MOBY 2005

ULTRASÓNICA ENTREVISTA CON VERANO EN LISBOA

Ultrasonica e-zine :: Xavier Valiño

ENTREVISTAS 2005


 

Moby, renacimiento y limpieza

 

Moby. Inconformista. Independiente. Con un estilo personal y múltiples facetas. Superviviente del punk rock. Pionero de la cultura rave. Icono del underground de ventas multimillonarias. Amante de la música house. Compositor de bandas sonoras para el cine. Pinchadiscos superestrella. Titán del techno. Innovador. Agitador. Remezclador. Locuaz y charlatán. Fan de los Simpson. Internacionalmente reconocido como Hombre del Renacimiento en el pop. Su nuevo disco se titula Hotel.

¿Por qué se llama Hotel el nuevo álbum?

– El nuevo disco se llama Hotel por varias razones y si fuera a sentarme aquí y empezar a ir contando una a una, me llevaría un buen rato. En primer lugar, cuando estoy de gira, me alojo en un montón de hoteles y lo que más me fascina de los hoteles es que cuando te instalas, siempre tienes la sensación como si fueses la primera persona que entra en esa habitación. Aunque en tu interior sabes que seis horas antes alguien habrá hecho el amor en esa cama, alguien rompería con su novia, otro habrá utilizado el servicio, así que en los hoteles tienen lugar las cosas más íntimas de una persona, y aún así parecen tan anónimos. Cada 24 horas el hotel se limpia de arriba abajo; esto puede sonar raro, pero creo que es, en cierto modo, análogo a la condición humana. Pasamos una pequeña cantidad de tiempo aquí y le damos tanta importancia a nuestras acciones, a nuestras emociones y a nuestra identidad, y luego morimos,y el mundo se limpia de arriba abajo como si nunca hubiésemos estado aquí. En cierto modo, ése es un pensamiento un tanto deprimente, pero creo que eso también hace que el breve tiempo que estamos aquí parezca quizá un poco más preciado. Ya sabes, conociendo que en un día o en un mes o en unos años será como si nunca hubiésemos estado aquí.

¿Es Hotel el primer álbum que haces sin contener samplers?

         – Cuando me puse a hacer el disco, no estaba intentando hacer un disco sin samplers, pero, de repente, lo había terminado, le eché un vistazo y me di cuenta de que no había ninguno. No deja de ser un tanto irónico, considerando que mucha gente me ve como un artista meramente basado en los samplers, pero no fue algo intencional. Es como una especie de nota aparte al disco, porque acabé escribiendo unos cuantos cientos de canciones y muchas estaban muy basadas en samplers, aunque ésas simplemente no llegaron a entrar en el disco. Así que no es como si hubiese dado la vuelta a una esquina y hubiese renunciado a utilizar samplers. Sólo es que este disco da la casualidad que no tiene ninguno.

¿Crees que hay una especie de temática dominante que recorre todo el álbum?

– Tanto como una temática que recorre el disco… No sé, simplemente es un disco muy humano y está muy basado en mí y en mis experiencias; espero que eso llegue aa gente. Pero no es como un disco de Pink Floyd, que tiene un concepto que lo envuelve todo.

¿Cómo dirías que se relaciona este álbum con tu disco anterior, 18?

        – Creo que, en cierto modo, es una continuación de algunas de las cosas que empezaron en 18. Lo que intento es hacer música muy cálida, emotiva y humana que la gente pueda responder en un nivel muy humano. Me parecía que 18, que me gusta mucho, estaba un poco desenfocado, porque en parte lo hice casi exclusivamente yo solo y no se lo di a escuchar a mucha gente mientras lo hacía. 18 era un poco más largo de lo que tendría que haber sido. Algunos de los temas probablemente deberían haber sido caras B. Hotel está un poco más enfocado.

¿Afecta la reacción de la crítica con tus discos a cómo haces el siguiente?

         – Cuando hago un disco, es muy agradable cuando la gente responde positivamente y, desde luego, si trabajo durante un año o dos para hacer un disco y los críticos lo despedazan, obviamente es deprimente. No es que haga necesariamente un disco que esté orientado hacia los periodistas y hacia los críticos. Quiero decir que es genial si haces un disco y a la gente le gusta, pero si intentase hacer discos que sólo interesase a la prensa, creo que haría discos muy prudentes y hay gente que es muy buena en eso. Hay muchos artistas que han tenido toda una carrera haciendo sólo discos para los periodistas y han hecho discos muy buenos, pero tienden a ser bastante cautos e incluso puede que ni siquiera parezca cauto para nadie más; cuando veo a un artista cuyo enfoque para hacer un disco es bastante calculado y deliberado… No quiero decir nombres porque muchos de ellos son amigos míos, pero se percibe esa especie de cautela crítica.

¿Puedes imaginarte un hotel cuando piensas en este álbum o no es tan claro como eso?

         – Tengo un pequeño restaurante en Nueva York que se llama Teany en el Lower East Side, y el Lower East Side solía ser un barrio muy peligroso y ahora se está renovando rápidamente, pero de la forma más rara, porque todavía hay muchas casas de protección oficial; por otro lado, los yuppies como yo se mudan a la puerta de al lado. Tengo un pequeño restaurante en Rivington Street y justo enfrente de nuestra calle se ha levantado un enorme hotel. La mayoría de los edificios del Lower East Side son viejas casas de vecinos, con cuatro o cinco pisos, y han construido un hotel que se llama el Rivington Hotel que tiene 25 plantas y que es enorme. Parece una nave espacial que acaba de aterrizar en el medio del barrio y a mucha gente no les gusta mucho. Arquitectónicamente, no va con la estética del barrio, pero a mí me encanta, porque la naturaleza de Nueva York es la del cambio constante que crea esa increíble yuxtaposición en la que encuentras una vieja casa de vecinos de 130 años justo al lado de un flamante y reluciente hotel. Así que he observado como se construía este hotel y me hice colega de los que lo construían. Muchas de las fotografías del disco las hicimos en ese hotel. Hasta cierto punto, éste es más o menos el hotel en el que pienso con este disco.

Algunas de las canciones del álbum parece que tienen un marcado tono Bowie. ¿Cuánta influencia ha tenido David Bowie en tu vida y en tu música?

         – David Bowie es mi músico favorito del siglo XX -David Bowie y George Gerschwin- y nunca me pongo a hacer canciones que sean homenajes a mis músicos favoritos, pero creo que acabo haciendo eso, sin querer. Hay una canción llamada “Spiders” que tiene mucho de homenaje a David Bowie, lírica y sónicamente. Lo que ocurrió con eso fue que yo había escuchado que David Bowie había sufrido un ataque al corazón y -esto puede sonar morboso, pero espero que no lo sea- me imaginé lo que hubiera pasado si David Bowie hubiese muerto, así que “Spiders” es específicamente un homenaje a David Bowie. El resto del disco sí tiene ese aire, aunque no sea a propósito, pero no puedes evitar estar influenciado por los discos que te gustaban cuando crecías.

En el pasado has hecho una versión de Joy Division y en este álbum hay otra versión de de New Order. ¿Consideras que esos grupos son una de las grandes influencias en tu música?

         – Cuando era joven estaba obsesionado y enamorado de New Order, David Bowie, Joy Division y Echo and the Bunnymen y esa onda coldwave que va como del 1979 hasta aproximadamente 1983. Aunque han pasado muchos años, todavía me encanta ese híbrido de elementos electrónicos con elementos de rock y música de baile que tiene una especie de característica emocional de angustia.

¿Qué hay de la versión del “Temptation” de New Order?

         – Yo estaba en Teany, mi pequeño restaurante en el Lower East Side, y los chicos que trabajan allí, que tienen muy buen gusto musical, habían traído el Grandes Éxitos de New Order. Escuchaba la letra de “Temptation” y me di cuenta de que no le había prestado atención. Me impactó lo conmovedora y personal que era, así que, en un arrebato caprichoso, me fui a casa e hice una versión muy lenta, tipo balada e hice que mi amiga Laura la cantara. Pensé que había salido muy bien, como una recontextualización de esa letra, y la versión que está en el álbum es, de hecho, la versión maqueta. Teníamos versiones más producidas de este tema pero utilicé esa, porque era más sencilla y conmovedora.

El primer single de Hotel es ‘Lift Me Up’.¿Nos puedes contar algo de esta canción?

– Como sabes, los EEUU acaban de salir de un ciclo electoral muy hiriente. América está dividida y el mundo también, y muchos expertos están como a la espera, intentando analizar y encontrar el sentido de esta división: ¿Lo urbano frente a lo rural? ¿La costa frente al interior? Y, desde mi punto de vista, la gran división en el mundo hoy está, y perdón por ser pretencioso, entre complejidad y sencillez. El mundo es un lugar muy complicado, como todos sabemos, y se mueve muy rápido y está compuesto por trillones de variables diferentes. Algunos de nosotros estamos relativamente cómodos con ese hecho: vivimos en ciudades grandes o en los suburbios y estamos cómodos con el hecho de que el mundo sea complicado, variado e intrincado, pero a mucha gente le resulta muy amenazador, y creo que es lo que ha incitado el aumento del fundamentalismo en el mundo cristiano y en el mundo islámico. Se trata de gente que encuentra gran consuelo en esas viejas certezas que en realidad nunca lo han sido, pero que se han convertido en certezas según ha ido pasando el tiempo. En las elecciones en Estados Unidos había una gran división entre la gente que quería agarrarse a verdades simples, incluso aunque en su interior supieran que ya no tenían importancia o validez, y la gente que reconocía que el mundo es un lugar complicado y variado. Así que la canción “Plain Talking”, que ahora se llama “Lift Me Up”, trata bastante sobre esa simplicidad y ese tipo mentalidad de masas. Cuando veo imágenes de miles de fundamentalistas islámicos o cristianos, lo que veo es este efecto casi narcótico que ocurre cuando gente que piensa igual se junta y grita. Y, ya sean fanáticos de fútbol o fundamentalistas cristianos renacidos, republicanos o islámicos, todos suenan igual y todos se parecen. No hay sutileza en una multitud, y una multitud de verdaderos creyentes, no importa mucho en lo que crean, simplemente están envueltos en esa característica narcótica de pertenecer a un grupo de individuos de la misma opinión.

Además de grabar tu música ambient, también grabas bajo el alias de Voodoo Child. ¿Es así porque no puedes hacer todo lo que quieres bajo el nombre de Moby?

         – Trabajando en Hotel, grabé probablemente entre 200 y 300 canciones, así que cuando tienes un montón tiradas por ahí, tienes que ver qué hacer con ellas: se las das a otros artistas, te inventas pseudónimos o alias, o las sacas como caras B o discos extra. Tengo un montón de música y odio guardarla en un cajón para que desaparezca para siempre.

¿Qué te ha quedado del punk rock?

         – Crecí y toqué en bandas de punk rock. Creo que lo que me ha quedado es esa creencia inherente de que el status quo muchas veces está equivocado, de que lo comercial siempre va a ser con concesiones y carente de significado. Y es más importante creer en ti mismo y en lo que haces que basar tus creencias en las opiniones de otra gente.

¿Qué te ha quedado del acid house?

         – Lo que me ha quedado del acid house y de la cultura rave es sólo el espíritu de pasárselo bien. Han sido muchos, muchos años, pero en 1990, en 1991, incluso hasta mitad de los años 90, esa sensación de 10.000 personas en éxtasis moviendo sus brazos al aire al son de un tema house de gran piano con voces femeninas fue una experiencia muy profunda que, espero, todavía me influye.

¿Está muerta la música de baile o dance?

         – Viviendo en Nueva York y estando tan centrado en trabajar en mi propia música y en todo tipo de cosas complementarias, tengo que decir que estoy un poco desconectado del mundo de la música de baile underground. Me refiero a que salgo, la escucho y la disfruto, pero en cuanto a que la música dance esté muerta o esté en un buen momento… Me gusta lo que oigo. Mis amigos que son DJs pinchan buenos discos, así que, creativamente, parece como que hay cosas buenas por ahí. Sí que parece como que no es tanto la mega industria que fue hace seis años, pero eso está bien. Las cosas cambian.

¿Qué futuro hay para ti después de este disco?

         – Es extraño. Llevo mucho tiempo haciendo discos y, por un lado, me encanta hacer música e irme de gira. Lo único es que es un trabajo raro en el que la mitad del tiempo estás en casa trabajando intensamente en el disco y, luego, paras tu vida y empiezas a viajar, vuelves y recuperar tu vida, pero es difícil llegar a desarrollar una vida o montar un hogar si cada año tu vida se interrumpe durante meses sin fin para ir de gira. No es una mala vida, pero según me hago mayor creo que en algún momento estará bien asentarme un poco más, tener una vida estable y más familiar. Quizá en cinco años ralentice un poco las cosas, pero también hay muchas posibilidades de que en los próximos cinco años haga un disco que a nadie le guste y entonces, ¡el mercado se encargará de ralentizar por mi!

Xavier Valiño
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MICHAEL BUBLE

ULTRASÓNICA ENTREVISTA CON VERANO EN LISBOA

Ultrasonica e-zine :: Xavier Valiño

ENTREVISTAS 2005


 

Michael Bublé, la tradición contemporánea

 

 

Todo el talento del mundo, siempre se ha dicho, nunca podrá sustituir a la motivación personal y al empeño en alcanzar el éxito. Afortunadamente para el aclamado vocalista Michael Bublé, todo el talento del mundo ha venido acompañado de un compromiso con el trabajo que le ha convertido en un artista internacional que sigue el viejo principio de que cada fan necesita su tiempo.

 

Desde la publicación en 2003 de su innovador álbum de debut, este joven ha dado literalmente la vuelta al mundo nada menos que ocho veces, siempre tocando para públicos grandes y pequeños y, durante este proceso, ha logrado conectar con amantes de la música de todo tipo. “Me ha servido para ver cómo la música es capaz de trascender las fronteras y las limitaciones, las culturas y las creencias,” afirma Michael Bublé. “Ha sido una gran lección pero, sobre todo, me ha llenado de inspiración.”

 

Y para sus seguidores en todo el mundo, el sentimiento es mutuo. Y ahora, con la publicación de It’s Time, su nuevo álbum con quince temas recién compuestos, incluido “Home”, escrito por el propio Bublé, la fórmula de trabajo duro y talento puro ha vuelto a dar su resultado.

 

Producido por David Foster, It’s Time incluye también una versión del tema “The More I See You” producida por la leyenda del jazz Tommy LiPuma. También hay versiones de temas cuidadosamente escogidos, como el clásico de Nina Simone “Feeling Good”, el tema de Marvin Gaye “How Sweet It Is”, el eterno pop italiano de Tony Renis “Quando, Quando, Quando”, “Song For You”, de Leon Russell, ese himno que es “Save The Last Dance For Me” y una legión de temas más.

 

“Quiero tener una presencia tangible para mi público”, explica Michael refiriéndose al itinerario de su gira durante los pasados dos años, en los que prácticamente no ha parado de dar conciertos. “He tocado en todas partes, desde locales pequeños a grandes salas de conciertos. Ha aumentado mucho mi confianza en lo que hago, creo que eso se refleja en el nuevo álbum y me ha dado la oportunidad de probar parte del nuevo material y descubrir que funcionaba”.

 

Esa confianza está firmemente basada en su amor por la música, un amor que viene durando toda una vida. Nacido en Vancouver, Michael conoció a los clásicos del pop americano a través de su abuelo. “Me pidió, como favor personal, que me aprendiera todas esas canciones que a él le encantaban”, recuerda Michael. “Empecé a ensayar con “Stardust” y “Melancholy Baby” y gané un concurso local de nuevos talentos, pero me descalificaron por estar por debajo de la edad del concurso. Así que mi abuelo, que era fontanero, se ofreció a hacer trabajos gratis para los músicos de la ciudad a cambio de que me dejaran subirme con ellos al escenario para interpretar algún tema”.

 

A la edad de 17 años Michael ya tenía cierta una importante experiencia a sus espaldas y sabía exactamente a dónde se dirigía. Ganó otro primer premio en el Concurso de Jóvenes Talentos de Canadá, grabó y publicó una serie de álbumes independientes, grabando selecciones de temas inolvidables para Red Rock Diner y para la revista musical Swing.

 

Después de la publicación de su disco Michael Bublé a comienzos de 2003, se embarcó en lo que se convertiría en una gira de conciertos prácticamente interminable. “Me di cuenta de que a la mayoría de la gente realmente no le importa que tipo de música haces”, afirma, “Lo que buscan son buenas canciones, interpretadas desde el corazón. Se trata de cómo son tus melodías y tus letras, y sencillamente no importa si tu música es tradicional o contemporánea. La gente busca valores eternos”.

 

Para Michael, el tiempo pasado en la carretera le ha compensado con creces. “Creo que no he estado en casa más de ocho días durante el año pasado, pero renuncio a toda la tranquilidad del hogar a cambio de la experiencia de actuar ante el Príncipe Carlos de Inglaterra en el Royal Variety Show o por llenar la Opera de Sidney durante cinco noches seguidas”. “Me llevé a mi abuelo a la gira por Italia”, recuerda. “Era mi manera de darle las gracias por haber abierto mis oídos a tanta buena música. También he tenido la increíble buena fortuna de contar con el apoyo de Tony Bennett, que ha dejado a un lado sus tareas para venir a animarme. Es mi ídolo musical y contar con su aprobación significa mucho para mí”.

 

Michael apenas había tenido tiempo para tomarse un respiro cuando empezó a trabajar en Los Ángeles en las canciones que formarían parte de It’s Time. “Creo que ha sido muy bueno que las sesiones de grabación empezaran directamente después de la gira”, explica. “David, Humberto Gatica y yo nos hemos dedicado frenéticamente a conseguir el equilibrio justo de canciones en el disco. Seguro que hay mejores cantantes de pop o de jazz, pero nadie tiene más pasión por esta música que yo y creo que eso se nota en el disco”, añade.

 

Xavier Valiño
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LOVE OF LESBIAN

ULTRASÓNICA ENTREVISTA CON VERANO EN LISBOA

Ultrasonica e-zine :: Xavier Valiño

ENTREVISTAS 2005


 

Love Of Lesbian, pornografía emocional

 

 

         Tras Microscopic Movies (Pussycats, 1999), Is It Fiction? (K Industria, 2001) y Ungravity (Naïve, 2003), Love Of Lesbian dan el gran salto triple sin red: su conversión el castellano convence, atrapa y resulta en uno de los discos imprescindibles del 2005, Maniobras de escapismo. Santi Balmes (voz, guitarra y teclados) nos pone al día de un paso con tanto riesgo como beneficios evidentes para el grupo catalán.

 

¿Es éste vuestro disco más variado?

– Sí, creo que sí. Es una variedad que viene dada por las letras. Supongo que me encontraba en un momento mega bipolar en mi vida, en el que pasaba de la risa absoluta al llanto desconsolado. Realmente ha sido un año emocionalmente tropical. Tormenta y sol.

 

¿Puede que el cambio de idioma haya traído también intención de soltarse más musicalmente?

– La cuestión es que nos dimos cuenta que las letras condicionaban muchísimo más los arreglos que anteriormente. Había unas imágenes muy vívidas, así que decidimos extremar la intencionalidad en cada tema, como una colección de relatos.

 

¿Surgió el castellano de forma natural?

– Todo vino a raíz de bajar del escenario del Primavera Sound 2004 inmerso en una terrible crisis comunicativa. No me arrepiento de nuestros anteriores discos en inglés, pero era innegable que había un muro de comunicación entre la banda y el público que tenía que romper. Aparte, me daba bastante rabia que la mayoría de las personas no entendieran unas letras que no eran vulgares, pero sabía que el primer paso de acercamiento lo teníamos que dar nosotros.

 

Mishima, Les Phillipes, Sidonie, Standstill, Deluxe o El chico con la espina en el costado también están en el proceso, más o menos avanzado, de cambiar de idioma. ¿Os sentís cerca de estos grupos?

– Me siento muy cerca de la mayoría de estos grupos, más que nada porque hemos compartido escenario con la mayoría, y porque todos son muy majos. Yo creo que el cambio obedece a un proceso de evolución lógica en todas estas bandas. Hay un momento en el que intuyes que ya lo tienes todo dicho en un formato tan suicida como es el inglés en este país, y que necesitas probarte de nuevo, definir una personalidad mucho más contrastada, buscar tu propio espacio expresivo y, a poder ser, que sea único.

 

¿Ha sido más laborioso el proceso de composición?

– Sí, desde luego. El castellano te induce, indefectiblemente, a ser más concreto, y eso exige ser muy sincero o muy imaginativo. Hay cierto tipo de abstracciones que se dan en las letras en clásicos del pop inglés, que, traducidas al castellano, suenan terribles. El formato del castellano obligaba a un reset mental, exigía pensar y sentir en castellano.

 

La canción “Maniobras de escapismo” me trae a la memoria el mejor grupo gallego de todos los tiempos, Golpes Bajos. ¿Habéis seguido su obra?

– Coppini es grandísimo, así como todas las bandas en las que tocó. Hay algo en las letras que salían de Galicia en aquella época que me siguen pareciendo de lo mejor que se ha hecho nunca en España. Esa mezcla de humor enfermo, localismo e internacionalidad a la vez, mezclado con algo que solamente puedo atribuir a la meteorología, una resignación gallega que se emparenta curiosamente con el catastrofismo catalán. Puede que ambos extremos de la península se toquen, ¿no? Para mí, Golpes Bajos y Siniestro Total son una escuela, aunque no un espejo, claro.

 

Una de mis favoritas es “Houston, tenemos un poema”. Supongo que se trata de un guiño a Bowie. ¿Qué más nos podríais decir de la canción?

– Es una canción anti heroica. La tenía en inglés, y el estribillo era muy épico, así que me dije que la letra tenía que ser justo lo contrario. En ella hablo de la cobardía de la mayoría de nosotros. Creo que incluso los cobardes merecen un himno. Cobardes del mundo, compren Maniobras de escapismo.

 

Vuestros textos se revelan tragicómicos. ¿De dónde sale la inspiración?

– De mi bipolaridad. Hay algo químico en mi cabeza que funciona siempre, o en exceso, o en defecto. Deben ser los niveles de serotonina que los tengo súper alterados. Puedo pasar de creerme un genio a una basura de persona en cuestión de segundos.

 

¿Había intención de conseguir un tema o un hilo común, tanto en los textos como en el sonido?

– No. Hubiera sido imposible. Las letras reflejan la vida de un personaje desequilibrado, así que no nos comimos demasiado la cabeza en darle una línea estilística horizontal, sino reflejando estos altibajos.

 

Me da que el orden de las canciones está bastante pensado. ¿Qué pretendíais?

– El orden fue lo peor, nos llevó 15 días confeccionarlo. Hace poco leí a un chaval en su diario que decía que “Maniobras de escapismo es un disco que no tiene ni pies ni cabeza, pero sus canciones, una por una, son verdaderas joyas”. Eso me tranquilizó.

 

¿Ha habido algún artista o disco clave a la hora de plantearse maniobras de escapismo?

– No. Hubiera sido un error; eso se hace en los primeros discos. Escuchamos mucha música, pero ya no nos influye tanto como antes. Pero, de todas maneras, no creo que lo que escuche uno tiene que ser determinante, sino el recipiente mental donde va a parar esa influencia. Si tienes poca personalidad, puedes hacer un calco, por ejemplo, del último disco de The Arcade Fire. Pero si tus locuras o emociones son muy vívidas, estas influencias quedan muy diluidas en el proceso final. Creo que todo radica en ser sincero, hacer pornografía emocional de ti mismo.

 

¿Cómo está siendo hasta ahora la recepción a vuestro cuarto álbum?

– Mejor que cualquier disco anterior. Los comentarios exacerbados me hacen pensar que tendríamos que haber cambiado al castellano antes, la verdad.

 

Después de seis años, ¿cómo se ve la escena de la música independiente en este estado?

– La escena independiente goza de muy buena salud. Pero… ¿Y las radio fórmulas? ¿Y los canales de televisión? Creo que siempre formulamos la pregunta al revés. El mainstream en este país es de lo peor que conozco. Envidio la cultura musical de Portugal.

 

¿Cómo os gustaría que se recordase este disco?

– Como un clásico de la primera década del 2000. ¡Toma ya!

 

Xavier Valiño
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LES TRES BIEN ENSEMBLE

ULTRASÓNICA ENTREVISTA CON VERANO EN LISBOA

Ultrasonica e-zine :: Xavier Valiño

ENTREVISTAS 2005


 

Les Très Bien Ensemble, exquisito manjar francófilo y francófono

 

 

“Me gustan todos los acordes, aunque siento predilección por el La Mayor, pero también depende de la temporada. Todos los acordes son buenos si están correctamente colocados”. Quien pronuncia estas palabras es Suzette, principal compositora y cantante coqueta al frente de Les Très Bien Ensemble, un grupo francófilo y francófono con residencia en Barcelona que hace del buen gusto y la elegancia inherente a la música gala la razón de ser de su existencia.

 

Como si fuera una de las idolatradas musas de su héroe Serge Gainsbourg, Suzette sabe cantar y actuar haciendo que su voz suene sexy, o infantil, o ambas cosas a la vez. En la cabaretera y cimbreante “Ne lui dis pas à Maman”, que cierra su nuevo disco, homenajea a Edith Piaf y al oficio más viejo del mundo: “Siento un profundo respeto por el oficio de la prostitución. Las chicas me caen bien. A menudo pienso que es mi vocación frustrada. (…) A menudo me he sentido una de ellas, ¡cosa que mi madre no debe saber jamás! No lo entendería”. Reflexiones de una Lolita del nuevo siglo, que sin embargo en el mismo disco dedica una deliciosa canción (“Les Vacances”) al despertar hormonal de los primeros veranos de adolescencia, con una melodía ye-yé inspirada en France Gall (risas incluidas).

 

Pero hemos empezado por el final. El disco comienza con un precioso instrumental, una postal del Montmartre bohemio y de la estética de las películas de Jacques Tati, para a continuación pasar al primer homenaje directo a Serge Gainsbourg, una espléndida canción dedicada a la madre de Suzette (Hélène) que sigue la fórmula de la voz masculina -en este caso Philippe– respondiendo a la frágil voz femenina, y que cuenta también con unos excelentes arreglos de cuerda en la mejor tradición de Michel Colombier.

 

“Gronde moi”, por su parte, es un recuerdo al padre de Suzette, con un aire a los años 50 reafirmado por la batería con escobillas y el sonido de las guitarras. Esta querencia por los años 50 se confirma en otro tema, “En attendant Raskolnikov”, que es una feliz actualización del sonido doo-wop, pero el sonido del disco está evidentemente más enraizado en las grabaciones clásicas de los 60, con esos exuberantes arreglos orquestales que parece como si hubieran sido encargados a un arreglista de bandas sonoras de la época. De hecho, en la grabación del disco se ha usado material analógico, microfonía de válvulas y mucha paciencia, para recrear esas sonoridades clásicas y transportarlas hasta nuestros días con una nueva vigencia.

 

“Siguiendo con el repaso a este disco, “La Poupée” es una canción pizpireta y alegre con un sonido de steel guitar casi hawaiano, y “Toi et moi” tiene un aire de soul blanco que nos recuerda a LOVE, pero también a compañeros de sello en Elefant como Camera Obscura o los primeros Le Mans, además de comenzar con un órgano entre barroco y pre-psicodélico en la línea de The Left Banke y contar con un arreglo de violines al más puro estilo de Belle & Sebastian”. Buenas referencias no les faltan, desde luego.

 

“El folk-pop a lo Françoise Hardy, el otro polo que enmarca sus travesuras junto al omnipresente Gainsbourg, aparece en “Sous le soleil”, un susurro al oído con arreglos de mellotron de flauta travesera y atmósfera de película de erotismo soft (no en vano Suzette participó hace poco en un recopilatorio de versiones interpretando el tema principal de la película “Emmanuelle”)”

 

“Les Tigresses” revela la procedencia española del grupo con un sonido familiar que parece compuesto por el mismísimo Augusto Algueró, y para acabar el disco con euforia tenemos el crescendo y el apropiado título de “C'est fini”, el perfecto broche a este magnífico debut en el que nuestra Lolita particular se despide con cariño, repitiendo: “Adieu mon petit, bon courage”.

 

Pero, ¿qué hay del grupo? Todo comienza a finales de enero del 97, con el encuentro de Suzette y Philippe tras un concierto del grupo en el que por aquel entonces militaba la primera (Me duele el corasson). Ambos descubren que comparten adoración por el pop francófono más elegante y seductor, desde Michel Polnareff hasta Katerine, pasando por el inevitable Serge Gainsbourg y su séquito de voces frágiles y perversas a partes iguales (France Gall, Jane Birkin, Brigitte Bardot). Era inevitable que acabasen formando un grupo juntos, un grupo en el que, por supuesto, todas las canciones estarían interpretadas en francés.

 

El nombre de la banda viene de la canción “Michelle”, de los Beatles: “Michelle, ma belle, sont les mots qui vont très bien ensemble” – “Michelle, querida, son palabras que van muy bien juntas”-, decía McCartney. La formación se completaba con Michel y Jacques.

 

En sus inicios, su repertorio se basa fundamentalmente en versiones: del gran Serge Gainsbourg interpretan “L´anamour” -también popularizada por la simpar Françoise Hardy-, y “Les Sucettes”. También toman prestadas joyas de Katerine – “Samba des jours benis” y “Le plus beau jour de ma vie”- y suelen cerrar aquellas primeras actuaciones con “La poupée qui fait non” de Michel Polnareff, otro de los grandes.

 

Sin embargo, en sus conciertos cada vez hay más canciones propias, como “Je veux étre un symbol sexuel”, o “La fille la plus douce du monde”, ambas cortesía de Suzette. Además de los grandes compositores y las sensuales voces antes citadas, otras fuentes de inspiración a la hora de componer son las bandas sonoras de la nouvelle vague, y la bossanova brasileña.

 

Tras un pequeño parón, motivado en gran parte por el tremendo éxito de Los Fresones Rebeldes, otro de los grupos de Michel y Philippe, Les Très Bien Ensemble vuelven a ensayar y a actuar en enero del 99 en una fiesta junto a Hello Cuca y The Surfin' Eyes -que también cuentan con Michel en sus filas, ¡cuánta actividad!-. Poco después se incorpora a la formación Paul de Los Soberanos, para introducir algunos detalles de órgano.

 

Con esta nueva formación se presentan en el Sidecar barcelonés junto a Krypton. Una cinta con dicho concierto llega hasta Elefant, que les ficha inmediatamente. Al poco tiempo graban su primer disco, con cuatro canciones (las dos canciones propias antes citadas más sus versiones de “L´anamour” y “Les Sucettes”) que se edita en forma de single de vinilo y CD-Single a principios de julio.

 

Su presentación en Madrid tiene lugar el 18 de Septiembre, en una fiesta homenaje a Serge Gainsbourg en la sala Siroco, junto a Los Caramelos y The Glitter Souls. No han podido presentarse en directo en demasiadas más ocasiones, debido a que Suzette se traslada una temporada a Francia.

 

Como nota curiosa, a finales del 99 una tienda de discos japonesa de Internet (Syft Records) selecciona su CD-Single como uno de los discos destacados del mes, y ofrece a sus clientes la posibilidad de escuchar una de sus canciones. Por otra parte, “La fille la plus douce du monde” es elegida por los oyentes del programa “Disco Grande” de Radio 3 como una de las mejores de 1999.

 

En marzo de 2001 editan un nuevo single en el que se incluye una versión de Brigitte Bardot (“Ça pourrait changer”) y tres nuevas canciones del grupo, en la que las influencias bossanova se hacen más presentes. En él ya no está Michel, que abandonó la formación poco antes de la grabación. En Noviembre, el grupo telonea a los estadounidenses The Ladybug Transistor en la sala Apolo de Barcelona.

 

El 23 de Febrero de 2002 participan en el Mini Pop Festival en Barcelona, junto a Sing-Sing, Vacaciones, The Relict, Orlando y otros. La nueva formación del grupo incluye a Lucien Bulles (guitarrista de Bubbles) al órgano y Serge Clavier (de los desaparecidos Curious Lane) a la batería.

 

Xavier Valiño
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LAMATUMBA 2005

ULTRASÓNICA ENTREVISTA CON VERANO EN LISBOA

Ultrasonica e-zine :: Xavier Valiño

ENTREVISTAS 2005


Lamatumbá, fuego y soles

            Lamatumbá llegan a su tercer álbum concretando mejor que nunca su mestiza propuesta. El primero disco, Pachangüilanuí, apareció en el 2001. Dos años más tarde registrarían su segundo artefacto sonoro, esta vez con cinco canciones. Ahora, en el 2005, editan Lume (para que saia o sol) Fuego (para que salga el sol)– con el sello lucense Falcatruada, un álbum que los está dando a conocer en el resto del Estado gracias a giras como la que han realizado recientemente junto a Bersuit. Nos presentan este disco Ico, cantante, y Abraham El Niño -guitarras-.

¿Por qué cambios ha pasado Lamatumbá en estos tres discos?

            – Ico: Además de los cambios de formación que viven muchos grupos, los cambios más evidentes y sustanciales están referidos a nuestra actitud, tanto en las grabaciones como en los conciertos. Intentamos, además de hacer bailar, remover un poco las ideas de la gente que nos escucha, que haya una estrecha comunicación entre ellos y el grupo. En las anteriores grabaciones, nos faltaba la manera de comunicar: no sabíamos cómo decir lo que queríamos contar, no teníamos fijado un camino por el que andar. En este disco contamos muchas cosas y todas ellas forman parte de una historia que habla de esperanza, de amor, de verbenas, de caminos y de fuego.

¿Se podría decir que éste es el primer disco que realmente os sale como queríais?

            – Ico: En este disco estamos todos representados, no sólo los miembros del grupo, sino que detrás del nombre de Lamatumbá conviven muchos amigos, público y familiares que hicieron nacer al grupo, lo vieron crecer como nosotros. Ellos forman parte, como nosotros de Lamatumbá, ellos son Lamatumbá. De esta manera, todos formamos parte de la creación de este disco. La gente escucha el disco y nos dice que le ha gustado, que se lo ha copiado a sus colegas; entonces deducimos que sí nos ha salido cómo queríamos.

¿Cuál fue el régimen de grabación impuesto por Kaki Arkarazo en sus estudios? ¿Cómo fueron las sesiones?

            – Ico: Cuando contactamos con Kaki, lo hicimos por las referencias que teníamos de él, de su trabajo con Negu Gorriak, Nación Reixa y Os Diplomáticos de Monte-Alto, quisimos que entendiera la idea de nuestro trabajo desde el primer momento. Nos vio en directo y comenzamos a hablar sobre la grabación. Durante las grabaciones, el ambiente fue muy distendido, conversando en todo momento sobre los temas, proponiendo nuevos aspectos. Kaki nos ofreció una visión que nosotros no habíamos conocido hasta ese momento, la de la producción, además de comprender perfectamente la idea que queríamos transmitir y trabajar codo con codo con nosotros hasta llegar a ella.

            – El Niño: Fueron todas sesiones largas, pero con flexibilidad dependiendo de cómo fueran marchando las cosas. Teníamos un orden hecho de antemano para grabar, pero se fue modificando poco a poco. En resumidas cuentas, estábamos cuatro o cinco horas por la mañana y tres o cuatro por la tarde… Por la noche, Kaki se iba y nos quedábamos con los samplers y la programación en el ordenador de Pedro. También trabajábamos algún sábado y alguna noche que Kaki se podía quedar. Uno de los temas lo grabamos de noche, con licor café y carallada

¿De quién fue la idea para las ilustraciones? ¿Por qué quisisteis contar con David Rubín?

            – El Niño: Lo que nos parecía bonito era la posibilidad de poder narrar de alguna manera lo que intentábamos transmitir musicalmente. Lo que interesaba era que se pudiese reflejar que Lamatumbá es un colectivo que se nutre de muchas fuentes y en el que hay un espíritu multicultural. Por otra parte, David, además de ser un magnífico ilustrador y un sobresaliente creador de cómic, es una persona que conoce muy bien al grupo desde sus comienzos, y, de alguna manera, siempre ha formado parte de él. Tiene las ideas muy claras y consiguió expresar, tanto en el libreto como en la portada, el hilo conductor que hemos intentado llevar a lo largo de la exposición de las canciones, hilo guiado siempre por el lume (fuego) y todo lo que eso lleva consigo.

¿Os llegó la inspiración de este disco de un relato de Galeano?

            – El Niño: No. Galeano influye lo mismo que tantos otros. Lo que sucede es que el fragmento que se cita en el disco habla de fueguitos que uno lleva en su interior, que te llenan de energía y fuerza, y que son los que, de alguna manera, constituyen tu vida y tu manera de afrontar las cosas. Algo, el fuego, tan íntimo como universal, presente en toda reunión, en toda comunicación, y lo que te empuja a la vida, a hacer y decir cosas. Todo esto se ajusta bastante a nuestra idea de Lume.

– Ico: El proyecto nació y, poco a poco, se le fueron añadiendo ideas que pudieran acompañar y clarificar el cuento que narramos con el disco. El texto de Galeano fue una de esas ideas, en el que vimos reflejado mucho de lo que queríamos contar: todos somos fuegos que arden de distinta manera. Nuestro fuego, Lume, es lo que nos hace enfrentarnos cada mañana a un nuevo día, lo que te anima a decirle a alguien lo mucho que lo quieres, lo que nos hace recordar a los que ya no están con nosotros, lo que hace que intentemos cambiar, evolucionar y que el mundo cambie con nosotros. Los textos de Galeano nos han ayudado a escribir más de una canción como “Licor Café”.

¿De qué canción habéis quedado más contentos?

            – El Niño: Habría mucho que decir… Quizá merecería la pena citar “La despedida” porque es uno de los temas más queridos por el grupo, por todas las circunstancias que rodearon y empujaron a que ese tema fuese compuesto: al ser uno de los más antiguos, era especialmente difícil poder reflejar en él la frescura y la ilusión que queríamos imprimir en el disco. Mientras lo íbamos grabando, poco a poco empezaba a parecer un tema nuevo, cantado y tocado como la primera vez, manteniendo el cuerpo original de la canción, pero modificando los pequeños detalles, que son, al final, los que decantan un cambio.

– Ico: Este disco cuenta una historia, por lo que su sitio está justificado por un argumento, las canciones forman parte de ese argumento, de ese cuento. Todas cuentan algo sobre nosotros, sobre aspectos de nuestra vida, situaciones que hemos vivido y todas cuentan parte de esa historia, por lo que destacar una de ellas sería como no contar algún episodio. Estamos orgullosos de todo el disco.

Es un buen momento para la música mestiza, ¿lo vivís así?

            – Ico: No nos importa si hacemos un tipo de música concreto o si nos pueden meter dentro de alguna categoría. Nosotros hacemos música y lo que quepa dentro de ella depende de cada momento. Nos gusta llamar a lo que hacemos ‘verbena’ pues en ella cabe todo, sin disculpas de ningún tipo. Es cierto que salen muchos grupos de mezcla, pero debemos tener presente que esa mezcla debe ser personal, con carácter; si se pierde la esencia, sea cual sea, se pierde todo.

            – El Niño: Lo que vivimos es que hay muchos grupos que tienen muchas cosas que decir y que, poco a poco, van encontrando algún hueco para decirlas, que es, más o menos, nuestro caso. Nos hemos encontrado a lo largo de estos años a mucha gente así, pero el mestizaje siempre es insuficiente. Lo que es bonito es poder trasladar musicalmente determinadas ideas sociales y políticas como la fusión, que respeta la diferencia, o el mismo mestizaje.

Parece que tenéis cierta soltura con muchos estilos, ¿cuál se os resiste y cuál os negaríais a tocar?

            – El Niño: ¿Por qué deberíamos negarnos a ningún estilo? Lo importante es definir de una manera propia lo que recoges por ahí, venga de donde venga y sea lo que sea. Aunque tampoco nos sentimos obligados de ninguna manera a estar cambiando de estilo a la mínima oportunidad. No hay una fórmula para esto. Todo depende, y nosotros somos tantos…

– Ico: En la verbena cabe todo. No tenemos un estilo definido y tampoco lo buscamos; nuestra música cambia en cada momento. No nos negamos a tocar nada, ya que todo puede enriquecer. Hay que tener los oídos abiertos siempre.

¿Algún problema o anécdota por vuestros textos reivindicativos?

– Ico: Siempre tenemos, como muchos otros grupos, las típicas exigencias de los medios: esta canción no puede sonar, no puedes llevar esa camiseta. En cualquier medio de comunicación existen temas que no se pueden criticar.

            – El Niño: Las cosas hay que decirlas con la cabeza bien alta o no decirlas.

¿Os sentís parte de una tradición que arrancaría con Os Resentidos y continúa con Os Diplomáticos de Monte-Alto? Incluso creo que podemos retroceder hasta Los coyotes.

– Ico: Todos esos grupos que nombras fueron pioneros en varios aspectos, pero sobre todo en acercarse a la música gallega o latina desde el punto de vista del rock. Nosotros guardamos nuestra tradición en muchas de nuestras canciones, melodías, letras… Beben directamente de la tradición gallega, en algunos casos de la portuguesa, pero también reconocemos el gusto por las culturas más lejanas, como Brasil, Rumanía… A los tres grupos le debemos mucho, a cada uno lo suyo.

            – El Niño: Es indudable que fueron pioneros en cuanto a mezcla musical hecha en Galiza. Pero las semejanzas que nos unen no son más profundas que las diferencias que nos separan. Si hay detrás nuestra una tradición, ésa es la del Cuco de Velle. Pero no hay herencia sin transformación, y nosotros hemos adaptado ese espíritu a nuestro contexto.

¿Qué se le puede decir a quien no conozca a Cuco de Velle, vuestra referencia?

            – Ico: O Cuco de Velle fue una persona increíble que la montaba allí por donde pasaba. Con unos amigos fundó La charanga, y en la palloza hacía sus ensayos los domingos a la hora de los vinos. Nosotros intentamos recordar la potencia de esa banda, de sus composiciones, que iban desde las muiñeiras hasta las habaneras. Era un todo terreno que mezclaba lo que caía en sus oídos para hacerlos suyo.

            – El Niño: Como decía un señor de Ourense afincado en Lugo, “cuando todo estaba prohibido sólo teníamos al Cuco”. Las reuniones que él hacía eran realmente verbenas al más puro estilo tradicional, donde no había más que comunicación musical y espíritu de fiesta, descontando, por supuesto, todo el proceso de recuerdo y memoria que hizo de tantas músicas que estaban olvidadas.

¿Preserva Lamatumbá el espíritu de las verbenas gallegas?

            – Ico: Intentamos recuperar ese espíritu de charanga, de verbena, pero con la intención de intercambio, de que exista comunicación entre el público y el grupo, esa comunicación es la energía o lume. En nuestra verbena no sólo caben los éxitos del verano, no sólo hacemos bailar, sino que queremos que la comunicación fluya y termine convirtiéndose en un intercambio de ideas. Intentamos modernizar las verbenas.

            – El Niño: Lamatumbá propone, más bien, una verbena actualizada a estos tiempos y a este contexto en el que vivimos, una verbena del siglo XXI. Por lo tanto, muchas cosas han cambiado, pero el espíritu festivo es indudablemente el mismo. Quizá reivindicamos con más desparpajo y sin ningún miedo.

¿Cómo aparecisteis en A feira das mentiras? ¿Habéis tenido más trato con Manu Chao?

            – Ico: Conocimos a Manu hace unos cuantos años en Galicia cuando planeaba lo de A feira, charlamos, cantamos, lo pasamos bien. En A Feira nació el grupo: estuvimos haciendo talleres para chavales y dando guerra con un grupo de percusión, Os carallos de Ourense. A partir de eso, quisimos hacer para siempre lo que allí vivimos, intentando llevarlo a nuestro terreno y contando con nuestras posibilidades. Seguimos teniendo contacto con Manu. De vez en cuando se viene al carnaval de Ourense, o te lo cruzas en la calle.

            – El Niño: En A Feira colaboramos como todos, que es para lo que íbamos, y fue una experiencia colectiva increíble. Todo aquello funcionó como un centro social itinerante y quizá sea verdad que allí surgió la semilla de Lamatumbá. Con Manu hemos coincidido alguna vez más y tocamos con él y con Nilo M.C. en el Festival do Norte, en Vilagarcía de Arousa, hace tres años.

¿Cómo fue la reciente gira con Bersuit?

            – Ico: Con Bersuit tuvimos el primer contacto hace 3 años en una gira que hicieron por aquí, los teloneamos y, año y pico después, nos llamaron para telonearlos unos cuantos conciertos. Con ellos estuvimos en Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, Pamplona, Castellón, Girona, A Coruña, Santiago y Ourense. Recorrimos muchos kilómetros, aprendimos grandes cosas e hicimos buenos amigos

            – El Niño: Con Bersuit nos coincidió todo muy bien en un momento en el que teníamos mucha ilusión por salir a tocar fuera y ver qué pasaba fuera de Galiza. La verdad es que lo pasamos muy bien y fue muy emocionante tocar en salas tan míticas como la Razzmatazz de Barna o la Antzokia de Bilbo. Fue una experiencia muy gratificante y, de alguna manera, le dio ánimo y un impulso más al grupo. Que vuelvan pronto.

¿Se hace muy difícil darse a conocer fuera de Galicia?

            – El Niño: Es siempre difícil salir. Y es difícil pretender que fuera las cosas funcionen igual que en Galiza… porque todo es muy distinto. Pero en lo que se refiere al estilo de música de Lamatumbá, tiene más salida y más difusión en otros sitios como, por ejemplo, Euzkadi y Catalunya, donde hay muchos grupos que funcionan muy bien, que hacen circuitos por todas las ciudades de allí, sin importar su tamaño, y son sitios donde hay mucho más apoyo a la música. Ahora bien, nosotros somos gallegos y eso ya lo hace todo distinto.

– Ico: Está siendo bastante duro, pero es un trabajo que hacemos con gusto porque lo realizamos todos codo con codo. Es complicado, pero no es imposible. Hay que tomarse las cosas con calma y no queda más remedio, viendo cómo están las cosas en este terreno, todo empantanado, sin movimiento.

Supongo que no llegáis a vivir de la música, así que ¿a qué se dedica la gente del grupo?

– Ico: Hay unos cuantos que son maestros, otros trabajan en estudios de grabación, tenemos a algún camarero y a gente en el paro. Hay de todo.

            – El Niño: La mayor parte del grupo se divide entre el sector de la enseñanza y el de la hostelería. Menos mal, porque, si no, no habría manera de poder entrar todos en los bares. Es que somos tantos…

Xavier Valiño
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