SARGENTO GARCIA 2005

ULTRASÓNICA ENTREVISTA CON VERANO EN LISBOA

Ultrasonica e-zine :: Xavier Valiño

ENTREVISTAS 2005


Sargento García, la lucha y el baile continúan

Después del éxito obtenido en Francia por el disco La Semilla Escondida, Sargento García decidió hacer una versión diferente… sólo para España. Con  este fin compuso un tema para Ojos de Brujo, “Seré de Arena”, que grabaron juntos en el estudio Jan Cadela de Barcelona. Además, incluye el remix de Asian Dub Fundation de la canción “More Time”.  

Con tres álbumes que resumen la festiva sensualidad de un ciudadano del mundo, Sargento García se ha convertido en el embajador francés de los ritmos calientes. Su música, -el extremo opuesto del personaje burgués y rechoncho (secuaz del Zorro) de quien tomó prestado el nombre- es picante, resonante, pulcra y revitalizadora, una mezcla acertada y fresca de los mejores ritmos jamaicanos y cubanos. Nunca antes el reggae, la salsa, el son, el cha-cha, el ska, la rumba y el ragga se habían combinado tan armoniosamente en un mismo álbum: un verdadero pionero.

París, 1997. Bruno García, habiendo ya demostrado lo que tenía que demostrar en la escena de rock alternativo (Ludwig Von 88) y con las virtudes cosmopolitas de sus muy alabados sound systems, sienta las bases para un sonido Esperanto al que él denomina salsamuffin. Con origen en el Caribe, pero libre para transitar entre la inspiración y el encuentro fortuito, esta poco convencional y original alianza de sonidos se convierte en algo muy popular.

Con los miembros fijos de Los Locos Del Barrio, un ecléctico contingente procedente de la escena afro-caribeña-latina-parisina, Bruno recorrió toda Francia, y luego respondiendo al reclamo internacional actuando sobre todo en países de hispanos y en Estados Unidos.

Los tres primeros álbumes de Bruno –Viva el Sargento (1997, reeditado recientemente en el sello Labels), Un poquito quema’o (1999, el libro de normas de la salsamuffin), Sin fronteras (2001, un manifiesto nómada que se bifurca para explorar el Mali de Amadou et Mariam, y el mundo gitano de Balbino) se idearon en París utilizando ingredientes exóticos.

Con su cuarto álbum, La Semilla Escondida, Sargento García tomó el camino opuesto, volviendo a los orígenes de estos estimulantes estilos musicales para grabarlos allí mismo, en el lugar de donde proceden, en un estudio, con experimentados músicos. Una vez que se terminaron de hacer las maquetas, la grabación y mezcla finales tardaron en hacerse cinco meses. “No es una gran cantidad de tiempo considerando que es un proyecto bastante particular y ambicioso, que se grabó en tres países distintos”.

“Cuando empecé por primera vez a trabajar en este proyecto, mi objetivo era combinar los dos sonidos que más me gustan: la música jamaicana y la cubana. Esta mezcla de culturas contiene todo lo que busco y defiendo: lucho por un mundo sin fronteras, pero con muchos más colores”.

Y, desde luego, que es eso de lo que se trata: fronteras. Bien sean artísticas o geográficas, el único deseo de Sargento García es saltárselas, traspasarlas. Y así él crea puentes entre las distintas islas caribeñas, donde la fusión cultural y las mezclas son ya la norma, un perpetuo frenesí de estilos que se extienden y se alimentan de sus diferencias, juntándose inesperadamente al azar, con sorprendentes ramificaciones. “La música sólo se puede entender en términos de mezcla y fusión. Todo lo que escuchamos hoy en día es el resultado de una unión de sonidos”.

Sin embargo, a diferencia de pretendientes oportunistas que alegremente se suben a la ola de música latina, Sargento García no puede unir dos grandes estilos musicales sin alterar para siempre sus respectivas esencias y sabores.

La Semilla Escondida es mucho más que un nuevo capítulo en la road movie musical caribeña que comenzó Bruno hace unos años. No hay nada de seguir los familiares senderos del pasado. El terreno, aunque familiar, se está reinventando constantemente. El paisaje se materializa con más agudeza, mientras que Sargento García descubre implacable y sin descanso nuevos cruces de caminos y rastros escondidos. Pero la búsqueda por el cambio y la sed de aventura permanecen inalteradas. Las modificaciones ocurren dentro del marco de la continuidad. El objetivo es soltar amarras manteniendo el mismo punto de anclaje.

“Long Time” es un reggae tradicional construido sobre un ritmo ragga, en el que Bïonik y Hector cantan una oda a la amistad. “Revolución” es una prueba innegable de que Jamaica y Cuba pueden unirse con asombrosa afinidad”. Secciones candentes de vientos celebran la unión de la salsa y el reggae, cuya fusión nunca había sido tan comedida.

En el muy suave “El asalto”, las burlonas flautas evocan un baile de novios con la sección de vientos. “Mi última voluntad (Tonite)” es una pieza optimista y de reggae salvaje, una ráfaga de energía positiva que recorre todo el cuerpo. “Equilibre est fragile”, un tema comprometido con lo político, es un encendido manifiesto reggae, ardiente, temerario y nerviosamente tenso, una epístola llevada a su punto de ebullición que irradia puro coraje”. Se nota que las voces de Bruno han adquirido más expresividad y más fuerza.

El regreso” traslada a los oyentes atrás en el tiempo unos cuantos años, con un riff cha-cha-chá de otra época, que conserva su intemporal belleza. “Tu no sabes na” es un largo e hipnótico cántico potenciado por un fabuloso trabajo de percusión que se parece a los ritmos religiosos utilizados por los rastas para entonar los salmos bíblicos. “Poetas” denuncia a los dictadores y falsos profetas que tienen las manos manchadas de sangre”. Como se puede ver, al igual que en toda la trayectoria de Sargento García, las melodías alegres se alternan con temas de lucha, y el baile no interfiere con la capacidad de pensar. 

Xavier Valiño
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SANTI CAMPOS 2005

ULTRASÓNICA ENTREVISTA CON VERANO EN LISBOA

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ENTREVISTAS 2005


 

Santi Campos, examen de conciencia

 

 

         De Castellón a Madrid. De Malconsejo a una trayectoria en solitario que se inició con Pequeños incendios y que continúa en este 2005 con Amigos imaginarios, título tomado de una canción de Ron Sexmith. Santi Campos se ha convertido en poco tiempo en uno de los mayores valedores del denostado concepto del cantautor eléctrico.

 

         Su segundo álbum en solitario ha contado con la producción de Pablo Sbaraglia y con la colaboración de músicos como Ana Béjar -de Orlando-, Juan Ferrari, Josema Martín -de Vancouvers-, Alfonso Pachés, Fernando Lupano -colaborador de Charly García y Raimundo Amador- o los miembros de Nominees, el otro proyecto actual de Santi junto a The Shannons.

 

         Sus canciones conservan la melodía y el gusto por los textos trabajados y sinceros, pero sus arreglos buscan huir de lo más acomodado para requerir de su oyente una atención que pocos piden hoy en día. Está claro que no ha optado por la vía fácil y que el disco necesita varias escuchas para enganchar. “Eso ha sido algo totalmente consciente. Los discos que me gustan van entrando poco a poco, y quería hacerlo así. Aunque parezca contradictorio, las canciones que requieren un esfuerzo para ser escuchadas, terminan agarrándose con más fuerza… Los arreglos han ido por ese camino. Supongo que podría haber optado por un disco más claramente pop o rock en cuanto a ambiente, pero me habría cansado rápidamente de él, y eso es algo que quería evitar. He de reconocer que es la primera vez que puedo escuchar un disco mío y disfrutarlo”.

 

¿Cómo ves hoy la trayectoria de Malconsejo? ¿Algún arrepentimiento? ¿Alguna gran decepción?

A medida que pasa el tiempo siento que teníamos algo especial. Éramos cuatro personas con un objetivo común y éramos muy amigos, no he conocido a ningún grupo tan unido como lo estábamos nosotros. Vivíamos en una burbuja. Arrepentimiento no hay, pero sí muchas decepciones, ya que ni los discos ni los directos conseguían reflejar ni lejanamente la magia que conseguíamos a veces en el local de ensayo. Éramos muy inseguros y autodestructivos como músicos, y creo que eso impidió que se pudiera ver todo lo que teníamos dentro.

 
¿Qué te enseñaron aquellos años?

Muchas cosas. Gracias a todas aquellas dudas, ahora soy un músico mucho más seguro, y más ambicioso a nivel creativo; doy menos importancia a los errores puntuales y trato de disfrutar más. También me influye menos mi entorno a la hora de hacer la música que quiero hacer. Otra cosa importante que aprendí, y que intento llevar a la práctica, es que es fundamental ser amigo de la gente con la que tocas, pues eso se transmite en el escenario.


¿Seguís en contacto los miembros del grupo?

Sí, siempre que voy a Castellón o ellos vienen a Madrid nos vemos.


Pequeños incendios coincidía con tu traslado de Castellón a Madrid. ¿Hay algún hecho que haya marcado Amigos imaginarios?

Varios, asociados con mi estancia en Madrid, y en muchos casos con mi relación con la gente del mundo de la música, que es el ambiente en el que me muevo. Este mundillo es tan pequeño y cerrado que a veces tengo la sensación de vivir en una aldea. También hay algunas canciones que ya estaban hechas en Castellón, pero, extrañamente, encajaban muy bien en el disco, cuya temática principal es -creo- el paso del tiempo. De alguna forma, es una especie de revisión de mi pasado, de examen de conciencia.


¿Es cierto que el título está tomado de Ron Sexmith? ¿Qué pretendías reflejar en él?

– Sí, es cierto, es una canción de Retriever. El disco se iba a llamar Vendiendo arena, pero a última hora decidí cambiarlo… Me parecía un título bonito y que encajaba a la perfección. Algunas de las canciones del álbum hablan de gente que yo consideraba amigos y luego resultaron no serlo; otras hablan de la infancia, una época muy dada a tener amigos imaginarios… Incluso creo que esa estética un poco de cómic manga del diseño de la carpeta va muy bien con el título.


¿Te asusta exponerte en tus textos, ser tan sincero?

No me lo planteo. De alguna forma creo que la sinceridad debe ir asociada a cualquier persona que desarrolle algo creativo. En mi caso puede parecer más evidente, ya que los temas de mis canciones son muy personales. Rebatiendo lo que acabo de decir, no sé si soy realmente sincero en nada de lo que hago.


¿Es ser personal tu forma de hacer algo universal, que pueda llegar a todos?

No sé si sabría hacer otro tipo de letras, por lo que en el proceso no entra la voluntad, no hay un plan. De cualquier forma, sí que me gustaría que mi música llegara a la mayor cantidad de gente posible, y creo que los temas de los que hablo pueden facilitar las cosas, cualquiera se puede identificar fácilmente con las canciones.

 

¿Qué tenía el poema de Gil de Biedma para adaptarlo para el disco?

– Ángel González  y Gil de Biema son mis poetas preferidos. En el caso de este poema, a medida que pasan los años me voy sintiendo cada vez más identificado con él… Habla de sí mismo de adulto y de joven, y en ambos casos da la sensación de no estar a gusto, de sentirse un poco invasor de un cuerpo y de una vida que no se adaptan muy bien a sus dudas.

 

¿Buscas conscientemente la unidad y coherencia de las canciones de tus discos?

 No a la hora de escribirlas, pero sí cuando las selecciono y a nivel de producción. Como músico y como oyente soy más de álbumes que de singles, y me gustan los discos que están planteados como un todo, aunque esto en ocasiones no le haga mucho bien a cada canción por separado. Creo que  he conseguido lo que quería en ese sentido: el disco tiene coherencia en conjunto, pero es muy difícil sacar una canción que sea realmente representativa de lo que puedes encontrar en él.

 

Creo que tu voz transmite algo que es difícil de explicar, pero que toca a quien la escucha. ¿Estás de acuerdo?

– Me gustaría que fuera así, aunque la verdad es que no me siento muy orgulloso de mi voz; canto a pesar de ella, y no gracias a ella (je, je)…  Hay gente que me dice que le gusta, precisamente por ser muy peculiar, y hay gente que a la que no le gusta. Hace años era un tema que me preocupaba, pero he de reconocer que cada vez me importa menos; poco a poco me voy acostumbrando a lo que tengo y aprendiendo a sacarle provecho.


¿Te vas acercando cada vez más a sonidos más clásicos?

Siempre he sido bastante clásico en cuanto a gustos, y hasta los grupos actuales que más me gustan se basan mucho en sonidos antiguos, aunque en la mayoría de los casos traten de llevarlo a su terreno y no se conformen con la mera copia. Creo que la forma de conseguir algo verdaderamente original es absorber bien las referencias y canalizarlas de la manera más personal posible, y eso es lo que intento hacer.


Da la impresión de que te nutres sobre todo de cantautores norteamericanos, ¿no?

Me nutro básicamente de música norteamericana, pero no exclusivamente cantautores. Me encanta el rock hecho allí, desde The Velvet Underground a Luna, de The Band a Giant Sand, de Big Star a Wilco… Aunque también me gustan mucho los grupos británicos de final de los 60 y principios de los 70. Salvo excepciones, no me suele llegar la música británica actual, ni la española. 

 

Tengo entendido que, de las bandas actuales, sientes una especial devoción por Wilco. ¿Cómo ves su progresión? ¿Te interesan tanto sus primeros discos como los últimos?

En cierto modo, Wilco es una banda revolucionaria: con elementos muy clásicos han inventado algo nuevo, hasta el punto que son prácticamente un género en sí mismos. Aunque mi favorito es Yankee Hotel Foxtrot, me gustan todos sus discos, y creo que aun son mejores en conjunto y en orden cronológico.

 
¿Cuáles son tus últimos descubrimientos musicales?

Intento estar al día. Escucho un montón de discos nuevos que me gustan, pero hace algún tiempo que no oigo nada que se me haya hecho imprescindible. De todas formas hay muchas bandas nuevas que son muy excitantes, aunque no hayan descubierto la pólvora, como Rumiko Jr o Broken Family Band.


Supongo que estás en Rock Indiana porque te gusta tu música. Pero, ¿ves posible que Santi Campos grabase para otro sello?

Llevo en RI más de 7 años, primero como músico, y desde hace casi tres también como socio, nunca me he planteado realmente estar en otro sello, aunque todo se arregla con una buena oferta, je, je. Hablando en serio, antes desde fuera y ahora desde dentro, creo  que no hay nadie en este mundillo tan honesto y buena gente como Pablo y Fito.


¿Es rentable o te beneficia vender discos a cinco euros?

– Es un debate complicado. Gracias a esta política, Indiana sobrevive y edita discos, y tal vez sea una de las pocas independiente que no van en picado. Por otro lado se nos han cerrado algunas puertas, y nuestros discos no están en tantos sitios como nos gustaría, pues muchas tiendas son reacias a ajustarse a ese precio. Me gustaría que mi álbum estuviera en más sitios, aunque no estoy muy seguro de que esto ayudara a vender más discos, si la forma de estar es subiendo el precio.


¿Cuál es tu aportación en The Shannons y Nominees y qué buscáis en ambos grupos?

En los dos grupos soy guitarrista y eventual compositor. De las dos bandas he aprendido mucho, sobre todo a disfrutar en directo y a mejorar con la guitarra. Aunque son muy distintas en planteamiento: Shannons se más intuitivo y poco ensayado, y todo gira alrededor de Edu Orbezua, en cambio Nominees es una banda que ensaya  con regularidad, y deja menos cosas al azar. En ambos casos buscamos hacer buenos discos y ofrecer conciertos intensos.


Por último, ¿qué queda hoy en Santi Campos del chaval que empezó en Neumáticos?

– Han pasado más de quince años, y la verdad es que no me reconozco muy bien. He aprendido a soltar lastre y a disfrutar más de la música y de la vida. En cuanto a gustos musicales, creo que soy bastante más abierto, aunque en esencia me gusta lo mismo: la música intensa, emocional y poco cerebral.

 

Xavier Valiño

 

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QUIQUE GONZALEZ

ULTRASÓNICA ENTREVISTA CON VERANO EN LISBOA

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ENTREVISTAS 2005


Quique González, peleando a la contra

 

La noche americana es el quinto álbum de Quique González. No hay duda, es evidente que se trata de un disco cinematográfico. Desdramatizando y manteniendo intacta su política de autor de barrio, dice que es más bien peliculero. La noche americana es, además del término técnico para definir la nocturnidad simulada, la película de François Truffaut que documentaba su obsesión por el metacine.  

Pero hay más. Quique González, que hasta ahora se había revelado como espléndido atleta del rock, corredor energético en sus discos más expansivos (Personal y Pájaros Mojados) y gran fondista (Salitre 48 y Kamikazes enamorados, donde se atrevió incluso con la prueba de campo a través), apuesta en La noche americana por el cine pugilístico. La atmósfera que tema a tema compone transpira el sudor del género.  

Cuando tras innumerables problemas con la industria, huyó hacia delante, hacia la independencia total, ya entonó un gritó de guerra batallador. Clamó a los cuatro vientos en una inspiradora carta que a partir de ese momento ‘pelearía a la contra’. Con lo primero que se boxea es con la cabeza, eso lo dice cualquier entrenador que se precie. Así que desde Kamikazes enamorados Quique González ha aprendido a aprovechar el impulso de sus golpes de talento, beneficiándose de una técnica como escritor de canciones cada vez más depurada. Él mismo nos explica el proceso de creación de este disco y cómo llegó a un título que representase su espíritu: 

“Estábamos tomando una cerveza con Paco Bastante en el bar que está enfrente del estudio, mientras Carlos Raya y José Nortes terminaban de mezclar “Me agarraste”, cuando Paco recordó que había tocado en el mítico Rockola con una banda llamada La Noche Americana. En ese momento me estaba dando el título del quinto disco. Había dado demasiadas vueltas al título desde que meses atrás, en primavera, empecé a escribir una serie de canciones sobre un boxeador y una bailarina de striptease a partir de Kid Chocolate, pero no daba para un disco entero. Rescaté al Kid y El Campeón para un disco más abierto, que ya no se podía llamar Kid Chocolate

En febrero de 2004 habíamos grabado un par de sesiones en La Cabaña, y la canción “Hotel Solitarios” contenía la idea o el motivo principal del disco: tener encaje sin perder empaque. Esto es, aguantar los golpes sin perder la integridad. Pero tampoco sonaba bien como título. “Hotel solitarios” le parecía triste a casi todo el mundo. ¿“73”, quizá? No, demasiado generacional. Lo más asequible era “Vidas Cruzadas”, pero lo relacionaban enseguida con el título español de la película Short Cuts de Robert Altman.  

Alguien advirtió que existía también un film de François Truffaut con ese título, y mi chica me dijo que también se llamaba así a un tipo de iluminación en el cine para rodar de día y simular que es de noche. Mientras escuchaba las canciones las enfrenté a La Noche Americana para ver si las sostenía y me encontré con John Wayne, Steve McQueen (en un verso robado a Sabina), el Bronx y Chinatown, pero también Caracas, La Habana y “La Alhajita”, canción argentina que me enseñó mi amigo Manuel y que  todavía no escuché cantar a Atahualpa Yupanqui, su intérprete universal.  

Además, había venido el gran Jorge Drexler, uruguayo, a regalarnos un trozo de su arte durante los días posteriores a su nominación al Oscar. El tema “El hotel Los Ángeles” está inspirado en Toni Soprano. Y, aparte de los guiños, aparte de Justin y Britney, estaba la naturaleza, no diría cinematográfica, sino más bien peliculera de las imágenes que sugieren las canciones del disco. 

Habíamos grabado unas veinte desde que nos juntamos hace un año con la banda para hacer las maquetas en La Cabaña, y después de dar un par de conciertos en el norte, nos encerramos para grabar trece canciones en Eurosonic (Personal, 98) durante el mes de enero. La mayor parte está grabado en once días a la manera clásica, es decir, tocando todos juntos y en analógico, con un estilo añejo. Bueno, nosotros creemos en estas cosas.  

Richard Dodd, ingeniero de sonido de Tom Petty, Johnny Cash o George Harrison, ha masterizado en Nashville La Noche Americana. Por cierto, la película es del 73 y la gente de mi generación hemos crecido viendo ciertas películas y escuchando canciones que nos han traspasado hasta hacerlas nuestras. Ojalá este disco sea un reflejo de todas esas influencias. Encomendado de nuevo a Carlos Raya y José Nortes, con Jacob al bajo, Toni Jurado a la batería y Joserra Senperena al piano, en un estudio iluminado con tiras de luces del chino, durante el día, grabamos La Noche Americana. 

Xavier Valiño
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OCEAN COLOUR SCENE 2005

ULTRASÓNICA ENTREVISTA CON VERANO EN LISBOA

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ENTREVISTAS 2005


Ocean Colour Scene, corredores de fondo

La semana que su álbum Marchin Already fue número 1 de las listas de éxitos, arrebatándole el puesto a Oasis, Noel Gallagher tuvo la gentileza de hacer llegar su felicitación a Ocean Colour Scene enviándoles una placa con la inscripción: “Para la Segunda Mejor Banda del Reino Unido”. “Y ya que The Beatles son la primera mejor banda del Reino Unido”, el vocalista y compositor, Simon Fowler, comenta entre risas que “fue muy amable por su parte”.

            Ahora que se edita su nuevo disco, The Hyperactive Workout For The Flying Squad, Simon Fowler se presta a recordar su historia. El grupo se creó cuando dos bandas, The Boys y The Fanatics, se conocieron y se transformaron en una sola. Ambas bandas eran de Birmingham, ambas habían lanzado singles independientes. The Boys eran una formación mod liderada por el guitarrista, Steve Cradock, mientras que The Fanatics, que tenía en sus filas a Simon Fowler, Oscar Harrison y Damon Minchella, se inspiraba en The Velvet Underground. Juntas, se convirtieron en Ocean Colour Scene. El nombre lo encontraron un día que pasaron en la biblioteca local, hojeando libros y diccionarios. El padre de Steve, Chris Cradock, se hizo cargo de las tareas de mánager.

En 1990, la banda firmó un contrato con un sello discográfico local llamado Phfftt Records, y al año siguiente lanzaron el single de debut de la banda, “Sway”. Justo entonces, Phonogram Records absorbió a Phfftt, como suele suceder con compañías así, y Ocean Colour Scene se encontró de pronto en el sello Fontana. Cuando los pusieron en el estudio con Jimmy Miller, el legendario productor de los Rolling Stones, la banda pensó que el sello era genial. Un año más tarde habían cambiado de opinión.

“Empezamos con Jimmy Miller”, recuerda Simon, “que era un bebedor empedernido. Creo que fue una de las primeras ocasiones en las que fui a Londres y me quedé a pasar la noche. Era como decir: estamos en Londres con el productor de los Stones, ¿qué vamos a hacer?” El camino que decidieron tomar sacó a relucir la incompatibilidad entre el productor y la banda desde el punto de vista del trabajo, aunque se lo pasaron muy bien hasta que lo llegaron a descubrir.

Las sesiones con nuevos productores, como Tim Palmer o Hugo Nicholson, tampoco tuvieron mucho éxito. Cuando salió el álbum de debut de la banda, con título epónimo, parecía que su momento ya había pasado. “Salió dieciocho meses más tarde de lo que teníamos previsto”, recuerda Fowler, “y para entonces nadie se acordaba de nosotros y todo el mundo estaba interesado en Nirvana. Además, no era nuestro sonido habitual. Era psicodélico, éramos nosotros tratando de conseguir los sonidos de las bandas que nos gustaban”.

La banda discutió con Phonogram sobre los enormes gastos en que habían incurrido para grabar el disco. Cuando comenzó la batalla legal entre la banda y el sello, los chicos se vieron de nuevo en el paro. Se inició entonces un periodo en su carrera exclusivamente dedicado a componer canciones. Como la compañía había prohibido a la banda tocar en vivo hasta que la disputa se hubiera resuelto, era la única opción que les quedaba.

Con unos ingresos escasos, el mánager, Chris Cradock, que había dejado su trabajo para ocuparse de la banda, estuvo a punto de tener que hipotecar su casa. Con todo, la adversidad no logró romper esta banda. La fe que tenían era como la sangre que los mantuvo vivos.

El regreso de la banda se inició en 1993, cuando Paul Weller les pidió que fueran sus teloneros en algunos conciertos en vivo. Tras las actuaciones en Leeds y Londres, Weller invitó a Steve Cradock a tocar la guitarra en un single llamado “The Weaver”, y también llamó a Simon Fowler para que cantara en su álbum en solitario, Wildwood.

Cradock aceptó la oferta de Paul para acompañarle de gira. Entonces comenzó a invertir en la banda buena parte del dinero que ganaba. “Steve mantenía viva la banda, básicamente”, revela Simon. “Pagó el alquiler del estudio, que era 750£ al mes, mientras todos estábamos en el paro. Yo escribía todas las noches simplemente para que tuviéramos algo que hacer al día siguiente. Muchas de las canciones que acabaron formando parte de nuestro siguiente álbum, Moseley Shoals, más todas las caras b, fueron escritas entonces.

La banda pudo entonces grabar una maqueta, que hicieron circular por la industria. Un músico que escuchó la cinta e inmediatamente ofreció a OCS un hueco en su gira del otoño de 1995 fue Noel Gallagher, de Oasis. El impresionante éxito comercial de su banda estaba ya preparando el terreno para un nuevo capítulo en la música británica, al que la prensa llamaría britpop. Era una etiqueta fácil, pero atrajo la atención sobre un grupo de bandas con gustos e ideales similares; los Stone Roses fueron absolutamente decisivos, como lo fueron The Beatles, The Stones, The Who, The Jam, Bob Marley and the Wailers, The Velvet Underground, Love, Fairport Convention, Primal Scream, una larga lista de bandas y músicos que se la jugaron en su camino para crear hitos en la música.

Después de la gira con Oasis, la banda llamó la atención de muchas compañías discográficas. Habían recibido ya una oferta de un sello japonés y habían empezado a grabar un álbum que iba a ser lanzado sólo en Japón. Este acuerdo fracasó y la banda finalmente firmó con MCA Records, en 1995. “Fue una de las pocas compañías que no nos pidió que cambiáramos de nombre”, cuenta Simon. Con un público cada vez más numeroso, conseguido en sus giras, con Noel Gallagher y Paul Weller defendiendo su causa en la prensa en cada oportunidad, con Kate Moss y Johnny Depp apoyándoles, la banda, después de tres años de ausencia, volvió a los estudios con canciones suficientes como para que Andrew Lloyd Webber hiciera musicales durante años.

A principios de 1996, la banda lanzó su single de debut con MCA, uno de los favoritos en los directos, “The Riverboat Song”, que el popular locutor Chris Evans adoptó inmediatamente para su show semanal en TV. El single, con su insistente y machacón riff, se colocó en el número 15 de las listas de éxitos. El que le siguió, “You've Got It Bad,” funcionó aún mejor, preparando el camino para el lanzamiento del muy apreciado álbum de la banda Moseley Shoals.

Sus canciones llaman la atención porque a menudo se salen del camino obvio, quizá como resultado de su propuesta de componer los temas colectivamente. El método de la banda es simple. Simon funciona como principal compositor, encerrándose a solas en estudios en diferentes momentos a lo largo del año, y saliendo de allí con riffs, melodías y letras. “Uno puede enredar durante media hora o ir directamente al asunto”, dice, a propósito de estas sesiones en solitario. “La canción “The Circle” salió así. Empecé a tocar la guitarra y salió enseguida, palabra por palabra, toda la canción, de un tirón. Otras veces es completamente diferente.”

A continuación, Simon pone los temas, sea cual sea el estado en el que estén, en manos de la banda, que añade entonces sus propias ideas, de ahí el toque inconfundible de sus canciones. “Steve puede escuchar temas que pueden ser trasladados a un sonido de banda de una manera que yo soy incapaz”, dice Simon. “Hay muchas canciones así, que se han transformado una vez que la banda las ha cogido. “The Circle,” por ejemplo, era originalmente una balada”.

En enero de 1997, la banda empezó a trabajar en su tercer álbum, Marchin’ Already. Simultáneamente, se lanzó un recopilatorio de rarezas titulado B Sides, Sea Sides And Freerides, en edición limitada de 200,000 copias, con canciones como “Huckleberry Grove”, “Top Of The World”, y “I Wanna Stay Alive With You”, así como una chispeante versión del tema de The Beatles, “Daytripper”. 

“La gente solí preguntarme entonces si me sentía presionado teniendo que escribir la continuación de Moseley Shoals”, recuerda Simon, “y me parecía divertido que me preguntaran esto. Moseley Shoals fue concebido originalmente para ser lanzado sólo en Japón. Más adelante nos dimos cuenta de que las cosas con la compañía discográfica no eran como las pintaban. Yo sentía cierta presión porque no sabíamos si el disco iba a salir o no. Cuando nos metimos a grabar Marchin’ Already, pensé que el álbum era tan bueno como el anterior. Desbancó a Oasis del primer puesto durante una semana. Fue entonces cuando Noel nos envió la placa con la inscripción “A la segunda mejor banda del mundo”.

Con un público cada vez mayor y convertidos en centro de atención, la prensa no tardó mucho tiempo en empezar a buscar información sobre la banda. Su hallazgo fue descubrir que Simon era gay, un aspecto de su vida que Simon nunca pensó si revelar o no, que es lo que suele suceder con la mayoría de la gente. Esto le hizo pensar, sin embargo, si esta revelación había tenido alguna repercusión en las ventas posteriores de Marchin’ Already, que cayeron a la mitad respecto al álbum anterior.

“Empecé a pensar si era debido a que la prensa hubiera publicado la noticia de mi homosexualidad”, comenta Simon. “No lo sé. No entiendo por qué ese álbum no vendió tantas copias. Existen tantas cosas incomprensibles, pero creo que el disco era tan bueno como cualquiera de los anteriores. Ese periodo fue, probablemente, el momento en el que he sentido más confianza en mí mismo en toda mi vida. Fuimos estrellas de pop durante dieciocho meses. Éramos la tercera banda en ventas en todo el país, y se lo debíamos a Oasis, que preparó el camino para bandas como la nuestra”.

En 1999 la banda comenzó a trabajar en su cuarto álbum, One For The Modern. Acabó siendo el tiempo más laborioso que habían pasado nunca en un estudio. Las sesiones se repetían una y otra vez, las canciones estaban sometidas al control más meticuloso por el equipo de productores, formado por Brendan Lynch y Max Heyes.

“Otra cosa, señala Steve Cradock, “es que, en el caso de los primeros dos álbumes, teníamos todos los temas. Teníamos aproximadamente entre treinta y cuarenta canciones en aquel momento. Para este álbum tuvimos que empezar con doce canciones y era la primera vez que trabajábamos así. Personalmente, creo que los temas que destacan son temas como “Emily Chambers” o “Step By Step”, pero ese álbum llevó mucho más tiempo hacerlo de lo que debería”.   

A medida que las sesiones se iban alargando, inevitablemente, la atención de la banda empezó a cambiar y a centrarse más en sus actividades de esparcimiento que en sus obligaciones musicales. ”Digamos que hacer música no era nuestra principal prioridad en aquel momento”, explica Simon.

Mientras tanto, la relación de la banda con su sello, MCA Records, comenzó a cambiar. La gente que apoyaba a la banda abandonó la compañía. La compañía empezó a presionar al grupo para que sacara un álbum de Grandes Éxitos. La banda se mantuvo firme, les comunicaron que tenían entre doce y quince canciones nuevas y que querían grabarlas.

“Las canciones tenían un aire más folk”, comenta Steve Cradock, “y grabamos el álbum en Gales. Las sesiones de grabación fueron rápidas, por eso en muchas de las canciones se nota ese sentimiento de banda, pero las sesiones para mezclar fueron eternas”. De nuevo, la banda salió de gira, mientras MCA se salía con la suya y publicaba un álbum de Grandes Éxitos un poco más tarde aquel año.

Con ídolos pop y grupos de música pop masculinos arrasando, OCS se encontraron de la noche a la mañana fuera de la circulación. Y pasados de moda, algo de lo que se dieron cuenta en seguida. ”Sabíamos que en MCA nadie daba un puto duro por nosotros”, explica Cradock, “era algo evidente. Así que teníamos que pensar en qué íbamos a hacer al respecto. En un momento dado pensamos que, tal y como estaban las cosas, nunca conseguiríamos otro contrato de grabación, en cuyo caso tendríamos que empezar a colgar nuestros discos en Internet. Pero en ningún caso nos separaríamos. Era solo cuestión de encontrar diferentes maneras de proteger nuestro nido”.

La banda empezó a buscar un contrato y, finalmente, consiguió uno con la compañía que llevaba el apropiado nombre de Sanctuary Records. Ocean Colour Scene regresó a los estudios para grabar el álbum North Atlantic Drift. En cuanto al álbum, por lo que respecta a Simon, el tema principal sigue siendo “una de las mejores canciones que he escrito nunca. Debería haber sido un single”. Pese a esta renovación, el bajista, Damon Minchella, decidió que había llegado el momento de abandonar la banda.

A principios de año, la banda alquiló un pabellón de caza en Escocia y grabó su quinto álbum de estudio con el productor Dave Eringa, que había conocido a la banda doce años atrás, cuando trabajaba como “chico de los cafés” en un estudio de grabación. El álbum fue grabado por tres miembros de la banda, Steve, Simon y Oscar, y Steve cree que esto hizo que la banda se uniera aún más, algo que piensa que será evidente cuando salga el álbum.

Tras terminar el disco en cinco semanas, la banda decidió reclutar a dos miembros más, no sólo para sustituir a Damon, sino también para ampliar el sonido de la banda. Escogieron al bajista Dan Sealey y al guitarrista Andy Bennett, a los que conocían bien. La hermana de Dan está casada con el hermano de Simon, y Andy estaba en una banda llamada Sergeant, que fue telonera de OCS en dos giras.

Además, cuando tenía diez años, iba a los ensayos de OCS, en donde Steve Cradock le daba clases de guitarra. “Aunque parezca una tontería”, dice Simon, “es la verdad. Steve tuvo un sueño en el que veía a Dan y a Andy uniéndose a la banda. Y esto parece una razón suficientemente válida”. “Por supuesto”, apunta Cradock, “son sólo tonterías.” Simon le ignora y explica “Si dos personas tenían que unirse a una banda que llevaba quince años junta, resultaba agradable que fueran dos personas con las que existía algún tipo de relación”.

A continuación, la banda se llevó una sorpresa cuando Sanctuary sugirió de pronto que quizá sería mejor sacar primero un álbum en vivo, y lanzar el álbum de estudio al año siguiente. La propuesta tenía sentido para una banda que se ha forjado un reputación sólida como una roca de tener potentes directos.

“Como nunca antes habíamos hecho un álbum en vivo”, dice Steve, “pensamos que era una buenísima idea. One For The Road era la grabación del repertorio que hemos estado tocando este año”. El álbum se compone de cuatro conciertos que dio la banda el verano pasado: su actuación en T In The Park, en un club llamado Oxygen en Dublín, una en Keighley y su aparición estelar en Guilfest. El disco incluía también dos temas nuevos, “I Love You,” que según Fowler es un intento de unir a Roy Orbison y The Velvet Underground, y “This Day Will Last Forever”, en el que dice todas las palabras mal, convirtiéndolo así en una “versión muy rara”.  

“Nos hemos forjado una buena reputación en los directos”, concluye Simon. “Creo que nuestro éxito radica, aunque parezca extraño, en algo que a la gente le gusta siempre, en las canciones. Quizá somos algo más divertidos que otras bandas como Radiohead, o bandas de ese estilo. Somos más cañeros. Y creo que esto es así porque somos un grupo de amigos, y nos lo pasamos bien juntos. En la línea de The Beatles, The Stones, The Faces”. No es una mala herencia a la que recurrir cuando eres… ¡la segunda mejor banda del Reino Unido!

Xavier Valiño
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NEW ORDER 2005

ULTRASÓNICA ENTREVISTA CON VERANO EN LISBOA

Ultrasonica e-zine :: Xavier Valiño

ENTREVISTAS 2005


New Order: la culpa es un sentimiento inútil

 

A estas alturas de la partida, el legado de New Order es indiscutible, aunque el grupo todavía tiene cosas que contar. Waiting For The Sirens’ Call, su nuevo disco, está tan cargado de melodías pop que suena como un disco de Grandes Éxitos por el que matarían muchos artistas.  

Curiosamente, a pesar de los años que ahora dejan pasar entre disco y disco, por primera vez en su historia el grupo ha grabado 18 canciones. Según Bernard Sumner, “normalmente componemos lo justo para un álbum, diez canciones y listo. Las siete canciones que han quedado fuera de este disco son tan potentes que es muy probable que sean la base de un futuro álbum”.  

Phil Cunningham, fichado como guitarrista cuando New Order empezó la gira de Get Ready, tuvo el privilegio de ser invitado por el grupo a tomar parte en el proceso de composición del nuevo disco. “Al principio me parecía raro”, explica, “porque New Order utiliza mucha tecnología. Y resulta que a veces rechazan material porque consideran que suena demasiado a New Order”.  

“Lo que importa es el corazón y el alma de New Order”, explica Sumner. “Si algo suena a pastiche, entonces no es suficientemente bueno”. Rechazar lo evidente ha sido siempre la táctica de New Order: en sus 28 años de carrera han cambiado el rostro de la música pop en más de una ocasión, primero como los míticos Joy Division y, después, ya como New Order, grabando el single más vendido de todos los tiempos, “Blue Monday” y escribiendo el único himno futbolístico que merece la pena en la historia de la música, “World In Motion”.  

Además lograron éxitos con proyectos paralelos como Electronic, Republic, Monaco y The Other Two, que no eran más que entretenimientos de sus cuatro componentes en el tiempo que les quedaba libre entre cada uno de sus discos, cuando las relaciones entre ellos no eran precisamente buenas. Ahora se sienten cómodos juntos de nuevo, con un buen disco que defender, así que les preguntamos por cada una de sus canciones.

Who’s Joe?

– Steve: “Es un buen tema jovial, al estilo de “Guilty Partner” y “Dream Attack”. Salió muy fácilmente; se presentó ante nosotros completamente terminado, como un recién nacido encantador. Y tiene un sonido ruidoso, muy divertido. Es mi especialidad”.

– Bernard: “Me recuerda a Joy Division, tiene esa misma densidad. ¿Qué quien es Joe? Pues no tengo ni idea. Para mí, es la historia de un vagabundo”.


Hey Now What You Doing

– Bernard: “No me recuerda a ninguna cosa que hayamos hecho antes. Estaba pensando en un chico de Moss Side cuando escribía la letra”.

– Phil: “Tiene fuerza y esa frescura de lo instantáneo. Nació a partir de un riff de guitarra mío, y es muy fácil de tocar”.

– Steve: “Me parece muy atrevido eso de que Bernard haya intentado rimar future (futuro) con computer (ordenador). Lo encuentro admirable”.


Waiting For The Sirens’ Call

– Peter Hook: “Bernard ha hecho un trabajo realmente bueno con la voz y las letras son realmente buenas. Hablan de un viaje, creo. Debe ser la influencia de sus viajes en velero”.

– Bernard: “Es mi corte favorito. El tema de fondo es muy bueno. El bajo de Peter es fantástico. Me hizo sentirme fatal porque pensaba: ‘Como no cante bien, voy a destrozar un clásico de canción’. No sé muy bien de qué habla. Puede que de la muerte. O de la infidelidad, no sé. No se refiere a mí en particular”.

Krafty

– Peter: “Estaba trabajando con “Hybrid” y escribí esta canción. Pensé que era demasiado buena para dejarla ahí, así que les pregunté a los demás y me dijeron que estaba bien. Y se convirtió en “Krafty”. Y es, sencillamente, estupendo”.

– Steve Morris: “Empezó como una improvisación, un poco en la línea de Lonnie Donegan. Después le añadimos ruidos electrónicos”.


I Told You So

– Bernard: “Estaba de vacaciones con mi barco en el Caribe, escuchando en la onda corta todas esas emisoras raras. Los ritmos eran fantásticos, muy interesantes. Así que grabé algunas cosas de la radio y las utilicé como inspiración para una canción. Me gusta porque empieza con ese sonido de pista de baile y, luego, en algún punto intermedio se convierte en algo tipo Velvet Underground, y me gustan ambas cosas”.

 – Phil: “¿Es una chaladura, verdad?”


Morning Night And Day

– Phil: “Me recuerda a Primal Scream, el sentimiento y el espíritu rockero de los Stones. Pero en realidad está muy programado”.

– Bernard: “Es un tema autobiográfico. Trata de mi vida tal y como era antes, aunque, en realidad, trata de la vida de Phil”.

– Peter: “Oh, Dios mío. Cuando llegues a nuestra edad, Phil, ya verás, las resacas son enormes, duran una semana”.


Dracula’s Castle

– Peter: “Empezó con una improvisación en la que estábamos Phil, Steve y yo”.

– Bernard: “St Catherine’s, donde se grabó una parte del disco, fue construido por Enrique VIII para una de sus hijas ilegítimas. Durante un tiempo fue un palacio de justicia, y escribí las letras precisamente en esa habitación, donde la gente era juzgada y sentenciada. Había una vieja chimenea y todo estaba iluminado con velas. Era una habitación muy adecuada para la creación, pero un poco espeluznante. Por eso está aquí el castillo de Drácula”.


Jetstream

– Bernard: “Tengo que reconocer que dudé un poco cuando se planteó que Anna Mantronic fuera la cantante, pero hizo un trabajo estupendo, mejoró realmente la canción. Sabíamos que era un buen tema, pero necesitaba algo que nosotros no podíamos darle”.

– Phil: “Éramos conscientes de que casi todos los temas eran de rock, así que escribimos conscientemente un tema de baile”.

Guilt Is A Useless Emotion

– Bernard: “Una canción muy difícil de escribir. ¡Ha sido un camino tortuoso hasta llegar a donde está ahora! No sé cómo clasificarla, pero en términos generales es un tema dance. Get Ready no tenía temas bailables, y éramos conscientes de ello, especialmente después de hacer la gira con el disco en 2001. Es importante mantener el equilibrio”.

– Peter: “La belleza está en la mirada del observador”.


Working Overtime

– Peter: “Creo que este tema debería ser single. Es un rock estupendo. Lo pongo cuando pincho en algún sitio y la gente se vuelve loca”.

– Steve: “Me encanta este tema porque está basado en un ritmo de batería mío. Tiene un aire a los Stooges de Iggy Pop, pero no es intencionado. Pero la mayor parte de la música es robada, ¿no? A veces escucho una canción en la radio y pienso: ‘Qué buena, ¿es nuestra?’ Luego se hace la luz y pienso: ‘¡Malditos ladrones!’

– Bernard: “Me preocupaba que el disco fuera demasiado florido, melódico y armonioso, así que estaba bien contar con un tema como éste, con un sencillo riff de un sólo dedo. No hay que olvidar nunca que la mejor música es la más simple y que no hace falta ser un gran músico para hacerla”.

Xavier Valiño
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