SUEDE

 

Suede, música corporal

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         Es su cuarto disco y lo han titulado Música cerebral. Sucede que Brett Anderson y los suyos han errado la idea. Sus nuevas canciones ganan en ritmo y en apuntes electrónicos, algo que los acerca más que nunca a la música para mover el cuerpo. Eso sí, sin descuidar los textos.

 

¿Cuál ha sido la importancia de los elementos electrónicos y de la producción de Steve Osborne?

– Hay un montón de elementos de música de baile en el disco: ritmos de batería, electrónica, samplers, todo ese tipo de cosas. Un puñado de canciones han sido escritas a partir de un cierto ritmo. En eso sí que Steve ha tenido un papel importante. Pero el hecho de que sonemos así ahora también tiene que ver con que queríamos cambiar nuestro sonido. Para ello nos decidimos por Steve y salió bien. Pero no se trata de un disco de baile. Nunca he entendido esas noticias en los medios. Ojalá fuera tan fácil, pero no se trata de eso. Si dices que vas a hacer un disco de baile, nunca sonará como tal. Se trata de un disco de Suede con alguno de esos elementos. Por supuesto que Suede seguirá siendo una banda de rock’n’roll y no nos vamos a convertir en un grupo de baile sólo por haber trabajado con un productor que ha hecho ese tipo de discos en el pasado. Aunque es cierto que ahora hay más canciones con las que te puedes mover.

 

Head Music suena muy diferente a Coming Up. ¿Cómo  ha sucedido?

– He estado escuchando un montón de cosas diferentes en los últimos tiempos. Sobre todo música que no ha sido hecha desde el punto de partida inicial de la forma de composición tradicional. Cosas como Tricky, Asian Dub Foundation o Prince. Además, he sufrido algún tipo de evolución musical. Antes solía componer a partir de una melodía, mientras que ahora veo la música como un todo. He aprendido a experimentar con diferentes instrumentos. Hay canciones en Head Music que tienen un sonido de guitarra fuerte, como punk. “Can’t Get Enough” puede considerarse como una canción punk, aunque dentro del estilo Suede. La gente normalmente ve el punk y la música de baile como dos estilos diferentes, pero no es así. El mejor punk tiene ritmo, y la mejor música de baile suena agresiva. Nosotros hemos intentado usar lo mejor de ambos estilos.

 

¿Cuál ha sido la importancia del teclista Neil Codling en la composición?

         – Neil ha mejorado increíblemente su técnica en el último año. Ahora es un genio del sonido. También tiene que ver que Neil es más parte del grupo. Cuando se publicó Coming Up llevaba poco tiempo con nosotros, y ahora ha sido algo así como un pre-productor. Su importancia ha sido grande: por ejemplo, me convenció de que esta vez teníamos que ir al estudio de forma diferente. Que teníamos que ser capaces de escribir allí a partir de un par de acordes o de un ritmo, que no todo tenía que estar tan claro de antemano. Deberías ver su apartamento. Está lleno de equipos de grabación, efectos y ordenadores. No se puede ver nada y él está trabajando allí todo el día.

 

¿Te sientes capaz ya de comparar Head Music con los álbumes anteriores?

         – Tengo que reconocer que aún no lo escuchado entero. Sólo las canciones por separado y suenan muy bien. Como disco no puedo valorarlo aún, pero si escucho las canciones, me parece que suena más variado y universal que los tres anteriores. El grupo está más equilibrado y eso se nota en el disco.

 

¿ Y cómo valoras ahora aquellos discos?

         – Todavía me gustan y escucho alguna de las canciones de Coming Up. De Dog Man Star, “The Wild Ones” es la única que escucho. El disco lo encuentro demasiado oscuro. Claro que mi gusto ha cambiado a lo largo de los años. Dog Man Star tiene una cierta emoción que me gusta, pero al mismo tiempo es muy duro y personal para mí. Tiene un espíritu brillante, pero hay algo de inmadurez en él. Creo que es bueno mirar atrás y concluir que no fue todo perfecto. Aquel disco me hizo sentir claustrofóbico, ésa es la palabra. El estrés y la atmósfera enrarecida mientras grabábamos, el uso continuo de drogas y las tensiones constantes en el grupo, especialmente entre Bernard Butler y yo, todo está reflejado allí.

 

Una vez dijiste que tus letras serían menos personales y más contemplativas. ¿Sigues trabajando en ello?

         – Creo que lo he logrado. La única regla que me puse es que no debería sonar emocional todo el tiempo. Incluso quería sonar distante y frío. No se trata de observaciones condescendientes. Sigo cantando sobre mi vida y mis amigos de alguna forma. Pero mis letras son menos emocionales y me siento más sincero. Hay algo doble en eso: tiendes a pensar que cuando un texto es más emocional, es más honesto. Pero no siempre es el caso. Podría sentarme ahí a llorar dramáticamente y te parecería muy emocional, pero no sería necesariamente sincero. He intentado ser menos complicado esta vez. Me siento menos complicado y menos dramático. Ésa ha sido una evolución como ser humano. Me gusta pensar en mí como una persona que evoluciona, también en el sentido emocional. No quiero ser la misma persona dramática toda mi vida. Sería muy aburrido.

Xavier Valiño

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