SEX PISTOLS

CAMPUS GALICIA ARTICULO SEX PISTOLS

ULTRASÓNICA

ARTÍCULOS 2002


Sex Pistols, la mugre y la furia

 Jubilee, The Best Of The Sex Pistols (Virgin)

 Cuando Malcom McLaren, que había sido manager de los New York Dolls, y la diseñadora vanguardista Vivienne Westwood decidieron crear un grupo de rock, lo primero que hicieron fue abrir una tienda de moda llamada Sex. Pensaban que un nombre polémico atraería a los inadaptados de la zona. En el momento en que John Lydon cruzó el umbral, sabían que no se habían equivocado. 

Parece irónico que los Sex Pistols, conocidos sobre todo por sus proclamas antisistema, surgieran de la misma forma programada que grupos para adolescentes como las Spice Girls o los Backstreet Boys. No fue la única similitud: no eran exactamente músicos cuando fueron descubiertos, sino punks creativos y comprometidos. Ésa es, justamente, la naturaleza de los Sex Pistols: fueron un dechado de contradicciones. 

Poco después de unirse al resto de compañeros -que no eran otros que Sid Vicious, Glen Matlock, Paul Cook y Steve Jones- en lo que sería esta nueva aventura, John Lydon cambió su nombre por el de Johnny Roten -Juanito Podrido-. En 1977, después de la más famosa aparición de un grupo en un programa de televisión, en la que sustituían a los previstos -y más políticamente correctos- Queen, los Sex Pistols lanzaron su único disco mientras el grupo existió, Never Mind The Bollocks, el álbum que puso a temblar el adormecido sistema y que sentaría para siempre el catálogo del perfecto punk. 

Aquel disco tomó por sorpresa las listas rompiendo muchos de los tabúes establecidos y atacando a varias vacas sagradas, llegando a insultar a la Reina del Imperio Británico en “Good Save The Queen”. En un acto de rebelión política, el grupo de anarquistas reconvertido a banda de rock editó aquel single coincidiendo con el Jubileo de la Reina Isabel. Las tensiones se desataron y había que tomar postura: o se estaba con ellos o se les despreciaba. 

Never Mind The Bollocks, con sus escasos 40 minutos, todavía mantiene toda su fuerza. Grabado entre marzo y junio del 77, en una época en la que no era fácil ser los Sex Pistols -censurados en una parte del país, bloqueados en la otra, atrapados entre las decisiones erráticas de Malcom McLaren-, no deja de ser un milagro que el álbum agitara las conciencia de la sociedad bienpensante de entonces. Más aún si tenemos en cuenta la ineptitud en el bajo de Sid Vicious, que sólo grabó un par de temas, y la presión que sentían sobre sus personas para reinventar el rock’n’roll. 

En su momento, el crítico de la revista Rolling Stone definió el disco “como dos trenes de metro desbocados que chocan bajo toneladas de barro.” No iba muy descaminado, pero se olvidó, sin duda, de la astuta observación de su productor Chris Thomas, cuando afirmó que los Sex Pistols eran como los Who. 

Otro de sus colaboradores en el estudio de grabación, Dave Goodman, afirmó que “los Sex Pistols son un grupo que han representado un paso de gigante en la historia de la música, como los Beatles, Elvis Presley o Beethoven.” Aunque la audacia de la manifestación invitaba a la controversia, lo cierto es que su tesis era difícilmente rebatible. 

Como grupo, consiguieron que se desarrollase una escena completamente nueva a su alrededor y, aunque sus limitaciones como artistas les impidió grabar un disco tan completo como London Calling de The Clash, todavía permanecen como la imagen más indeleble de aquel momento. Tan grande es su sombra, que hoy en día sus sucias huellas están marcadas en todas y cada una de las habitaciones de la música pop. 

Poco más de veinte meses después de su formación, los Sex Pistols se separaban debido a múltiples causas. La principal era que un grupo así no se podía mantener en pie sin entrar en el sistema contra el que despotricaban. Las razones secundarias habría que buscarlas en las drogas, la incompetencia y una falta de dirección por parte de su manager. 

Su nihilismo encendió la mecha que prendió en gente como Kurt Cobain, por poner uno de los ejemplos más evidentes. Grupos de los 90 como Nirvana o Pearl Jam mostraron con vehemencia su rabia y su desilusión, aunque ya entonces estaba claro que tales sentimientos pertenecían a los Sex Pistols. Además, en lugar de quejarse y lamentarse, los Sex Pistols mostraron su furia con una convicción que nadie puede definir ni negar. 

Los Sex Pistols golpearon la escena de los setenta como ninguna banda antes. Su  irreverencia tenía precedentes en los primeros rockers, como Eddie Cochran, Chuck Berry o Pete Townshend. Desaparecieron tan rápidamente como se hicieron notorios y la sociedad se encerró en su concha durante la siguiente década. Seguidores como Frank Black o Bob Mould continuaron su legado en un anonimato casi completo hasta que a finales de los 80 todo explotó de nuevo. Ya entonces, cualquier grupo que pretendiese armar ruido con una guitarra eléctrica sólo podía hacer revival.  

Hoy, 25 años después del lanzamiento de Never Mind The Bollocks, sus canciones siguen manteniendo el mismo impacto que cuando se editaron por primera vez. En homenaje a esas bodas de plata, se publica un recopilatorio más titulado Jubilee, The Best Of The Sex Pistols, que no es más que una colección de todos sus singles en estricto orden cronológico. Aunque decir nada más en un disco que contiene “God Save The Queen”, “Anarchy In The UK”, “Pret Vacant”, “Holidays In The Sun” significa quedarse muy corto. 

Xavier Valiño

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ULTRASÓNICA ARTÍCULO ANÉCDOTAS DE MORRISSEY

ARTÍCULOS 2004


Morrissey, la respuesta de Manchester a la bomba atómica

 

         Morrissey regresa después de siete años con un nuevo disco. Además, ofrece este verano su primera actuación en solitario en España. Con este motivo, recuperamos alguna de las anécdotas más jugosas de su trayectoria.

– Morrissey fue, a finales de los 70, el presidente del club de fans de The New York Dolls en Inglaterra. En el 81 publicó una especie de fanzine-libro dedicado a ellos. Según Morrissey, “fueron tan importantes para mí como Elvis para el rock’n’roll”. Este mismo año, tras casi 30 años separados, logró reunir a los tres miembros supervivientes para una única actuación en Londres. 

– Sandie Shaw, la recordada ganadora de Eurovisión por su “Puppets On A String”, grabó, por petición de su admirador Morrissey, tres canciones con los Smiths, “Hand In Glove”, “I Don't Owe You Anything” y “Jeane”, así como “Please Help The Cause Against Loneliness”, un tema que Morrissey compuso para su álbum Viva Hate, pero que nunca llegó a editar. A cambio, Sandie Shaw compuso una canción para Patrick Steven Morrissey: “Steven, You Don’t Eat Meat” -”Steven, no comes carne”-. Hay que recordar que Morrissey es vegetariano y que el álbum más celebrado de The Smiths es Meat Is Murder Comer carne es asesinato-.  

– La actuación más exitosa de The Smiths tuvo lugar en Madrid el 5 de mayo de 1985. Según los periódicos del día siguiente, hasta medio millón de personas siguieron su actuación en el Paseo de Camoens de Madrid -200.00 según la policía local-. Curioso, ya que en aquel momento no pasaban de vender más que unos pocos miles de copias de sus discos. Tal vez tuviera que ver el hecho de que fue un concierto gratuito. 

– “You Just Haven’t Earned It Yet Baby” -“No te lo has ganado todavía”-, título de una de las canciones de The Smiths, fue el comentario que el jefe de su sello Rough Trade le dijo a Morrissey cuando éste le comentó que estaba decepcionado con la promoción de The Smiths. 

– Al final de “Some Girls Are Bigger Than Others” se escucha a Morrissey cantando el título de una canción de Johnny Tillotson -el responsable de “Poetry In Motion”-: “Send Me The Pillow You Dream On”. 

– El bajista de los Smiths, Andy Rourke, supo que le habían despedido por una nota que le dejaron en el coche. Uno de los bajistas que han acompañado a Morrissey en solitario supo que le habían despedido a través de un roadie. 

– Gail Colson era el manager de Morrissey cuando su primer disco en solitario, Viva Hate, llegó al número 1. Cuando se lo comunicó, Morrissey desapareció y, durante un mes, nadie supo nada de él. Después despidió a su manager, su contable y su abogado el mismo día. 

– Morrissey estuvo siempre muy interesado en James Dean. Llegó a escribir un libro titulado James Dean Is Dead, muy difícil de encontrar. El video de “Suedehead” fue filmado en la localidad donde nació James Dean, en Indiana. La frase “Will the world end in the daytime or will the world end in the nighttime” de “Strecht Out And Wait” está tomada de Rebelde sin causa

– Según Morrissey, “The Last Of The Famous Internacional Playboys” -“El último de los famosos playboys internacionales”- eran él, David Bowie y Howard Devoto del grupo Magazine. 

– Uno de los sueños de Morrissey se hizo realidad cuando David Bowie, uno de sus héroes, grabó una de sus canciones: “I Know It’s Gonna Happen Someday” para el disco Black Tie, White Noise. Según Bowie se trata de “Bowie intentando sonar como Morrissey haciendo de Bowie.” 

– Sin embargo, cuando fue invitado a abrir los conciertos de la gira de Bowie en el 95, todo acabó mal. Según parece, la presión de tocar para salas medio vacías y no poder despedirse de sus fans, al salir Bowie inmediatamente como si fuera un único concierto, no le gustó nada. Fue el manager el que el 29 de noviembre en Aberdeen tuvo que comentarle a la banda de acompañamiento que no tocarían esa noche, que se acaba la gira para ellos y que Morrissey se había largado en el bus de la gira, con lo que no tenían sitio en el que dormir ni medio de transporte. 

– Los Smiths y Morrissey han grabado versiones de Cilla Black (“Work Is A Four Letter Word”), Herman’s Hermits (“East West”), Elvis Presley (“His Latest Flame”), The Jam (“That’s Entertainment”) y James (“What’s The World”). En directo también llegaron a tocar “Trash” de The New York Dolls. 

– Johny Rogan escribió la biografía no autorizada de Morrissey y Johnny Marr. A continuación, Morrissey comentó que deseaba que el autor muriese “en un choque en cadena en la autopista” y, más tarde, “en un incendio en un hotel”. Sin embargo, cuando tuvo que defenderse ante el juez de la demanda por derechos de autor que le puso el antiguo batería de los Smiths, sacó el libro y le dijo: “Ves, en el título de este libro sólo hay dos nombres: Morrissey y Marr.” 

– Cuando le preguntaron cómo querría ser recordado, Morrissey respondió: “Como la respuesta de Manchester a la bomba atómica”.

Xavier Valiño

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ROCK INDIANA 2005

ARTÍCULOS 2005 RUFUS WAINWRIGHT CONCIERTO

Ultrasonica e-zine :: Xavier Valiño

ARTÍCULOS 2005


Rock Indiana, el pop de guitarras

        Decía Elvis Costello, hace unos años, que la nueva ola nunca existió: fue un invento de la prensa. Por si fuera poco, hay quien no quiere quitarle la razón al señor Costello y para ello se han puesto durante bastantes meses a la labor de darle forma escrita a aquello que él no vio, aunque formara parte de su lanzamiento. 

        Rock Indiana es una pequeña editorial que consigue con la edición de la Guía esencial del punk y la nueva ola un salto cualitativo de los que conviene tener en cuenta. Más que nada por la auténtica voluntad enciclopédica del trabajo, que bien podría competir con la Enciclopedia Británica en exhaustividad, aunque el objeto de sus trabajos sea bien distinto. 

        Tres personas -Fito Feijoo, Pablo Carrero y Pepe Palau- se han encargado de la recopilación de datos en la Guía esencial del punk y la nueva ola, un trabajo que asusta por su envergadura. En total 334 páginas repletas de información sobre las bandas que comenzaron a partir del 76 y tomaron las guitarras como arma principal, muchas de las cuales ni sabíamos que habían existido.

        Cada ficha, en riguroso orden alfabético, se ocupa de glosar las aventuras y desventuras de los grupos, con su historia, atinados comentarios críticos, reseñas, discografía, trabajos recomendados y selección de reediciones, explicando cuales están aún disponibles, así como alguna ilustración gráfica de sus portadas. Puede que haya algún que otro error, algo que no sería nada extraño en una recopilación tan completa, aunque para encontrarlo hay que pasarse horas. 

        La parte final del volumen está dedicada a los sellos independientes de aquellos años, algunos tan decisivos como Chiswick, Demon, Factory, Stiff o Two Tone. Hay también un capítulo dedicado al precedente más directo de la escena, el pub-rock -representado por bandas como Eddie & The Hot Rods, Doctor Feelgood, Brinsley Scharz, Rockpile…- y otro consagrado a las reediciones de discos del pasado por parte de distintos sellos. 

CONTACTO: Rock Indiana. Apdo. 150.257. 28080 Madrid. Teléfono: 91-3838664. www.rockindiana.biz

Xavier Valiño

 

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ARTÍCULOS 2006 RESUMEN AÑO 2005

ARTÍCULOS 2006 RESUMEN AÑO 2005

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ARTÍCULOS 2006


2005, la fragmentación definitiva de la música

 

 

MIA

 

         Curiosamente, por mucho que las discográficas se empeñen en asustarnos con la crisis de la industria -su crisis, claro-, echando la vista atrás a los pasados doce meses, se llega a la conclusión de que estamos en un momento de creatividad y abundancia musical como nunca antes. Se produce más música, se escucha más y hay más conciertos, aunque, probablemente, las estructuras que las venían canalizando hasta ahora hayan perdido definitivamente su papel protagonista.

 

         La causa, claro está, hay que buscarla en Internet. Ya no se le puede decir al oyente qué debe escuchar: éste lo busca por sí mismo a través de la red y aquellos canales convencionales de antes le sirven de muy poco. Las multinacionales luchan por no perder su parte del pastel intentando reconvertirse al negocio a través de descargas digitales y tonos para teléfonos móviles, mientras que las grandes emisoras de radio-fórmulas ven como su audiencia disminuye drásticamente y sin posibilidad de regenerarse.

 

         El dinero está ahora en el directo, al menos para los artistas, y eso lo tienen muy claro, Una buena parte de su potencial audiencia descubre lo que le gusta a través de la red, después se pasan por los conciertos de esos artistas y acaban comprando el disco a la salida. Sin duda, los sellos pequeños son los que mejor se han adaptado a esta nueva dinámica.

 

         También es cierto que todo está mucho más fragmentado, que se graban discos de todo tipo de estilos y que casi ninguno tiene un protagonismo especial. Incluso se podría decir que se escucha más música que nunca pero, con tanta disponible, la paciencia del consumidor habitual es menor. Si no interesa rápidamente, se pasa a otra cosa, que hay mucho por descubrir.

 

         Tal vez, el estilo con mayor repercusión actualmente, y el más interesante que se factura en las Islas Británicas sea la revisión del post-punk, con bandas notables como Bloc Party, Franz Ferdinand, Futureheads, Maximo Park o la ultimísima revelación, Arctic Monkeys. Hacía ya un tiempo que no se veía a una generación con tantas canciones relevantes.

 

 

Arcade Fire

 

         Sin embargo, el centro de la atención se ha trasladado a Canadá. De allí ha surgido el disco mejor aceptado del 2005, el debut de Arcade Fire, publicado a finales del 2004, y al que le siguen de cerca los álbumes de The Deadly Snakes, Wolf Parade, Stars, The New Pornographers o Broken Social Scene. Nueva York, una vez liberada del papel principal, sigue dando discos de grupos interesantes como LCD Soundsystem, Animal Collective, Bright Eyes, The National o Clap Your Hands Say Yeah, un remedo en la actualidad de lo que fueron en su día Talking Heads.

 

         La electrónica, tras haber escapado abruptamente de la aceptación masiva y la atención mediática, sigue refugiada en su reducto lógico, los clubes, y sólo el debut de MIA ha trascendido sus límites. Davendra Banhart continúa encabezando el nuevo folk, en el que cabe destacar la recuperación de Vashti Bunyan, quien ha grabado su segundo disco… ¡35 años después! Por su parte, el mundo del hip-hop sigue protagonizado por Kanye West, la vara con la que medir el nivel del resto de sus competidores, al que sólo Common, con un disco producido por el propio Kanye West, ha conseguido hacer sombra.

 

         Un elemento característico, tal y como se puede comprobar en el párrafo precedente, es el mayor número de nombres propios y que se presentan en solitario que han conseguido relevancia. Parece que, en estos tiempos, es más difícil trabajar en grupo. A los ya citados, habría que añadir otros tan singulares que parecen haber construido universos propios y al margen de todo: Antony & The Johnsons, Sufjan Stevens, Richard Hawley, Josh Rouse o Rufus Wainwright, protagonista, este último, de los conciertos más memorables del año, con permiso del gran Nick Cave.

 

         Entre los nombres veteranos, conviene destacar los nuevos discos de Ry Cooder, John Hiatt, Bruce Springsteen, John Cale, Kate Bush, Paul McCartney, Echo & The Bunnymen, The Wedding Present o The Go-Betweens, aunque a todos ellos los supera una voz seca y rota del soul clásico, Bettye Lavette, quien desarma con la desnudez de su I’ve Got My Own Hell To Raise (Ya tengo mi propio infierno que criar).

 

         Dentro de nuestras fronteras, éste ha sido el año de la conversión al castellano de unos cuantos grupos que, hasta ahora, se venían expresando en inglés, como Deluxe, Sidonie, Standstill, Chop Suey, Beef, Mishima, Les Phillipes, Tuesday Afternoon (ahora Turistas) o Love Of Lesbian. Otros, como Sr. Chinarro, Nacho Vegas, Sólo Los Solo o Anari, siguen profundizando en sus hallazgos del pasado con resultados más que notables.

 

Casi todos los discos relevantes se han grabado en sellos independientes -con la excepción de Sidonie o Iván Ferreiro, aunque cabe preguntarse cuánto tiempo los retendrán sus respectivas discográficas antes de despedirlos-, lo que da una idea de la situación de la industria. Si el disco de oro ha bajado hasta situarse en las 40.000 copias, será por algo. Y, buscando la respuesta, volvemos al principio.

Xavier Valiño

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