PIANO MAGIC

Piano Magic, bajo la lluvia

 

En algunos rincones de Europa lo han calificado como ghostrock. El tipo de música dinámica, romántica y a ratos melancólica que hace Piano Magic tiene una presencia espectral que termina por hechizar. En su sexto disco, el grupo indaga aún más en el sonido glacial que es ya su seña de identidad, y se adentra a la vez en el territorio de las melodías pop.

 

Piano Magic nos hablan de soledad, confusión, de noches en vela, de amistades que se marchitan y de relaciones en proceso de muerte. Y sin embargo hay lugar para las emociones, para la esperanza, y para el amor que debe de encontrarse en algún sitio.

 

España se ha convertido en los últimos años en algo así como su segunda patria, algo que el grupo no atribuye simplemente a las constantes giras y a la actividad promocional que realizan, sino a que es aquí donde “la música suena realmente en su salsa”. “España tiene todos los ingredientes románticos e históricos que me gustaría creer que nuestra música intenta transmitir”, afirma el miembro fundador del grupo, Glen Jonson, que nos desvela el contenido de las canciones de su disco una a una.

 

“You Can Hear The Room”: Esta canción habla de esas noches en las que estás en casa solo y cuando apagas la música y escuchas atentamente, puedes oír cómo la habitación te “habla”: el crujido de la madera dilatándose, el goteo de los grifos, etc. Es también una advertencia a esas personas que en estas situaciones empiezan a pensar en antiguos amigos y amantes y les asalta ese deseo destructivo de emborracharse y sacar cartas y diarios de su pasado. No lo hagáis.

 

“Love & Music”: Lo único que necesito es amor y música.

 

“Night Of The Hunter”: En Gran Bretaña se ha incrementado muchísimo la gravedad de las acciones violentas perpetradas por gente que se oponen a la crueldad hacia los animales contra los que experimentan con ellos. Esta canción está cantada desde el punto de vista de un asesino que “caza a los cazadores” y que promete vengarse de los científicos, los cazadores, y los carniceros.

 

“Disaffected”: El año pasado deje mi trabajo. Al principio me parecía un buen trabajo pero estaba empezando a estresarme y hacerme sentir físicamente mal y no estaba contento. En estas situaciones sólo cabe una solución: abandonar. El trabajo te matará si lo permites y, a la hora de la verdad, no vale la pena. Si tu trabajo te está destruyendo, déjalo y búscate otro. Obviamente no es tan fácil para todo el mundo, pero la vida es tan corta… ¿Quieres quedarte estancado en un trabajo con jornada de 9 a 5 hasta que cumplas los 65 o quieres vivir? Cuando escribimos esta canción estábamos escuchando mucha música de los Depeche Mode de la mitad de los 80. De ahí surgió el estilo versión maxi de los 80.

 

“Theory Of Ghosts”: Es en esencia un lamento por una antigua novia que se convirtió en una especie de “espíritu” después de que rompiéramos nuestra relación. Aunque no estuviera físicamente a mi lado sentía su presencia constantemente. Creo que es un sentimiento muy común hacia las personas que uno “pierde” en su vida. Aunque sigan vivas, para ti están muertas porque nunca las vas a volver a ver.

 

“Your Ghost”: Tengo una amiga a la que aprecio muchísimo pero que me asusta. Ella vive al límite, y el límite es algo que me asusta. De hecho, a mí me encantaría tener una vida tranquila. Me encantaría vivir recluido en una playa y pasarme el día paseando a dos perros grandes. Pero mi amiga no tiene previsto vivir una vida larga. Ella defiende la máxima de “vive deprisa y muere joven”. Hay mucho de eso en Londres, y es algo que me asusta y entristece a la vez. Todas esas bellas personas llenas de inseguridad vagan como almas en pena de cama en cama y de jeringuilla en jeringuilla. John Grant, de The Czars, canta esta canción porque yo no podía cantarla con la contundencia emocional que obviamente requería. Apreciamos a John.

 

“I Must Leave London”: Por cada persona que piensa que vivir en Londres es fantástico, hay una que no puede soportarlo más. Naturalmente para un turista es fantástico, pero vivir en Londres durante un cierto periodo de tiempo puede joderte de verdad. El glamour del que hablaban en sus canciones grupos como Suede no existe. La suciedad no es más que suciedad. El hedor es hedor y el ruido es ruido.

 

“Deleted Scenes”: Surgió escuchando mucho a Section 25 y The Wake. Una buena amiga mía me invitó a salir de copas una noche y, cuando nos vimos, me dijo que era para despedirse de mí, que ya no quería ser mi amiga y que no quería volver a verme. En esta canción ella me dice que ya no me entiende. Se lo volvió a pensar más adelante, pero tardó cuatro años en hacerlo. Y yo me pasé cuatro años creyendo que hay algo profundamente malo en mí, que era destructivo. Sigo sin estar seguro de que no sea así.

 

“The Nostalgist”: El año pasado pasé por una temporada de mucha soledad. No podía enfrentarme a vivir en el presente. Quería retroceder, volver a mi pasado. Empecé a sacar viejos diarios y a visitar los lugares de mi infancia e incluso empecé a escribir mi autobiografía para así poder revivir momentos claves de mi vida. Fue como una especie de exorcismo y, ahora que lo pienso, fue algo por lo que tenía que pasar para poder seguir adelante con mi vida. El día de Navidad me planté delante de la casa de mi primera novia -cuando hacía 25 años desde la última vez que la vi- y bajo la lluvia esperé a ver si salía.

 

“You Can Never Get Lost (When You’ve Nowhere To Go)”: Me pasé gran parte del pasado año en una encrucijada personal, preguntándome qué era lo que iba a hacer a continuación. Había dejado mi trabajo, me había mudado y me planteé irme de Londres y empezar una nueva vida en un sitio nuevo, cambiar todo por completo. Al principio tenía miedo, pero después pensé que no se debe tener miedo de lo que no se conoce. Uno no se puede perder cuando no tiene ningún sitio adónde ir. Camino mucho por Londres y nunca me llevo un mapa. Simplemente me echo andar y siempre encuentro el camino de vuelta a casa.

 

“Jacknifed”: Frustración en una relación. Esas veces en las que no sabes lo que la otra persona quiere ni lo que quieres tú mismo. Te preguntas si las manzanas serían mejores en el huerto del vecino, si estarías mejor solo o con otra persona. En esos momentos vale la pena separarse unos días y reflexionar. La distancia trae el cariño, generalmente.

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Xavier Valiño

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