P J HARVEY 1998

P J Harvey, esto sí es deseo

 

 

 

“Contenta y sangrando”

 

P J Harvey surgió de la nada para escupirnos a la cara dos de los discos más áridos, crudos e imprescindibles de la historia del rock, Dry y Rid Of Me, más las maquetas de este último, 4 Track Demos, álbumes que ni su propia autora podía escuchar enteros. Este capítulo esencial del rock se cerró con el más refinado To Bring You My Love, compendio de una obra sin parangón.

 

Después de invocar al diablo y devolverlo apaleado a su lugar de origen en el grandioso disco infestado de blues To Bring You My Love, P J Harvey ha mantenido una agenda muy ocupada, al tiempo que parecía no ser excesivamente productiva. Apareció en el infravalorado disco Dance Hall At Louse Point al lado de uno de sus colaboradores, John Parrish, poniendo únicamente su voz y los textos.

 

Después vino su dueto con Nick Cave y una relación a la que aún le falta, para finalizar oficialmente, la respuesta de ésta a las agresivas referencias de Cave en las canciones de su último disco, The Boatman's Call. Tricky también contó con su talento en el single de su último disco, Angels With Dirty Faces, y Hal Hartley la convención para hacer su debut como actriz en el papel de María Magdalena en The Book Of Life, que se estrenará el próximo año.

 

P J Harvey es la única mujer en el rock que la gente se toma absolutamente en serio junto con Björk y, tal vez, y a un nivel inferior, Kristin Hersh. Con P J Harvey uno ve la sangre y las tripas y siente que sus canciones están escritas desde la experiencia. Is This Desire?, disco que ahora presenta, hierve con un cierto grado de control. Gran parte de la belleza inherente de las canciones queda subvertida por los sucios sonidos que utiliza para transmitir sus emociones. Sonidos electrónicos llevados más allá, especialmente palpitantes notas de bajo que pervierten el álbum con su tono fracturado.

 

Hasta ahora, musicalmente, P J Harvey había superpuesto sus textos sobre bases de sucio blues. Is This Desire? incorpora, además de elementos de todo su trabajo pasado -incluyendo la electricidad abrasiva de su trabajo con Steve Albini-, sonidos tomados de los artistas más experimentales que en algún momento han estado relacionados con la música de baile. La producción de Flood se muestra escueta y frágil. Las guitarras prácticamente no existen, en comparación con las grabaciones anteriores. P J Harvey hace descansar el peso en la resonancia de su voz y en los quiebros de sus textos puestos en boca de personajes con nombre de mujer.

 

Parece que el contacto con Tricky en la gira de To Bring You My Love, de la que éste fue telonero, o en la grabación del último disco del de Bristol ha conducido Is This Desire? hacia el cruce del blues y la electrónica más contemporánea. Al incorporar estos ritmos en canciones como “No Girl So Sweet”, “The Wind” o “The Garden”, la cantante definitiva de los 90 rescribe la leyenda: en el alterado universo de este disco, la mujer del blues vende su alma al diablo no en un cruce de caminos, sino en un oscuro antro de baile trasgresor.

 

Is This Desire? es tu disco más variado hasta la fecha. ¿Han cambiado tus gustos?

– Empecé a escuchar un montón de drum'n'bass y techno, cosas que nunca había escuchado antes, que solía despreciar. Lo escuchaba como principio y final, pero de repente descubrí los cambios que tenía en su estructura. Escuché mucho a Aphex Twin -algunos de sus sonidos son alucinantes- y quería empezar a hacer sonidos así.

 

Supongo que, aun así, no te habrás has pasado a las fiestas tipo Ibiza.

– No, aún no he conseguido ir a un rave. No puedo imaginarme estar de pie hasta tan tarde. Un amigo me lo propuso y no sabía muy bien en lo que me metía. Tenía que levantarme temprano al día siguiente, así que le pregunté si estaríamos de vuelta a la una. Ja, ja…

 

¿Entonces no has probado el éxtasis?

– No. No tomo drogas en absoluto. Fumé algún porro y no iba conmigo. Me metí donde fumaban mucho y sentí miedo: tuve palpitaciones muy fuertes todo el día siguiente. Parecía que iba a morir.

 

¿Fue el trabajar con John Parrish en Dance Hall At Louse Point el catalizador de una forma distinta de componer?

– Quería aprender cosas nuevas, y mucho de lo que aprendí viene de trabajar con otra gente. Tiendo a darle más importancia a la composición de las letras que a la música y, de alguna forma, quería llegar al mismo nivel como músico, pero no me sentía igual de segura. Sé que John puede crear música intelectual y absorbente, mucho más que la mía, lo que es muy simple. Así que lo que hice con aquella colaboración fue probar mi capacidad de escribir letras para otros.

 

En el disco aparecen nombres de mujer como Catherine, Joy o Leah, como si se tratase de personajes en los que te escondes. ¿Pretendes distanciarte de lo que cuentas?

– Tiene gracia que me preguntes eso. Creo que hay más de mí en este disco de lo que ha habido en los otros. Todo lo que escribo sale de dentro y de mi experiencia. Lo escriba con el nombre de otra persona o con el mío, hay mucho de mí en ello. Porque, por fin, me siento cómoda diciendo: ‘Soy Polly, soy compositora de canciones, soy una mujer joven de 28 años’. Estoy cómoda con ello por primera vez. Me gusto. Estoy siendo yo misma por primera vez. He escrito otro montón de canciones que tratan muy directamente de momentos muy específicos de mis experiencias, más que de contar historias. Con cada paso, me acerco más al origen.

 

 

Si es así, ¿esta etapa mucho más optimista se refleja en tu vida fuera del escenario?

– Por supuesto, más de lo que lo ha hecho durante muchos años. Estoy descubriendo la risa, el placer y la felicidad de nuevo, justo este último año. Cuando era niña siempre estaba contenta y feliz, y en algún momento se perdió. Pero me gusta reír, y ahora me siento muy feliz. Lo soy desde hace un tiempo, y no es algo transitorio que piense que se va a ir mañana. Es algo continuo, de todos los días, como respirar.

 

¿Qué puede hacer que te sientas así, la edad y el madurar?

– Tiene mucho que ver. Pienso que pronto voy a cumplir los 30, y llega un momento en el que empiezas a mirar a tu vida más: ¿Dónde voy? ¿Dónde he estado? ¿Qué es lo que hago aquí exactamente? ¿Soy feliz realmente? En eso he estado los dos últimos años.

 

Pero no ha sido así casi nunca. Creo que te sometiste a terapia durante la gira de To Bring You My Love por tu anorexia.

– Enfermé por no saber qué iba mal, por no reconocer cómo estaba abusando de mí misma. Había muchas cosas en mi cabeza que no conseguía aclarar. Y, como a cualquiera que sufre una confusión por cualquier causa, sale fuera en forma de abuso contra uno mismo, ya sea a través de las drogas o del alcohol, de comer en exceso o de no comer nada. Lo que pretendes es herirte de alguna forma porque no te gustas a ti misma. Eso es lo que me pasaba, que no estaba bien.  

 

¿Hasta qué punto tuvo que ver en ello tu relación con Nick Cave, que él documenta explícitamente en The Boatman’s Call?

– No quiero contar demasiado. Tuvimos una relación y todavía la tenemos. Todavía somos buenos amigos. Nunca me sentí tan amada y nunca amé tanto a alguien antes, tanto que llegó a convertirse en algo doloroso para los dos. Pero nunca lo olvidaré y todavía le amo mucho. Hablo constantemente con él por teléfono. Es agradable tener alguien con quien compartes un estilo de vida. Cuando nos planteamos esta gira, sabía que tendría que hacer entrevistas y estaba bastante nerviosa. Así que le preguntaba qué iba a hacer en las entrevistas, qué le iba a decir a la gente cuando me preguntasen por él, y me contestaba que respondiera que salir con Nick Cave es tan excitante como un globo de chicle que estalla en tu cara. Ja, ja. Tenemos un estilo de humor muy parecido y nos reíamos mucho. En mi caso, mi sentido del humor simplemente se ignora. Y también es algo que no se suele decir del trabajo de Nick Cave. La gente lo pinta habitualmente como el… ¡Caballero de las Tinieblas! ¡Rey de los cuervos negros! Ja, ja.

 

¿Has hecho el amor alguna vez mientras sonaba tu música?

– ¡No, ni pensarlo! Ni siquiera puedo sentarme a charlar con alguien si una de mis canciones está sonando de fondo. Me siento avergonzada. ¿Crees que mis discos son una buena banda sonora para el sexo? Lo digo porque en esas hojas promocionales siempre hablan de ese tipo de cosas. ‘La reina del sexo’. ‘El día que se inventó el sexo, a P J Harvey le pidieron que escribiera su banda sonora’. Ja, ja, ja… ¡Ridículo!

 

¿Por qué crees entonces que te acompañan esas etiquetas?

– Parece que las etiquetas que me colgaron con los dos primeros discos han quedado pegadas a mí para siempre. La gente todavía piensa en mí así, aunque fue hace mucho tiempo. Aquellos dos discos tenían mucha rabia y eran muy directos sexualmente, porque así era como me sentía entonces, ocho años más joven. Ahora siento que estoy bastante lejos en mi forma de componer. Solía molestarme, pero ahora me resbala. Ya no espero algo diferente.

 

¿Has pensado en contratar a alguien para dar cuenta de los periodistas que escriben cosas así, como creo que quiso hacer tu amigo Tricky?

– ¡No! Si en algún momento lo fuera a hacer, lo haría yo misma de cualquier manera. Esa idea me atrae bastante. Puedo ver mi bolso volando hacia ellos.

 

¿Te sentirías ofendida si alguien dijera que haces música blanca y de clase media?

– En absoluto. Incluso me parece un cumplido. Porque, volviendo a la idea que la gente tiene de mí, siempre se me ha descrito como un músico de blues a la antigua usanza, que canta como un viejo hombre negro, y ésa no soy yo. Yo soy una mujer blanca de clase media, y que mi música suene así es, de hecho, reconocer que soy honesta y que no pretendo ser otra persona. Así que gracias.

 

¿Cómo ha sido hacer de María Magdalena en la última película de Hal Hartley, The Book Of Life?

– Tengo miedo de que la gente se piense que me lo han ofrecido por ser una estrella del pop. No es algo en lo que me pueda meter sin más. Si se supone que lo voy a hacer, entonces me pongo a trabajar duro. Me gustó mucho hacerlo porque la satisfacción que obtuve de actuar en ese papel está al mismo nivel que la que obtengo al componer, y nunca pensé que la fuera a encontrar en ningún otro sitio. Fue una experiencia increíble. Espero que cuando se proyecte la película me llamen para otros papeles.

 

¿Puedes pensar en la posibilidad de que actuar, o cualquier otra cosa, sustituya a la música?

– No creo que pueda decir cómo me voy a sentir dentro de un año. Pero ahora estoy disfrutando plenamente lo que hago. Encuentro que la composición es muy estimulante. Si alguna vez llega un punto en que ninguna de esas cosas me interesa, entonces sí, querré hacer algo más. No se trata de intentar atraer la atención. Se trata de aprender siempre y de moverse hacia adelante.

 

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