NEIL YOUNG

Neil Young, las películas del Abuelo

 

        El último proyecto de Neil Young, lo que él describe como una “novela musical” titulada Greendale, fue totalmente impremeditado. No se había planteado siquiera escribir este ciclo de diez canciones que terminarían convirtiéndose en un DVD de larga duración y un show escenificado con actores y decorados. “No sabía lo que iba a pasar”, explica Young.

        Y quizá nunca lo ha sabido. Young, 57 años, no ha seguido ninguno de los caminos lógicos para convertirse en uno de los más impredecibles y respetados grandes del rock. Desde que se dio a conocer con Buffalo Springfield, Young ha compuesto, grabado, interpretado y publicado su música a su total antojo.

        Ha cantado canciones dolorosas y vulnerables acompañado solamente por su guitarra acústica, tal y como hizo en su reciente gira europea, en la que interpretó todas las canciones de Greendale y fue desarrollando su historia. Pero también sintoniza periódicamente con el ritmo distorsionado de su banda Crazy Horse, que le ha acompañado en la gira de este verano.

        Young acaba de publicar Greendale en el sello Reprise Records, en álbum y en DVD. Él mismo rodó la película (firmándolo como Bernard Shakey, el seudónimo que utiliza cuando dirige) junto a su familia, amigos y conocidos haciendo el papel de habitantes de una imaginaria ciudad de California llamada Greendale. Y en su gira veraniega, Crazy Horse interpretó todas las canciones del álbum junto a los actores. Es la primera vez desde 1975 que Neil Young interpreta sobre el escenario un disco con temas totalmente nuevos. No lo hacía desde la gira que siguió al álbum Tonight’s The Night. 

        “Llegado a este punto de mi vida, contar con todas estas nuevas canciones me parece un regalo,” explica. “Creo que sería una falta de respeto no tocarlas, no compartirlas, no intentarlo.” 

        Sobre el escenario, Young viene cantando dos historias paralelas. Una era parte de Greendale, la historia de Sun Green, que visita a su padre, Earl, un veterano de la guerra de Vietnam que pinta cuadros psicodélicos, un artista de aproximadamente la edad de Young. La niña observa los cuadros de Earl en su estudio y le pregunta por qué nadie los compra. “ Si los miras durante suficiente tiempo”, dice Young, “te das cuenta de que en esos cuadros está el mundo entero,  incluso se oyen voces.”  

        La segunda historia esta protagonizada por él mismo a la edad de 3 años, un día en que subió al ático para ver a su padre, el escritor canadiense Scott Young, mientras trabajaba en la máquina de escribir. Cuando le preguntó a su padre qué estaba haciendo, le contestó: “Estoy escribiendo.” Él preguntó entonces qué estaba escribiendo, y su padre dijo: “Hasta que no lo escribo, no lo sé. Después de leerlo ya sé lo que es.” 

        Neil Young ha cantado parábolas y temas protesta, canciones de amor y enigmas proféticos. Ha hecho incursiones en distintos géneros: country, blues, electro, rockabilly, soul (con Booker T. & The MG’s) y grunge (con Pearl Jam). Ha tocado con Crosby, Stills and Nash, lo ha dejado y ha vuelto otra vez con ellos. Ha compuesto éxitos que ya son imborrables, pero también ha sido demandado por Geffen Records en 1983 por publicar material poco comercial. 

        Ha grabado innumerables canciones, pero también ha protagonizado desastres y fracasos. “Ahora mismo acabo de terminar una colección de 8 compactos que contienen material publicado e inédito,” afirma, esperando que se agote su vena compositiva para publicarse. Se trata del Volumen 1 de un proyecto llamado Archives

        Cuando Young inició el proyecto que se convertiría en Greendale, le dio la vuelta a sus costumbres. Dejó de trabajar por primera vez en 20 años, cambió de guitarra, sustituyó su grabador de 48 pistas por uno de 16, prescindió de sus habituales ingenieros de sonido y trabajó sólo con sus ayudantes. “Éramos menos gente, todo era más sencillo, había menos distracciones,” explica. “Solo quería concentrarme en la esencia y volver a las raíces de mi trabajo.” 

        La primera canción que surgió fue “Devil’s Sidewalk,” dos sencillos acordes que sustentan una reflexión sobre el estado de la humanidad. “There’s a garden growing and a million weeds / There’s no way of knowing who has done which deeds,” (Hay un jardín en el que crecen un millón de malas hierbas / es imposible saber quién las ha plantado,” dice la canción. “No tenía ni idea de lo que estaba haciendo,” explica Young. “ Me preguntaba: ¿Qué diablos es esto? ¿Qué es? ¿De qué estoy hablando?” 

        Después compuso otra canción, “Falling From Above.” Y otra más, “Double E.” Por primera vez en la carrera de Young, ambas tratan de los mismos personajes: el abuelo, su hijo Earl, la mujer de Earl, Edith, y la nieta. Young llamó a Crazy Horse para poder grabar las canciones. Quería que la música fuese sobria, sólo guitarra, bajo y batería, así que Frank Sampedro, el guitarra de Crazy Horse, accedió a no participar en el álbum, aunque ahora sí les acompaña durante la gira. Cuando el batería Ralph Molina y el bajo Billy Talbot se reunieron con Young dos días antes de las sesiones de grabación, él ya tenía otras dos canciones relacionadas con las anteriores. Cada una de ellas parte sólo de unos pocos acordes. 

        “Cuando trabajas de una forma sencilla, puedes profundizar en el contenido real de la música,” dice Young, “No te pierdes en los detalles técnicos. Es como si tuvieras que escribir una historia sobre papel. Eso es lo que significa trabajar con muchos cambios de acordes. Tienes que estar pendiente de muchas cosas. Y, especialmente en este trabajo, el contenido era lo más importante, y tenía la sensación de que con Crazy Horse, cuanto más sencillo es todo, mejor funciona.” 

        “No corregí nada,” añade. “Todo esta ahí, incluso las meteduras de pata y todos los errores. Hay hasta notas de guitarra equivocadas. Podía haberlas arreglado. Pero quería escucharlo primero. No tiene sentido corregirlo, así suena auténtico. Me propuse no pulirlo.” 

        Finalmente se grabaron 10 largas canciones, todas ambientadas en Greendale. A lo largo de estos temas se cuentan, entre otros incidentes, varias historias: un policía es tiroteado, el Diablo limpia las gafas de un artista, un agresivo reportero de televisión le provoca un ataque al corazón al Abuelo, y Sun Green arma un jaleo en una compañía eléctrica y después se marcha a Alaska para salvar a la Madre Tierra. “Sencillamente, lo escribí,” explica Young. “No me preocupé de si las cosas pegaban unas con otras y seguí escribiendo. Afortunadamente, podía saltar de un personaje a otro, la continuidad no era tan importante. Y más tarde descubrí que esa continuidad se había ido forjando durante todo ese tiempo.” 

        Como si se tratara de una versión ampliada de una de las canciones típicas de Young, Greendale no es tanto una sola historia sino un laberinto de historias: algunas son realistas y llenas de detalles, otras caminan a la deriva entre el pasado y el presente, algunas cambian el punto de vista de lo particular a lo cósmico y otras contienen eslóganes que dan la voz de alarma sobre el estado del medio ambiente: “Be the river as it rolls along / It has three-eyed fish and it’s smellin’ strong.” (Mira como corre el río / lleva peces con tres ojos y huele mal.” 

        En el DVD de Greendale, grabado en tres semanas, con una imagen de vídeo con mucho grano, Young se ha ahorrado la mayor parte de los costes. Aunque hay algunos planos desde un helicóptero, las transiciones geográficas se realizan con una panorámica sobre un mapa pintado a mano, y las secuencias se grabaron a toda prisa en la ciudad donde vive Young, en el norte de California. -“No hay permisos de grabación”, les había advertido su manager, Elliot Roberts.- Entre los actores estaba la mujer de Young, Pegi, en el papel de Edith, y su guitarra acústico de siempre, Ben Keith, como El Abuelo. Young hace un cameo vestido como Wayne Newton, pero pasó la mayor parte del tiempo detrás de la cámara. 

        En los años 70 Young realizó varias películas con guiones esquemáticos, Journey Through The Past y Human Highway y filmó también una película-concierto grabada en su gira Rust Never Sleeps. “Nunca fui capaz de escribir un guión,” explica Young. “Así que cuando escribí ‘Greendale‘ y grabé todas estas cosas, pensé: Vaya, era esto. Así que podía hacer un guión con las canciones.” 

        “Nadie ha tenido que aprender nada,” continúa. “Sólo tenían que mover los labios a la vez que sonaba mi voz. Y les dije “Haced como que no estáis cantando, no hay ningún grupo tocando. Esto es la vida real, es como si estuvierais hablando.’  Lo mejor de todo este proyecto es que he hecho un vídeo de 10 canciones y no he tenido que mover yo los labios.” 

        Entre sus aspiraciones no está la de convertirse en un director de cine profesional. “No pretendo competir con las películas de verdad,” afirma. “Quería que esto fuese una canción visual. Estoy tratando de abrir un campo en el que no hay competencia, en el que puedo hacer lo que me apetezca, y contar una historia como se me antoje.” 

        “Sigo intentando hacer cosas que no sé hacer,” añade Young. “Y así es como si siempre lo hiciera todo por primera vez. Y eso es lo que quiero que parezca.”

Xavier Valiño

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