PEARL-JAM

Pearl Jam, el mensajero busca buenas noticias

 

 

Después del fulminante éxito de su disco de debut en el 91, Ten, el mundo parecía ser de Pearl Jam. Su continuación, Vs., se convirtió en el disco que más rápidamente se vendió en los USA. Y justamente ahí empezaron los problemas: alcohol, drogas, la expulsión del batería Dave Abbruzzese -y su sustitución por Jack Irons-, la batalla con el gigante de la venta de entradas Ticketmaster, la repentina crisis de Eddie Vedder en un concierto que casi le cuesta la vida, giras canceladas…

 

No eran los únicos síntomas de la crisis. Se negaron a rendirse a las exigencias de la industria y, para centrarse exclusivamente en la música, se negaron a hacer cualquier clase de promoción -entrevistas, videos…- La muerte de Kurt Cobain y las declaraciones de Courtney Love deseándole la muerte convirtieron a Eddie Vedder en un ermitaño apartado del mundo por voluntad propia. Los otros componentes de Pearl Jam se dedicaron, mientras tanto, a sus proyectos paralelos: Mad Season, Brad y Three Fish. Y, aunque Vitalogy y No Code eran un estimulante paso adelante, vendieron menos que sus predecesores.

 

Ya se preguntaban The Who en una de sus canciones cuántos de los nuevos amigos eran auténticos, “How Many Friends Have I Got”. Y Eddie Vedder reconoce hoy que el momento de mayor popularidad coincidió con su momento más bajo como persona.

 

Ahora se reencuentran como amigos y la química es evidente. Son los únicos supervivientes de la era del grunge, pero lo suyo es puro rock’n’roll, que parte de The Who, Led Zeppelin, Neil Young o los Minutemen para sonar a algo de ahora. Yield es mucho más consistente que sus dos predecesores, aunque toma elementos de las dos etapas, y por eso ahora se prestan a defenderlo.

En sus líneas va abriendo portales para entender las canciones, como un rompecabezas que va revelando pasillos de agotamiento, escepticismo y escape. Después de dejar sentado el ánimo en “Wish List” -“ojalá fuera el mensajero que trajera buenas noticias”- se despide con una ofrenda a la esperanza en la muy Beatles “All Those Yesterdays” -“¿No crees que deberías descansar?”-

 

Pero sus compañeros no se dan por aludidos y parecen una nueva banda de rock. “Brain Of J” suena rápida y distorsionada. “Do The Evolution” es el rock más poderoso de los posibles. “No Way” coquetea con el hip-hop, el rock progresivo y el reggae. “Low Light” es una gema lenta que crece con las repetidas escuchas. A “Given To Fly”, a pesar de las sospechosas similitudes con “Going To California” de Led Zeppelin, no se le puede negar su encanto. Y hasta los experimentos tipo “Push Me Pull Me” -con su riff  funk del bajo sobre el que se arrastra una voz gutural recitando poesía al estilo beatnik– funcionan. Esta vez han vuelto para quedarse con toda la maquinaria a pleno rendimiento.

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