ULTRASONICA ARTÍCULOS 2007 ANTONIA FONT

ULTRASONICA ARTÍCULOS 2007 ANTONIA FONT

Ultrasonica e-zine :: Xavier Valiño

Antonia Font: Batiscafo Katiuscas

(Una interpretación libre de parte del último disco de Antonia Font)

 

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1.-INTRO:

Crece ante tus oídos el grupo de notas (aparecen en su lugar, pero poco a poco, como estrellas o algo) que forman el arpegio  de los acordes que después serán los que compongan…

 

2.- BATISCAFO KATIUSCAS:

Hay unos acordes de fondo sencillos en teclados, y un pequeño arpegio que caracolea. Y después, cuerdas. Instrumentación orientada a la armonía, diríamos. Los temas musicales resultan fáciles para que resalte la voz…

[Batiscafo monoplaza,

Tu foco hacia el abismo de las aguas insondables.

Sólo tú las averiguas.]

      La base, el tema de todo el asunto, es fácilmente identificable: a Oliver no le gusta darnos sorpresas, suele dejarnos claras las cosas desde el principio. Vamos en una máquina, solos, hacia adentro, hacia el fondo. La metáfora del viaje interior se nos plantea en la primera línea. Monoplaza. El abismo de las aguas insondables. Sólo tú y tu máquina. Lenguaje técnico, lenguaje de mar.

[Batiscafo socialista,

Redactando informe trágico:

Camarada maquinista a:

Instituto Oceanográfico

Batiscafo solitario,

En un routing planetario]

      Y entonces… vamos a jugar. El batiscafo es socialista, es de la época soviética, y tú, en este juego, lo eres. No es difícil imaginar por qué: por la estética. El socialismo como ideología fracasada, más o menos, de la cual como mucho puede decirse que no está de moda. Y hay más en la imagen del batiscafo socialista: hay investigación inútil, hay soledad soviética, que es más fría que la otra. Y la gente se habla con informes oficiales y se llama Camarada.

      El Camarada ruso que va dentro del batiscafo, solo bajo el mar, mirando el fondo. Qué putada estar ahí abajo, qué soledad inmensa, qué coñazo escribir ahora un informe al Instituto Oceanográfico ruso…. este informe:

[Rayos de sol atraviesan azules marinos,

las algas se tornan verdes,

y brillan las estrellas,

que ya se ha hecho de noche…

Y el plancton se ilumina,

y cantan las ballenas,

a treinta mil kilómetros de aquí]

      El investigador, en su soledad tecnológica bajo el mar, describe una estampa preciosa, poética, llena de imágenes de luz en la noche. Estrellas, plancton, colores y sonidos de ballenas lejanas. Poesía desde el batiscafo, poesía científica en el informe:

[Rayos de sol atraviesan azules marinos,

las algas se tornan verdes,

y brillan las estrellas,

que ya se ha hecho de noche…

Y el plancton se ilumina,

Y cantan las sirenas,

Aproximadamente, por no existir]

 

     

      ¿Es verdad lo que ve el investigador? Claro que sí, porque lo dice su informe. Su informe del fondo del mar es tan cierto que, cuando hace mención de algo que no existe, ni siquiera lo pretende. Por eso cantan las sirenas, precisamente PORQUE NO EXISTEN (la profundidad poética de esta frase es explosiva). Y si no existen, ¿cómo es que las oigo cantar? Precisamente tras decirlo, suenan en la canción: “Ah, ah, ah, ah, aaaaaaaah” (el fraseo musical es el mismo que se montaba en la intro, es la sirena que canta, precisamente el canto de la belleza inexistente).

 

¿Cómo es que las oigo, si esas sirenas no existen? Ah, no sé, seguramente es que todo esto es falso, es un truco. Porque claro, de todas maneras yo no soy en realidad el investigador ruso, yo soy yo mismo mirando hacia dentro y descubriendo algo… ¿o sí que lo soy, porque para ver ciertas cosas debo tener una nueva identidad, por ejemplo, con nombre, apellido y cargo?

[Batiscafo socialista…

Redactando informe trágico:

“Catedrático Yuri Puskas,

a Instituto Oceanográfico”

Batiscafo Katiuscas…

Haces un atlas visionario]

      El atlas de las cosas que se ven, vendría a ser eso. Por eso es un científico, porque no juzga las cosas, las ve, las disfruta como son. Yuri Puskas, anciano investigador de lo profundo, solo en su monoplaza bajo el mar, presuntamente obsoleto, contemplando aquello que casi nadie ve, la belleza del fondo marino. No hay una sola palabra valorativa, todo es neutro y resulta precioso tal cual es. Yuri Puskas es perfecto alter ego de muchos héroes de la ciencia ficción, perfectos en su inexistencias. Y por supuesto, es un nuevo Major Tom (menos agilipollao, si me preguntas). A mí me encanta cómo Puskas va escribiéndolo todo en su trágico informe, sentido pero imparcial, que es este informe que ahora oímos rodeado de guitarras fuertes, impactantes, como dándole importancia. Porque sí, porque no es Yuri quien nos importa (no eres tú), sino la visión interior, la descripción que ahora casi suena a gritos; lo importante es el informe que dice que los

[Rayos de sol atraviesan azules marinos,

las algas se tornan verdes y brillan las estrellas,

que ya se ha hecho de noche…

Y el plancton se ilumina y cantan las ballenas

a treinta mil quilómetros de aquí.

Rayos de sol atraviesan azules marinos,

las algas se tornan verdes y brillan las estrellas,

que ya se ha hecho de noche…

Y el plancton se ilumina, y cantan las sirenas,

Aproximadamente, por no existir]

      Las sirenas cantan, aproximadamente, por no existir. El impacto de la canción, la carga poética es tan bestia (carga de profundidad, haciendo un chiste fácil) que eriza la piel, pone lágrimas en los ojos. Mejor, entonces, volver un poco a casa:

 

3.- WA YEAH:

      A Joan Miquel Oliver le gusta escribir las palabras extranjeras de maneras extrañas. En algún punto de esta canción incluso se reirá de ello… y claro, tendrá que ver con escribir en catalán, o de hecho en un dialecto apartado del catalán, sentido muy propio, en un lugar donde ‘lo externo’ está siempre muy presente (que ése, por cierto, era el tema de que nos habló en Taxi). Seguro que una canción con Oh Yeah tiene más números para ser un éxito en el mundo, como un estribillo pegadizo y una letra fácil. Aquí tenemos eso, pero está mal escrito, Wa Yeah, ¿qué? ¿Y queriendo hacer un éxito haces una canción sobre ti mismo? ¡Así cómo vas a triunfar en el pop!

[Yo canto la luna y la estrella,

la jungla y el bosque animado,

el tren, el barco, la avioneta,

y tu submarino, aquí aparcado…]

      Repito: cómo vas a triunfar en el pop así. La luna y la estrella, la jungla y El Bosque Animado. EL BOSQUE ANIMADO, novela de Wenceslao Fernández Florez (escritor peculiarísimo, auto-considerado como “humorista”, poético de mirada poco urbana, o algo); película de Cuerda guionizada por Azcona (nada menos). A todo eso yo le canto. Y al tren, al barco, a la avioneta, todas las maneras que se me ocurren de viajar. Y a tu submarino, que lo tienes aquí, es decir, tu manera de viajar interiormente, o quizás tu inteligencia, la que usas cuando buceas en busca de determinada belleza como un Yuri Puskas cualquiera.

[Yo canto el café y la galleta,

cuando dices “tú podrías ser mío”.

Qué sexy. Qué dulce. Y qué fría.

Wa Yeah!!!!]

     

    Ejemplo de estrofa que monta una escena en dos brochazos: desayuno en pareja, frase de la chica, amor que se descubre de pronto y te sorprende (genial la concatenación “sexy, dulce, fría”, aplicables a la chica, a la galleta, al café…). Yo canto a ese estallido también, dice Oliver en la voz de Pau Debon, que casi grita mientras entran los sintes. Oh, sí, wah yeah!!! ¡¡Enloquezcamos!! ¡¡Digamos cosas que tengan muchos sentidos, porque es a eso a lo que me gusta cantar!!

[La cebra que pasa un semáforo]

      ¡¡¡Ah, es un chiste!! El paso de cebra, el semáforo ¿no era un paso de cebra?

[Y cómo se desmonta un bidet]

      Broma interna, imagino. Espera… ¿queríamos coger todos los chistes? ¡¡Estamos en la cabeza del que canta!! Contentémonos con que es una imagen casera y extrañamente íntima.

[Cosméticos y Margaret Astor.

¡¡Ya sé cómo se escribe Juliette!!]

      Imágenes caseras, de chicos mirando cosas de chicas… Y por cierto, ¿quién recuerda cómo estaba escrito el nombre de Juliette en una de las canciones del Taxi? Diría yo que estaba mal…

[Yo canto la rosa y el cactus,

y muchas más cosas también:

un lápiz de Ikea, un pistacho.

Wa Yeah!]

      La rosa y el cactus, interpretación básica de esto y aquello… Y de nuevo referencias claras a objetos de casa, de los que se compran o se comparten en pareja. Lápices de Ikea, de los que coges allá. Un pistacho. Son cosas que celebrar, a las que cantarles.

      Venga, supongo que es el momento de sacar conclusiones: Oliver nos está contando a qué escribe, qué es lo que le inspira sus canciones y sus versos. Qué es, en definitiva, lo que conforma el paisaje que, como catedrático Yuri Puskas, observa por dentro. Las cosas sin importancia que son disfrutables cuando uno realmente las disfruta: la frase de la chica, la manera en que se pinta, la broma interna, determinada intimidad. ¿No es eso lo que a uno le mueve? Seguramente.

 

      Ojito además porque ahora viene uno de los momentos más brillantes en cuanto a composición. Cómo de ese “wagu-wagu-wagu” monótono que nos mantenía durante la canción, que le daba alegría, pasa al segundo fraseo, con el que no comparte acordes ni nada de nada pero que resulta (arte, vamos) TAN JODIDAMENTE ajustado. No es un middle-eight. Es una variación completa…

 

      Y aquí viene la andanada:

[¡¡Qué divertido lo que escribo

cuando estoy aburrido!!]

      Ojito ahora:

[Por ejemplo, tu cuerpo,

el jersey desteñido,

la calle blanca de sol,

mi cuerpo encima,

por ejemplo tu cama,

de penumbra y de sábanas,

con el termo estropeado…

Por ejemplo, dormidos]

      Arf, arf. Si con esta enumeración no tengo que declararle amor eterno a Oliver, no podré mirarme al espejo. ¡¡“Es tan divertido lo que escribo por aburrimiento”!! ¡¡Es una jodida obra de arte!! “Por ejemplo”, tu cuerpo sobre las sábanas, la calle que quema de sol, el cuerpo, el claroscuro, la quietud de la siesta. El sexo, “por ejemplo”. Las cosas que uno disfruta íntimamente, ¡¡Escritas como si nada en un estribillo de (oh oh) “pop”!!

[Yo canto la luna y la estrella,

la jungla y el bosque animado,

el tren, el barco, la avioneta,

y tu submarino, aquí aparcado…

Yo canto la fruta roja

Y cuando termine, me reiré

Galápodos, nenúfares, princesas.

Wah, yeah!!]

 

Disfrutar la vida, es esto. O más bien, qué contento estoy de poder cantar todo esto, de ser capaz de verlo, de vérmelo dentro. Es una delicia, es divertido, no sólo vivirlo, sino también ESCRIBIRLO, cantarlo. Principalmente eso, diría yo.

[¡¡Qué divertido lo que escribo cuando estoy aburrido!!

Por ejemplo, tu cuerpo, el jersey desteñido,

la calle blanca de sol, mi cuerpo encima,

por ejemplo tu cama, de penumbra y de sábanas,

con el termo estropeado… Por ejemplo, dormidos]

      En este punto, el disco ya me ha dado dos de las más grandes emociones musicales que he sentido en los últimos tiempos. No está mal, porque llevamos dos canciones: Una de emoción interna, otra expansiva y alegre-con-motivo.

 

      En realidad, ya que estamos en un viaje interior, no está de más que venga algo más reposado.

 

4.- TÒKIO M’ÉS IGUAL:

[Sé que es muy difícil aguantarme la resaca, y que es lunes.]

     
      El cambio es de tempo, y de tema. Bajamos el ritmo, por un lado. Por otro, hemos metido las palabras difícil, resaca, lunes, en una frase. El asunto cambia. Podemos esperar (hagámoslo) determinada profundidad, mezclada cómo no con elementos cotidianos.

[De gelocatil y cafeína, arrancaremos al menos hoy]

      Ambos elementos, por cierto, introducen estados de consciencia alterada. “hoy no estoy en mí mismo, tengo resaca, me he tomado unas pastillas, puedo decir cualquier cosa”. (El truco de escritor es más fino que el del personaje Puskas, pero también más peligroso). Hoy puedo decirte cosas que siento, como:

[Señorita: me ame con mucha fuerza y primavera.

A cierta circunstancia y perfil.

Shanghai no es Pekín]

      Lo cual…

 

     Lo cual es efectivamente una carga poética superior a la que estamos acostumbrados, no sólo con este grupo, sino con los demás. Tomémoslo con calma, porque esta canción va a repetir el estribillo algunas veces.

 

      La primera frase es apelativa, dirigida la “Señorita”, a la que se habla de usted. Amor galante, a la antigua. “Me quiera usted, señorita”, se lo pido así en subjuntivo, para que sea “con mucha fuerza y primavera”, para que cuele, para que sea con elementos fuertes, firmes, frescos, y todo ello envuelto en cierta sorpresa.

      “A cierta circunstancia y perfil”. Ah, ésta no tiene sentido ahora mismo. Ahora mismo viene a querer decir “de cierta manera”. Quiérame mucho, de cierta manera. Ya hablaremos.

 

      “Shanghai no es Pekin” ya es harina de otro costal. Ciudades asiáticas, desconocidas. Igualmente, hablaremos más adelante.

[Es sólo cuando soy una piltrafa,

que escribo y que dibujo]

      Ah, entonces empezamos a entenderlo. Hay que estar jodido para escribir, eso lo sabe cualquier artista (aquel escritor -Google no me da el nombre- que decía a sus alumnos que para poder escribir con profundidad había que haber vivido ciertas tragedias). Jodido de dolores profundos, o con resaca, añade Oliver, de hecho “yo sólo escribo cuando estoy chungo”. Y es cuando estoy así cuando veo las cosas de determinada manera, y las digo.

[Sé que por tú y yo una línea recta

nos separa, siempre juntos]

      Lo cual es oscuro y confuso, por supuesto. Yo no sabría decir qué quiere decir, aparte de lo que se intuye (más o menos un “ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio”). La recta separa dos porciones, que a pesar de todo quedan juntas. Esto es cierto geométricamente, claro, y es fácil encontrarle significados. Aquí sí que no podemos hacer más que mirar el verso tras la barrera, sin participar, y aunque es raro que nos pase esto en una canción de Antònia Font, al menos estamos en la canción más correcta y Oliver ya nos estaba avisando. Como de lo que viene:

[Señorita: me ame con mucha fuerza y primavera.

A cierta circunstancia y perfil.

Shanghai no es Pekín]

      Lo anterior, ahora viene seguido de otra afirmación llena de poesía (es una apuesta fuerte, al fin y al cabo), que ya es, finalmente, más esclarecedora.

[Señorita: mi casa se abandona y no lo supera.

“Su asiento en posición vertical”

Pekín no es Shangai]

 

 

      La segunda frase está en castellano, tal como se pronuncia en los aviones. Pongan sus asientos en posición vertical, nos vamos. “Mi casa” (no yo, señorita, no yo, yo no quiero reconocerlo) se abandona sin usted. No sé si lo podrá superar. Entonces entiende uno de qué va la cosa: no es lo mismo, señorita que no me ama, que se vaya usted a Pekín que a Shanghai. ¿O sí que lo es? Señorita, ¿es de la sensación de ausencia de lo que hablo? ¡¡Quiérame, señorita!! ¿Es que no ve que se lo pido por favor? ¿Es la sensación de ausencia la que me llevó a emborracharme anoche y a la resaca de hoy, en que no me puedo quitar de la cabeza un montón de destinos lejanos e inalcanzables?

[Señorita: me ame como se ama en el cine.

A cierta circunstancia y perfil.

Shanghai no es Pekín]

      Se lo pido señorita, se lo pido. Quiérame. Se lo pido de maneras diferentes, brillantes. Soy escritor, sé hacer buenos juegos. Quiérame como en el cine, y no me refiero sólo a “de manera apasionada, para siempre”. Quiérame “a cierta circunstancia y perfil”.

      (Reconozco que este verso hace que se me caigan los huevos de gusto. Parece que indique una dirección, esa frase hecha del “amor de cine”, pero indica otra. Efectivamente en el cine se quiere de manera que queda bien en el plano y para la narración. Se quiere exactamente como quiere el director que se quiera. El beso en el momento justo, la chica dando el perfil, EL PERFIL perfecto a cámara. AHORA es cuando se entiende lo de la “circunstancia y perfil” que, la primera vez que se dijo, no tenía sentido).

 

      Shanghai no es Pekin. Cine. Quiérame, que no hay manera. Cine. ¿Vemos hacia dónde va la cosa?

[Señorita: neones y cosmopolis en tebeos,

de sushi y Panasonic, total.

Tokio me da igual]

      Iba hacia la ciudad. A carteles de neón, imágenes de tebeo, sushi. Chicas que se marchan y amores que fracasan. Y cine.

      Referencia (no lo alargo más): Lost in Translation. No sé si como base para la historia o como mera presencia tangencial, pero creo entrever la huella. Me da lo mismo Tokio, señorita.

      La canción cobra un sentido tremendo y un buen ramo de lecturas diferentes. Siendo como es el tema más oscuro y más cargado del disco, el hecho de que termine resultando tan evocador, tan emocionante, supone un impacto más, otro éxito del disco salvado a base de talento de escritor. Y van tres.

      Sería difícil mantener este ritmo.

 

5. AMAZONES A SA LLUNA:

[Cuando despertó, dinosaurios.]

      “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí” se considera el relato más breve de la literatura universal, así en una sola línea. Lo escribió el hondureño Augusto Monterroso en 1959 (en realidad hoy el título lo tiene otro más breve aún, de Lomelí: “–¿Olvida usted algo? –Ojalá”). De nuevo, una referencia literaria. Supongo que Oliver este juego del dinosaurio para meternos en una especie de visión onírica (onírica de soñar, y por eso el dinosaurio despierta en la primera frase). Se supone que el cuento de Monterroso hace referencia a la fragilidad de la vida (puesto que el lector sabe, y el “todavía” lo afirma, que el dinosaurio tiene los días contados).

[soñó maravillas]

     
      Vamos, pues, a adentrarnos en el sueño del dinosaurio. No quiero decir “lo que soñó el dinosaurio”, claro. Me refiero a que vamos a ver las maravillas que alguien soñó sabiendo que no iban a durar, que tenían los días contados como un dinosaurio.

[Cuando salió el sol, se deshacía

no se quiere ir. Come dátiles.]

      Resistirse a marchar, a morir, a despertar, a abandonar el sueño. Oliver se apoya en el mini-relato para entrar en un sueño lento. Es bonito ver aquí cómo toda la letra se apoya en la música para ralentizar el tempo. Igual que el ritmo es bajo, las palabras tienen todas espacios temporales largos o imprecisos. El sol que sale, las cosas que se deshacen, las posturas…

[Amazonas en la luna

Hacen ingrávidas posturas]

 

      Mujeres en la luna, en posturas ingrávidas, y por tanto lentas.

[cuando despertó, dinosaurios.

Soñó… no era fáctico

Amazonas en la luna,

Hacen sudokus y costura]

      Me gusta aquí cómo va girando el contenido de las palabras, desde lo más irreal a lo más casero. Quiere relacionar las amazonas de la luna con una mujer en pijama, andando por casa y pasando el rato. Sabemos que es un tema de los que más inspiran a Oliver, por otros discos.

[Amazonas en pijama.

Marlon Brandos, ni piratas.

Amazonas selenitas.

Los collares de flores son grises.

Amazonas en la luna

Hacen ingrávidas posturas]

      El sueño se acelera, el protagonista que sueña con chicas míticas y hogareñas, la luna. ¿Lo sueña o lo ve? Es ese momento de despertar en que uno no sabe muy bien…

[Cuando despertó, dinosaurios]

      No es nada fácil de tragar esta canción, ni musical ni poéticamente. Es complicada, onírica y llena de imágenes. Musicalmente se basa en la repetición de unos esquemas de acordes lentos bastante expresivos. La última vez se ejecutan con muchos instrumentos. El resultado de todo ello funciona, pero no de manera instantánea, ni mucho menos.

 

6.- DARRERE UNA REVISTA:

      Lo cual aconseja, claro, una vuelta a la realidad. Una de esas canciones tan pegadas al suelo que nos hacen este grupo.

[Y cuando salió el sol después de cuatro días]

      Ojo a la relación entre las canciones. La anterior empezaba con “cuando despertó”, ésta con “y cuando salió el sol”. A Oliver le gusta empezar así las historias, reflejando los inicios temporales de sus personajes. Ya me gustaría saber con qué escritores se alinea al hacer esto (si digo alguno, seguramente fallaré), pero está claro
que su pretensión realista es evidente.

[pensabas y fumabas detrás de una revista]

     
      Es bonito que sea una canción en segunda persona. Dedicada seguramente a una chica, que uno intuye que puede ser la pareja. Tiene la costumbre de colocarla en este tipo de situaciones caseras. En pijama, fumando mientras lee, desayunando. Ojo, porque es la situación que nos ha dicho que le gusta en “wa Yeah” (¿cuál estará escrita antes?) A Oliver le gusta también adoptar la postura del mirón, o sea del que mira a otra persona sin que ésta se dé cuenta. Aparece en muchas canciones.

[Son demasiados domicilios,

de mover todos los muebles,

recetas italianas,

es demasiado tiempo en obras]

      Jum, realismo casi sucio. Nos cuenta un problema de pareja (muchos traslados, cansancio, obras). Mola lo de las “recetas italianas” como ejemplo de mala alimentación. Vamos, pizza y pasta, lo que uno come cuando no tiene tiempo de hacerse otra cosa; llamar a eso “recetas italianas” tiene gracia…

[Y cuando salió el sol después de cuatro días]

 

     Así las cosas, después de cuatro días nos alarga el tiempo de conflicto (el de las obras, o el de la pelea que han tenido los de la pareja). La repetición del verso lo remarca.

[y dijiste “¿has visto?”,

supongo que con una sonrisa]

      …Lo cual quiere decir que la relación no se ha roto. La chica señala algo de la revista y ahora vamos a saber una de las claves del asunto:

 

[me gusta esta escalera con la bombilla desnuda;

me gusta esta casa: me tengo que comprar una

Y cuando salió el sol después de cuatro días

Pensabas y fumabas y dijiste: ¿”qué miras”?]

      Deseos de una casa mejor, de tener lo que sale en la revista. El chico la mira leer la revista, desear cosas, decir en alto, después de tantos días de obras, que quiere lo que ve sobre el papel. Ella no le está dando importancia, pero él piensa que las cosas no son como ella querría. Así que ahora vamos a dejar de escribir en segunda persona, con lo que pasamos a saber la parte de él:

[Y los días no se aguantan,

la vida se erosiona,]

      Aquí está. La vida, efectivamente, no es como era o como debería ser.

[me anula y me hipnotiza esta grapadora,]

      Lo cual lleva a pensarlo todo mucho y a ensimismarse con cualquier tontería.

[me ruedan por la cara suicidas y neuronas]

      Y a tener las ideas más locas, a veces realmente depresivas, a veces idiotas. Y llorar, que es lo que suele “rodar por la cara”. Las lágrimas como suicidas, o como ideas perdidas, son una gran imagen.

[ya no sé qué me queda,

y no sé si me funciona]

 

     
      Crisis personal. Es muy bonito ver cómo, después de haber mantenido un ritmo más o menos lento, por casero, en toda la canción, todo este trozo ‘personal’ lo recita casi a ritmo de palabra, como el rollo que suelta un depresivo.

[Bajo del humo inmóvil de mi otro cigarro

(te) harás una cerveza y yo un Martini Bianco]

      A pesar de todo, vida en pareja, casera. Humo inmóvil como reflejo de situación inmóvil. Pero ahora ya sabemos que está de crisis.

[Y como dos asteroides

que han desviado la ruta,

diremos que fue fantástico;

diremos que fue la luna…]

      Él y ella cada vez más distantes en medio de la vorágine de las obras, del cansancio. Y es paradójico porque están cansados del trabajo que supone seguir juntos (porque para eso cambia uno de domicilio y hace obras). Y así es como la canción es un cuadro realista de una pareja, con su pasado, su presente y sus dudas sobre el futuro. Per-fec-ta.

 

      Este tipo de canciones no estaban en los otros discos de Antònia Font, éstas son originales del Batiscafo. Por supuesto, estamos muy profundamente dentro de alguien, seguramente de Joan Miquel Oliver.

 

Paco Miguel

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