LOS ESPECIALISTAS

Los Especialistas, ritmos calientes

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Puede que sean demasiado arriesgados para llegar al gran público, pero se han paseado por todas las listas y varias compañías durante los 90 para hacer llegar sus canciones a todos. Ahora, con Un pez en mi maleta vuelven a  intentar que a la gente le lleguen los ritmos latinos y africanos, utilizando, a la vez, más ritmos electrónicos e instrumentos acústicos.

 

¿Es bueno para un grupo el continuo cambio de sello?

– Santiago (S): El problema no son las discográficas, sino las personas. Fichas con una compañía por alguien y, más tarde, cuando esa persona desaparece, la compañía deja de tener confianza en ti.

– Ramón (R): Como hemos hecho cuatro discos y hemos pasado por cuatro compañías puedes entenderlo como que estamos haciendo un recorrido turístico por ellas.

 

¿Qué es lo que sucede: no os entienden, se cansan de la falta de ventas, no saben cómo promocionaros…?

– S: Lo que sucede es que siempre que editamos un disco, a los dos o tres meses entra alguien distinto y quieren que grabemos algo nuevo. Y cuesta mucho hacer un disco para ir así  por la vida.

 

Supongo que os habrán acusado en más de una ocasión de dispersión y que todo sería más fácil si os centraseis en un sólo estilo.

– S:  Siempre hemos tenido muy claro que no íbamos a dejar que nos metieran mano a nuestras canciones. Si algo les gusta, que lo publiquen y, en caso contrario, nada, pero que no nos vengan con ideas magníficas para producir nuestros discos. Lo que reclamamos es libertad total respecto a nuestra música. Y, por ahora, siempre la hemos tenido.

 

¿Es precisamente eso lo que os ha tenido parados, al menos públicamente, durante un tiempo?

– S: Nuestro anterior sello no nos dejaba comer ni comían ellos: no nos dejaba grabar un nuevo disco ni nos dejaban irnos.

– R: Era más bien un tipo en concreto que la compañía. Y, en cuanto lo echaron, nos dejaron irnos. De todas formas, nosotros fuimos presentando nuestras canciones para cumplir el contrato, con notarios y abogados. Nos costó una pasta, pero ahí está.

 

¿Cuántas veces habéis estado a punto de dejarlo todo?

– S: Precisamente lo que nos ha dado todo esto ha sido más coraje para salir adelante.

– R: Lo que hemos tenido es más tiempo para preparar un disco, sin las presiones de un sello sobre nosotros, y para trabajarlo más. Ha sido un proceso mucho más relajado.

 

¿Entendéis que es difícil para los medios ubicar vuestra música?

– S: Si hablamos de etiquetar, sí. Ahora, la aceptación es muy buena en los medios. Tampoco somos un grupo que se parezca a nadie, tan acostumbrados a un bombardeo continuo de gente que hace lo mismo. Lo nuestro es música pop, pero escuchamos música étnica, africana y sudamericana, y eso se nota.

 

¿Va por delante vuestra evolución de la de vuestro público?

– S: Si así fuera, nos encantaría.

– R: Pienso que sí, y lo digo así, con chulería. Estamos mezclando con talento y con conocimiento. Hemos abierto una brecha en el pop español. Hemos ido evolucionando a través de los discos, aunque sigue habiendo canciones que podían haber estado en el primer disco y viceversa. En el 91, cuando salimos, nadie hablaba de música de mezcla. Nosotros teníamos influencias del soukous africano y la gente pensaba que era salsa. Y resulta que nadie conocía la música de los africanos y habían estado en la Península durante ocho siglos. Nos gusta la música de todo tipo de tribus, las del Caribe y las tribus urbanas, la africana que existía entonces o el drum’n’bass, que es mucho más reciente.

 

En vuestro caso, supongo que la gente se identifica más con las canciones que con las influencias que podéis citar.

– R: Somos bastante identificables, sobre todo por la voz de Santiago. Y la gente se pregunta qué es lo que estamos haciendo, si es jungle o magrebí o un acordeón parisino.

– S: A la gente, hasta que no les entra algo no empiezan a analizarlo. En nuestras canciones, si las escuchas, puedes ver todas esas influencias de las que hablamos. A lo que más importancia le damos es al ritmo y a la melodía.

 

¿Es bueno que la gente conozca a los que actualizan o banalizan los ritmos en lugar de los artistas?

         – R: Lo que pasa es que nosotros no somos un grupo étnico que hace música de una parte del mundo. Evidentemente, nos gustan los ritmos étnicos, que tengan una raíz. Si fuéramos étnicos, tendríamos que hacer jotas, que para eso somos zaragozanos.

 

¿Cómo han ayudado los elementos tecnológicos a Especialistas en su nuevo disco Un pez en mi maleta?

– S: Sí, porque hemos estado jugando con el sampler que hemos comprado. Es el instrumento que te permite hacer todas estas músicas.

– R: Esto te permite llegar a muchos más timbres sonoros  y con tu instrumento no podrías llegar a hacerlo. Por ejemplo, en la canción “Como un suspiro” hay un sampler de un disco que encontramos en el Rastro, que recogía a un grupo de pigmeos bañándose en el río y, así, no tienes que ir a grabarlos a donde viven. Tu solo en tu casa puedes ayudarte de las máquinas. Lo que hay que hacer es tener cuidado con ellas, que no se te coman: las máquinas se programan con la cabeza. Éste es nuestro disco más tecnológico y, al mismo tiempo, es nuestro disco más acústico, ya que tiene pianos, tres cubano, guitarra española…

 

¿Y cómo habéis visto la escena estatal siendo uno de los pocos grupos que ha nacido en los 90 y se ha movido siempre entre las grandes compañías?

         – R: Bastante repetitivo. Muy poca gente se atreve a hacer algo nuevo. Nuestro paisano, Enrique Bunbury, independientemente de que nos guste o no, reconozco que ha hecho algo nuevo, que ha arriesgado. Los que venden viven de las rentas.

         – S: Lo que están saliendo son muchos grupos de pop pijo. Y lo que te ponen por las emisoras es lo que tragas. La culpa está un poco repartida. La situación es muy complicada.

 

¿Con quién os gustaría contar en un próximo disco vuestro?

         – S: Lo que pasa es que las colaboraciones las pide un poco cada canción, pero no nos importaría contar con Radio Tarifa, David Byrne o Peter Gabriel.

 

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