THE GOOD THE BAD AND THE QUEEN

The Good, The Bad & The Queen, cartas, relatos históricos y momentos en el tiempo

 

            Damon Albarn tiene la suerte -y el genio- de cara. En lugar de seguir viviendo las rentas del britpop, Albarn, que sigue siendo el líder de Blur mientras no se diga lo contrario, ha demostrado en los últimos años una gran inquietud creativa. Primero, haciendo que Blur cambiaran de estilo totalmente en sus últimos discos. Después, grabando un disco de música étnica con músicos de Mali y alumbrando un sello discográfico para recoger este tipo de experiencias.

 

Más tarde, poniendo en marcha a la banda virtual de más éxito de la historia, Gorillaz. Y, mientras no paraba de meterse en nuevos proyectos, lograba convencer a gente como Marianne Faithful, Shaun Ryder, Norman Cook, Ibrahim Ferrer, De La Soul, Neneh Cherry, Martina Topley-Bird, Roots Manuva o Ike Turner para que colaborasen con él.

 

Ahora le toca a su nueva creación, un supergrupo que toma el nombre de su disco de debut, The Good, The Bad & The Queen, en el que ha logrado involucrar al ex bajista de los Clash Paul Simonon, al genial baterista de Fela Kuti y Africa 70 Tony Oladipo Allen y al ex Verve Simon Tong.

 

Su primer disco es un trabajo ambiental, caleidoscópico y un tanto oscuro que empezó a tomar forma cuando Albarn supo que a Tony Allen le había llamado la atención la frase “Tony Allen me tiene bailando” que incluyó en “Music Is My Radar”, el tema registrado por Blur para su recopilatorio. Albarn y el guitarrista Simon Tong estaban en Lagos para grabar con el veterano batería Tony Allen. Trabajando con músicos locales, el trío compuso material que suficiente para un álbum. De regreso en Inglaterra, Damon estaba terminando el álbum Demon Days de Gorillaz y el proyecto se quedó relegado para más tarde.

 

Cuando volvieron a retomarlo, y cuando Damon le dio las grabaciones al productor Brian ‘Danger Mouse’ Burton, la sensación era que el disco había cambiado. “Sencillamente sentí que ya no me necesitaban en el disco”, asegura Damon Albarn. “Seguiría utilizando las canciones pero no iba a cantarlas. Cuando Brian se subió al carro fue cuando empezó a convertirse realmente en The Good, The Bad and The Queen. Yo empecé a escribir sobre esta zona, el Oeste de Londres, y a definir porqué pensaba que era un lugar tan especial para vivir”.

 

El último colaborador en entrar al estudio fue el bajista de los Clash, también natural del Oeste de Londres, Paul Simonon. Cuando le contactaron para saber si estaría interesado en trabajar en el proyecto, resultó que vivía a sólo unas calles de Damon. Tras dejar la banda The Clash, el principal foco de atención de Paul había estado centrado no en la música, sino en la pintura, aunque no tuvo ningún problema en volver al ritmo de componer y ensayar: “Vine a escuchar un par de temas e, inmediatamente, se me ocurrían unas estrofas de bajo para acompañar. Así que pensamos ‘vamos a probar’ y empezamos desde cero. Hicimos un disco completamente nuevo”.

 

El resultado es un disco para un lugar y un tiempo específico, pero con un telón de fondo diverso y de gran alcance geográficamente. The Good, The Bad & The Queen hace un viaje desde la tradición del music-hall inglés hasta el afrobeat del Oeste de África, zigzagueando a través de las Antillas y su reggae y dub, regresando a Inglaterra y a la escena punk de Londres, y asimilando la música beat británica de los años 50 hasta llegar al britpop. Es, declara Damon, “una serie de cartas, relatos históricos y  momentos en el tiempo”.

 

“No es una obra nostálgica sobre la calidad de lo inglés”, continúa. “Trata más sobre lo que creo que significa ser inglés ahora. Creo que hemos hecho un disco que ofrece un enfoque un bastante fresco de esta parte de Londres”. Para Paul, la clave de entender esta zona está en el mercado de Portobello: “Es el eje central para toda la comunidad, ricos o pobres, todas las diferentes culturas. Somos el producto de vivir aquí, nuestras experiencias y nuestro punto de vista. En realidad somos gente con una mentalidad abierta”.

 

El título hace referencia a una estrofa en el clímax del disco que dice: “Es la bendita rutina para el bueno, el malo y la Reina”. “Tiene que ver con el carácter londinense, aunque su visión es propia de estos tiempos. Siempre quise hacer algo así, pero la manera en que esa identidad británica se malinterpretó en el pasado, a causa de mis propios errores juveniles, me aconsejaban olvidar la idea hasta madurar lo suficiente o encontrar el momento”. Por ahora, por si fuera poco, The Good, The Bad & The Queen es un sentido tributo a Londres, un detallado documento histórico y un himno a las posibilidades del futuro.

Xavier Valiño

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *