GENE CLARK IN THE BYRDS

THE BYRDS: Gene Clark in The Byrds 1964-1973: Set You Free (Raven)

 

¿Otro disco de los Byrds? Pero, ¿es que queda algo por rebañar en los baúles de CBS que no haya sido aireado? Box set, reediciones remasterizadas y ampliadas, los no se cuantos volúmenes Sanctuary de Sundazed en vinilo… Probablemente no queda nada digno de ser publicado, pero todavía hay quien encuentra la manera de escuchar lo que nos sabemos de memoria desde un nuevo ángulo.

 

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ULTRASÓNICA ARTÍCULO AVIONES Y ESTRELLAS DEL ROCK

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ARTÍCULOS 2004


Los desmanes de las estrellas del rock en los aviones

Courtney Love y Björk 

         ¿Hay algún extraño vínculo entre ser una estrella del rock y comportarse como un imbécil a la hora de coger un avión? Parece que sí, por lo menos en una proporción mucho mayor que en cualquier otro medio público de transporte. Puede que sean los nervios, la barra libre de la primera clase o el jet-lag, pero lo que es cierto es que los casos de artistas desquiciados avión a 10.000 metros sobre el nivel del mar o en un aeropuerto son bastantes. Repasamos los más llamativos.

PETER BUCK (REM): Según se demostró posteriormente en su aparición ante el juez, el 21 de abril de 2001, en un vuelo entre Seattle y Londres, dos días antes de un concierto en Trafalgar Square, el habitualmente tranquilo guitarrista de REM se tomó un par de pastillas para dormir aunque, y aquí comenzaron los problemas, las mezcló con alcohol. Cuando le impidieron beber más, rompió una nota de advertencia que le habían pasado, puso un compacto en la bandeja de la comida -pensando que se trataba de un reproductor de compactos-, tiró una cuchara de yogur a la tripulación y se sentó al lado de una desconocida de primera clase asegurando que era su esposa. Más adelante reconoció estar “profundamente avergonzado por el incidente”. Suponemos que ahora leerá bien los prospectos de las pastillas que se toma. 

IAN BROWN (STONE ROSES): En su caso, su aparición ante el juez tuvo menos suerte. Acabó pasando cuatro meses entre rejas por lo que había hecho en un vuelo en febrero de 1998, y eso que su pecado era similar al de Peter Buck: un exceso de alcohol que acabó con Ian Brown golpeando en la puerta del servicio, gritando a la tripulación y amenazando con un expresivo “cortaré tus jodidas manos” a una azafata de British Airways. 

BJÖRK: En 1996 las cosas no le fueron tan bien a la diva islandesa. Después de ser pasto de los tabloides británicos, un fan trató de enviarle una carta-bomba. Por aquellas fechas, al llegar al aeropuerto Don Muang de Bangkok, un periodista trató de sacarle unas fotos junto a su hija Sindri. Björk empezó a asestarle tales golpes que el osado reportero tuvo que ser atendido en el hospital. Las imágenes quedaron registradas y dieron la vuelta al mundo. “Esa mujer que nunca le ha pegado a nadie, pero que pierde su carácter cuando van a por su hija,” parece que fue el comentario del director Lars Von Trier para justificar haberle ofrecido el papel principal en su película Bailando en la oscuridad.  

LIAM GALLAGHER (OASIS): No uno, sino dos son los incidentes conocidos hasta el momento del menor de los Gallagher, Liam -¿quién si no?-. El primero sucedió en 1988, cuando en un vuelo entre Hong Kong y Australia, empezó a tirar la comida, insultar a la tripulación, se negó a dejar de fumar y amenazó al piloto que trató de calmarlo. Según la aerolínea, Cathay Pacific, todo se debió al “típico comportamiento de un borracho”. La compañía le tiene vetado volar con ellos. Tres años después, el 12 de enero de 2001, cuando iba a coger un vuelo desde el aeropuerto londinense de Gatwick a Rio de Janeiro, para participar en el Festival Rock In Rio, le dedicó varios gestos obscenos a la azafata que le atendía, tocándole también el trasero. Vamos, nada nuevo en él. 

COURTNEY LOVE: En los últimos meses de su conducta impredecible se puede esperar cualquier cosa. Así que lo del 2 de febrero del 2003 en un avión de Virgin Atlantic en vuelo de Los Ángeles a Londres -en donde iba a participar en una gala benéfica organizada por Elton John- no cogió a nadie desprevenido. Según el informe policial, a bordo se dedicó a insultar a la tripulación, actuó de forma violenta, se negó a sentarse y ponerse el cinturón. Al día siguiente, en Londres, llamó a un fotógrafo de la revista Q y se paseó desnuda en un taxi por Londres. Dos días intensos, vaya que sí. 

RONALD CHENG: Este tipo, desconocido en Occidente, pero una estrella del pop en su país, se emborrachó en la primera clase de un vuelo de Los Ángeles a Taipei, empezó a fumar, gritó obscenidades a la tripulación y se arrastró por el suelo del avión. También agarró a una azafata y la encerró en uno de los compartimentos para maletas del avión, del que la tuvo que sacar el capitán del aparato. El avión se vio forzado a aterrizar en Alaska y el ídolo del pop fue recluido en un hospital psiquiátrico. 

DUFF McKAGAN (GUNS N’ ROSES): En el caso del bajista de Guns N’ Roses, lo suyo acabó en multa. Su pecado: mear en la moqueta de la primera clase de un avión 747. El precio: 20.000 dólares. Barato no es, precisamente, aunque puede que ni le importase. 

DIANA ROSS: El 22 de septiembre de 1999 Diana Ross no estaba de humor. Después de que una agente del aeropuerto la cacheara, Diana Ross hizo lo propio con los pechos de la agente y le dijo: “¿Qué, te gusta?” El consenso en el aeropuerto parece que fue que no, ya que la retuvieron durante unas cuantas horas. 

KYLIE MINOGUE Y MICHAEL HUTCHENCE (I.N.X.S.S.): Según quienes iban en aquel avión, a principios de los 90, los por entonces novios se lo hicieron en el servicio del avión, algo con lo que más de uno ha fantaseado alguna vez. Parece ser que la puerta del servicio se abrió y todos los que iban en primera clase pudieron verlo perfectamente. Cuando le preguntaron a Kylie, ésta comentó: “Los hechos no fueron así exactamente…” No hay constancia de si los sorprendidos espectadores aplaudieron después del espectáculo. 

BRIAN FERRY: El dandy del pop se estaba echando una siesta a la vuelta de unas vacaciones con su familia en Kenia cuando le despertó un perturbado mental que había tomado el control del avión con un cuchillo y pretendía derribarlo con sus 400 ocupantes. Según él, “fue el mayor susto de mi vida”. Curiosamente, el siguiente movimiento de Ferry fue propiciar la reunión de Roxy Music. La pregunta podría parecer una tontería, pero no lo es tanto: ¿Tendría algo que ver haber visto en peligro su vida? 

MUSE: En el 2000, después de haber recogido el premio a la banda revelación del año en una ceremonia de premios británica, se largaron rápidamente para el aeropuerto, donde les esperaba un jet privado que los llevaría a Munich, donde tenían concierto al día siguiente. El motor estalló en llamas en pleno vuelo y tuvieron la suerte de no estar muy lejos del aeropuerto londinense del que acababan de despegar. Salieron casi ilesos del aterrizaje de emergencia. El susto fue tal que tomaron un taxi, volvieron a la fiesta y cogieron la borrachera de sus vidas. 

DIEGO EL CIGALA: Por aquí, también tenemos nuestros héroes particulares. En un vuelo Madrid-Tenerife de marzo de 2003, el cantante le pidió a la tripulación que le colgaran un traje. La azafata le explicó que no existía armario para trajes y le ofreció colgarla en la parte destinada al equipaje de mano. El cantante se negó, la insultó y la amenazó de muerte. La azafata se resguardó en la cabina de los pilotos, y Diego El Cigala empezó a golpear la puerta. A continuación, lo desalojaron del vuelo, y el cantante denunció a la compañía por discriminación racial, ya que, según él, le llamaron “gitano”.

Xavier Valiño

ULTRASÓNICA ARTÍCULO CONCIERTO DE LAMBCHOP

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ARTÍCULOS 2004


Lambchop, cuestión de prioridades

Fecha: viernes, 7 de mayo de 2004

Sala: Pazo da Cultura, Pontevedra

Estilo: Country alternativo

Público: 1.600 espectadores

 

         Hay quien hace del ruido y su conjugación su razón de ser -Sonic Youth- y hay quien hace lo propio con el silencio. Hay quien se hace acompañar por más de 20 músicos para llenar el escenario -The Polyphonic Spree- y hay quien utiliza una docena de músicos en estudio -o siete en el escenario- para acompañar el silencio. 

Hay quien intenta devolver a la vida a Gram Parsons una y otra vez -todos en el nuevo country- y hay quien quiere revivir a Curtis Mayfield en Nashville. Hay quien enardece a las masas constantemente -Suede- y hay quien muestra agradecimiento por haber sido el público más respetuoso de la gira española. 

         Hay quien ignora sistemáticamente a sus teloneros -Rolling Stones- y hay quien menciona hasta tres veces lo tremendos que han estado -Niza son los afortunados y, la verdad, no era para tanto, ni tan siquiera con su versión de New Order-. Hay quien cierra sus conciertos con el éxito que todos quieren oír y hay quien se despide con una canción protesta -¿Lo es “The Man Who Loved Beer”? ¿Quién dijo que no tenían sentido del humor?- 

         Hay quien se preocupa en exceso por la imagen -Scissor Sisters sólo son los últimos de una larga lista- y hay quien sigue vistiendo como el carpintero que fue y mostrando su apego a las gorras de béisbol. Hay quien se preocupa si sus videos no salen en la MTV -¿de verdad Beck la MTV te hacía fumar crack?- y hay quien manda a tomar por culo a la presentadora que le pregunta de qué va su último single -un gran lío para él la noche anterior, dijo con sorna Kurt Wagner-. 

         Hay dos mitades. Si has ignorado sistemáticamente la segunda, revisa inmediatamente tu orden de prioridades. Lambchop estuvieron en Pontevedra y te perdiste una actuación distinta y excepcional.

Xavier Valiño

ULTRASÓNICA ARTÍCULO THE BEATLES: «LET IT BE… NAKED»

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ARTÍCULOS 2004


The Beatles: Let It Be… Naked

Un clásico en horas oscuras

 

         Si estás buscando un disco que capture el momento en el que los 60 finalizaban y la cruda luz de una nueva década empezaba a brillar sin piedad a través de las cortinas, no busques más. No importa que los anfitriones sean quienes inventaron la cultura pop como la conocemos, que sentaran la agenda social de la década más decadente del siglo y que, incluso, por el camino, consiguieran ofrecer viñetas cruciales sobre el sentido de la vida. Al final de los 60, para los Beatles, los buenos tiempos habían llegado a su fin. E, inevitablemente, junto a los ojos enfurecidos, los egos ensombrecidos y los resbalones creativos, llegó la madre de todas las resacas. Aquella resaca se llamó Let It Be

         Hoy en día, y al margen de la polémica, la idea de un renovado Let It Be es algo genuinamente excitante. En un  momento en el que bandas tan diversas como The White Stripes, Jet, Kings Of Leon o The Coral miran sin descaro hacia el final de los 60, la edición de la nueva versión impulsada por un Paul McCartney irritado por la producción ampulosa de Phil Spector no podía haber llegado en mejor momento.  

También no es menos cierto que su edición original no pudo llegar en peor momento. En mayo de los 70, The Beatles habían acabado sus peleas por omisión. Enganchados a la heroína y acosados por las brigadas de la decencia por la exhibición de sus litografías eróticas de su luna de miel, John Lennon y Yoko Ono volaron a Dinamarca para renovar su peinado y buscar Ovnis. Ringo Star acababa de estrenar su debut en el cine, The Magic Christian, y tenía en mente comenzar una carrera como estrella de Hollywood. Mientras tanto, George Harrison y Paul McCartney estaban ultimando sus respectivos debuts en solitario. Para rematar la jugada, en abril, semanas antes de la edición de Let It Be, se filtró a la prensa la noticia de que Paul abandonaba el grupo, cansado de las luchas internas. No es que la atmósfera que se respiraba entre ellos constara por escrito, pero era algo que estaba en las nubes que colgaban por encima. 

En un ambiente tan enrarecido, cualquier lanzamiento de los Beatles hubiera sido tratado con muchas suspicacias, pero, además, su nuevo disco no estaba pensado para subirle la moral a nadie. Dentro de una funda de contornos de color negro y con un retrato distraído de cada uno de los componentes debajo de un título resignado, Let It Be Déjalo estar– fue recibido con bastante frialdad. 

Aún hoy, las sesiones de grabación continúan rodeadas de misterio. Sus orígenes nos conducen a mediados de noviembre del 68. El grupo estaba todavía bajo la influencia de la muerte de Brian Epstein, su manager, y a Paul McCartney se le ocurrió que la mejor manera de sobreponerse era volver a tocar en un escenario como The Beatles y hacer una serie de conciertos para televisión que se podría editar más tarde como un disco en el que el grupo dejara claro que volvía a sus raíces. Al tiempo que serviría como contrapeso a la pesadilla en la que se había convertido la grabación del disco doble The White Album, podría permitir al grupo recuperar la atención de una audiencia no tan perdida por las indulgencias psicodélicas del Magical Mystery Tour como decepcionada por la actitud de los cuatro de Liverpool. 

Pronto empezaron los problemas en aquellas sesiones. Cuando llegaron a los estudios Twickenham el 2 de enero de 1969, el grupo se encontró una vez más rodeado de cámaras y luces cegadoras, lo que les dio la impresión de ser piezas de exhibición en algún zoo humano. A los ocho días George Harrison se marchó, cansado de las críticas de Paul McCartney y, aunque regresó a la semana siguiente, decidieron abandonar los estudios para volver a los suyos, los estudios Apple. Allí, con la llegada del quinto Beatle, Billy Preston, al menos el ánimo mejoró y los cinco se embarcaron en sesiones sin fin en las que el ingeniero Glyn Johns grababa todo. 

Ese ánimo mejorado culminó en la última aparición en directo de los Beatles en la terraza de los estudios Apple el 30 de enero. El concierto fue interrumpido por la policía a los 42 minutos, después de quejas de los vecinos del barrio de Savile Row. Al día siguiente, tras apelar a la excusa de que había que darle unos toques finales, el grupo dejó al cabreado Glyn Johns y sus cintas grabadas de lado para ponerse a trabar en su despedida oficial, Abbey Road. Por increíble que parezca, dado lo que es habitual en el mundo de la música hoy, en su último año juntos The Beatles produjeron unas 60 canciones. 

“Fue la primera vez desde el primer disco en el que no tuvimos mucho que ver con ello,” recordaba John Lennon de las sesiones de Let It Be. “Ninguno de nosotros se molestó en pasarse por allí para acabarlo. Íbamos a dejar que se publicara un disco horrendo, sólo para que la gente viera lo que nos había pasado.” 

John Lennon preparó dos versiones del álbum sacándolas de un Everest de cintas, pero ambas fueron rechazadas. En ese instante, tras la sugerencia del manager Allen Klein, el grupo llamó al super-productor Phil Spector para poner orden. Legendario tanto por sus erráticos métodos de trabajo como por sus producciones de muro-de-sonido en algunos de los discos pop definitivos de los 60, Phil Spector había sido idealizado por John y pareció ser la elección lógica para salvar aquellas sesiones.  

En abril de 1970 Phil Spector había completado su trabajo: el disco estaba acabado y se titulaba Let It Be. Las críticas fueron ambivalentes, aunque Lennon evitaba cualquier discusión con un argumento infalible: “Siempre quiso trabajar con los Beatles y le dimos la mayor montaña de mierda que grabamos; consiguió sacar algo de allí y no me provocó vómitos.” 

McCartney no quedó tan impresionado. Decepcionado por los arreglos de Spector para “The Long And Winding Road”, se puso en marcha para disolver el grupo de una vez por todas. Irónicamente, sus intentos de unir el grupo de nuevo acabaron precipitando su final. 

Hace unos meses parecía haber dejado reposar sus sentimientos un tanto. “No culpo a Phil,” declaró. “En aquellos tiempos todo se nos estaba escapando. Todos sentíamos que estaba llegando el fin… Estábamos muy suspicaces entre nosotros y con todo lo demás. Probablemente nos encontrábamos al borde de un ataque de nervios.”  

El caso es que al fin se ha publicado el disco tal como él quería. Así que ahora podemos disfrutar de las dos versiones de Let It Be. ¿Cuál es mejor? ¿Cuál nos gusta más? Da igual: en medio de todo aquello, los Beatles todavía pudieron crear otro clásico del rock en su peor momento. Después de tres décadas intentando vivir con ello, tal vez fuera el momento de desmelenarse.

Xavier Valiño

ULTRASÓNICA ARTÍCULO LEJOS DISCOS

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ARTÍCULOS 2004


Lejos Discos, tan cerca

         Desde Compostela para el mundo. Lejos Discos es una nueva iniciativa discográfica que tiene su sede en la capital gallega centrada en el pop independiente. Juan y Fernando, dos de sus responsables, nos explican todo sobre este nuevo sello, empezando por sus inicios, claro está. Juan: “El sello discográfico Lejos surge de forma natural, entre cuatro amigos, porque nos gusta la música. Después de la aventura del fanzine metronomic, creado por Fernando y en el que algunos de nosotros colaborábamos, crear el sello fue el siguiente paso.” Fernando: “Era una idea de futuro que de pronto se hizo realidad casi sin darnos cuenta.” 

         Aún casi de improviso, siempre hay un elemento que empuja a una aventura así. Juan: “La idea del sello en un principio fue de Fernando y fue tomando forma tras muchas tardes discutiendo el tema entre todos, tomando cafés y escuchando música. Supongo que no hay un único elemento decisivo pero, personalmente, me quedo con que si no lo hacíamos nosotros, nadie lo iba a hacer, y supongo que también fue decisivo el apoyo de Tanis de Jabalina, que nos animó a lanzarnos en esta aventura y que nos ayudó a dar nuestros primeros pasos.” Fernando: “Yo no tomo café. Empezamos un poco de broma, como si fuera una idea pasajera, nos fuimos enterando de lo que había que hacer y, al final, ya teníamos dos discos para publicar y un montón de ideas en marcha.” 

         Los responsables del sello son cuatro personas, en cuatro lugares diferentes: Fernando, que está en Barcelona, Marco, a caballo entre Vigo y Santiago, Isidro, que está en Bruselas, y Juan, que reside en Compostela. Tal dispersión geográfica debe suponer más de un quebradero de cabeza. Juan: “Puede conllevar algunas dificultades el hecho de que estemos repartidos por ahí, pero también refleja una parte importante del espíritu del sello, una visión internacional y sin fronteras de la música pop. Supongo que la mayor traba de las distancias es no poder reunirnos todos cuando queramos para hablar las cosas y eso requiere mejor organización y un reparto de tareas muy claro. De todas maneras, hoy en día Internet facilita mucho las cosas.” Fernando: “Pensé que sería más fácil la comunicación y el trabajo, pero nos las arreglamos. Está claro que sin Internet, Lejos no existiría.” 

         Editar discos de grupos extranjeros no debe ser fácil. Juan: “A Jason, líder de Sprites, lo había entrevistado Fernando para el primer número de metronomic. Tenía otro grupo de Washington D.C. que se llamaba Barcelona del que éramos muy fans. Más tarde, cuando Lejos iba cobrando forma, Barcelona se separaron y Jason fundó Sprites con su mujer Amy. Le escribimos en aquella época para interesarnos por él y para saber si tenía algún proyecto nuevo. En cuanto se enteró de que estábamos montando el sello, se ofreció él a grabar algo para nosotros. De George, lo primero que escuchamos fue una canción en una cinta vieja que tenía una amiga. Nos gustó a todos mucho y nos pusimos a investigar quiénes eran. Más tarde, la conexión entre Suzy (George) y Miguel Marín (Árbol), y la amistad entre Miguel y Fernando proporcionaron un puente para contactar con ellos. Les hizo mucha ilusión que nos interesáramos por ellos.” Fernando: “El contacto es siempre con grupos que admiramos por su música. Ellos entregan grabaciones en exclusiva para Lejos. No somos una distribuidora ni licenciamos discos de otros sello.” 

         Por ahora, Lejos es un sello y no distribuidora. Juan: “Lejos no está centrado en la distribución. Por ahora tenemos nuestras dos primeras referencias y algún disco más, como el disco largo de George para Pickled Egg y un recopilatorio homenaje a Throwing Muses. El tema de la distribución es algo complicado y no creo que en este momento nos vayamos a meter mucho en él. De hecho Lejos todavía no tiene distribuidora en España.” Fernando: “A mí me gustaría distribuir algunos discos, pero no tenemos ni tiempo ni dinero.”  

         Siempre que uno se lanza a esta aventura tiene otros sellos como referencia. Juan: “En caso de que empezáramos a distribuir a otros sellos, supongo que los dos primeros podrían ser Pickled Egg y March Records, sellos en los que han publicado sus discos largos Sprites y George. Nunca se sabe, pero por ahora no nos planteamos trabajar como distribuidora.” Fernando: “Si te refieres como distribuidora no sabría por donde empezar. Más que de sellos, que hay un montón distribuidos, te hablaría de discos maravillosos que no se pueden conseguir en España.”   

         Recapitulemos. Por ahora hay dos discos editados. El primero, de George. Juan: “Es un grupo de Manchester, formado por Suzy Mangion y Michael Varty. Hacen pop / folk brumoso y difícil de clasificar. Se les podría situar a medio camino entre Low y Broadcast -en la música- y Björk o Joni Mitchell -en la voz-. Suzy puso la voz en el disco de Árbol para Rocket Girl y en algunas canciones del Writers Without Homes de Piano Magic y ya han publicado varios singles de vinilo en Inglaterra, un disco largo con Pickled Egg, y este disco para Lejos.” Fernando: “Es un disco que le encantará a la gente con el gusto por los sonidos melancólicos, pop a cámara lenta, con miles de detalles, con sonidos que podrían remitir a cualquier época. Es un grupo increíble. Creo que es uno de los mejores grupos “desconocidos” del mundo. Y Suzy canta tan bien; en este disco me recuerda a Joni Mitchell y a Beth Gibbons.” 

         El segundo, el de Sprites. Juan: “Sprites son Jason y Amy Korzen, más algún colaborador según cuadre. Son de Washington D.C. y hacen pop indie del de toda la vida, casi twee. Jason es un gran compositor y un gran letrista, como demostró al frente de Barcelona. En Sprites ha dejado de lado los sintetizadores que le dieron a conocer y con unas guitarras acústicas, una melódica y poco más hace canciones que tocan la fibra sensible de cualquiera.” Fernando: “Sprites son un grupo clásico de indie pop sencillo pero de un talento increíble. Cualquier persona que disfrute con el pop debería escucharlos. Para fans de Lucksmiths o de los Belle & Sebastian más pop. Todas sus canciones son estupendas.” 

         Hasta ahora, la respuesta ha sido buena. Fernando: “De momento, todas las críticas han sido buenas. No tenemos muchos recursos para la promoción, pero han sonado en algunas radios y han sido reseñados en las revistas musicales más importantes.”  

         En cuanto a la dificultad de montar un sello desde Compostela, varían las opiniones. Juan: “No creo que sea más difícil que en otro sitio. Quizás se espera más que estas cosas surjan en sitios como Madrid y Barcelona, pero en todas partes hay gente con inquietudes musicales y ganas de hacer cosas.” Fernando: “Yo sí creo que es difícil. Cosa de locos, diría yo. Es mucho más complicado que en Madrid o Barcelona porque allí están casi todos los medios, tanto para la creación del sello como las estructuras para promocionarlo. Nosotros vamos despacio y con buena letra. Sólo nos importa sacar buenos discos y durar muchos años.” 

         Por ahora, además, cuentan con distribución internacional. Juan: “Sí, de momento es la única que hay. Lejos está distribuido en los EEUU por Darla. De hecho, está muy bien distribuido por lo que me comenta Jason. A nivel internacional, también se puede conseguir a través de algún servicio de venta por correo y de nuestra propia web. Esperamos que esto vaya aumentando. Lejos es un sello de carácter internacional y esperamos que llegue a la mayor cantidad de gente posible.” 

         Se supone que habrá algún grupo de esos inalcanzables con el que les gustaría soñar que pudiera grabar con ellos, y ambos coinciden en Magnetic Fields. Como era de esperar, no están cerrados a grabar a grupos del Estado. Juan: “Sí, el carácter internacional del sello no excluye a España para nada. De hecho andamos siempre al acecho, buscando grupos en todas partes y ya que 3/4 del sello están en España, lógicamente buscamos por aquí también. El hecho de que saquemos discos de grupos de todas partes sólo abre puertas, no las cierra.” Fernando: “A mí me encantaría siempre que el grupo encajase en la filosofía del sello y tuviésemos dinero. Yo creo que durante el 2005 algún disco hecho en España saldrá en Lejos. Además Árbol, aunque viva y desarrolle su carrera en Londres, es sevillano, así que un artista español va a salir en Lejos próximamente.”  

         Así que ya sabemos cuál será la tercera referencia del sello. Juan: “La próxima referencia está ya casi lista. Será un compacto compartido entre Loopdrop (México) y Árbol (España), con canciones compuestas entre los dos, y por separado. Y con algún colaborador más como Suzy (George).” Fernando: “Es un sonido entre el ambient y la electrónica para ampliar todavía más el campo de acción de Lejos. Pretendemos ser un sello de pop con mente muy abierta. El único criterio estricto que aplicamos a nuestros lanzamientos es el de la calidad.” 

         Para más información, su web. Juan: “Es www.lejosdiscos.com. En ella se pueden encontrar noticias relacionadas con el sello, conocer más a los grupos, información de conciertos, descargar algún mp3, consultar nuestro catálogo, y muchas más cosas. Estoy ampliando la sección metronomic, que está llena de sorpresas, y donde, de alguna manera, se rinde homenaje al fanzine, y en breve incluirá información sobre un nuevo colectivo musical que acaba de aparecer en Santiago de Compostela con ese mismo nombre.” Fernando: “Estoy orgulloso de la web. La actualizamos con frecuencia pero aún crecerá más.” 

         ¿Queda alguna otra sorpresa? Juan: “Espero que muchas; ideas no faltan y puede que desde el colectivo Metronomic también hagamos cosas a nivel local.” Fernando: “Pues nunca se sabe. No hay más lanzamientos confirmados de momento, así que no podemos hablar de nuestras múltiples ideas. Pero recomiendo atención a nuestra web porque van a pasar muchas cosas. Lejos no para.” 

Xavier Valiño

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