CAMPUS GALICIA ARTÍCULO TALKING HEADS

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ULTRASÓNICA

ARTÍCULOS 2003


Talking Heads, arte pop 

Once In A Lifetime (Rhino-EMI)

Una obra de arte. Dicen que no se puede juzgar un libro por su portada, pero con esta retrospectiva del grupo más intelectual de la primera generación del punk de Nueva York se puede contradecir el dicho con tota confianza. Después de todo, el atípico tamaño y presentación de esta colección única, que parece más un libro de arte que una colección de compactos, casa perfectamente con la ética y la estética que David Byrne y compañía mostraron durante el tiempo que estuvieron juntos como Talking Heads.

Formado a mediados de los 70 por tres estudiantes de una escuela de arte de Rhode Island -David Byrne, Tina Weymouth y Chris Frantz-, junto al ex-Modern Lover Jerry Harrison, Talking Heads salieron de la escena punk de Nueva York para convertirse en uno de los grupos más arriesgados e influyentes de la historia. Su visión polirrítmica del rock fundía elementos que incluían el funk, ritmos africanos, la elegancia brasileña y los principios del punk en un sonido pionero que era, a la vez, experimental y accesible, inventivo y contagioso.

Hasta ahora, el catálogo de Talking Heads no había sido tratado como debiera en la era del compacto. Sus discos nunca habían sido remasterizados, su legendario disco doble en directo  The Name Of This Band Is Talking Heads no ha visto la luz aún en compacto y, salvo el recopilatorio de 1992 Popular Favorites 1976-1992: Sand In The Vaseline, nunca habían contado con una retrospectiva de su trayectoria.

Ahora, la caja recopilatoria Once in a Lifetime enmienda el error y destaca por varios motivos: porque es la primera vez que se remasterizan las canciones de la banda -y el sonido es deslumbrante-, porque por fin algo de The Name Of This Band Is Talking Heads llega al soporte digital -aunque sólo sea una canción, pero que no está en ninguno de sus otros discos, “A Clean Break (Let’s Work)”-, porque descubre algunas rarezas y, lo más importante, porque hace un repaso con detenimiento por la obra del grupo.

Entre sus 54 canciones hay sitio para media docena de temas de cada uno de sus discos -excepto Naked (1988), tal vez el menos interesante-, además de incluir una selección de cinco descartes y versiones distintas no editadas anteriormente.

Temáticamente, cada disco representa una etapa. El primero de ellos, además de tres grabaciones anteriores a su primer álbum, ya disponibles en su único recopilatorio, se centra en su debut, Talking Heads: 77, y su secuela de 1978 More Songs About Buildings And Food, revelando unos inicios en el post-punk más inquieto y su consiguiente inmersión en el funk y los ritmos africanos.

Los Talking Heads clásicos conforman el grueso del segundo disco, aquellos que siempre formarán parte del subconsciente colectivo. Esta etapa coincide con la colaboración con el productor y músico Brian Eno en los discos Fear Of Music (1979), Remain In Light (1980) y Speaking In Tongues (1983). Ahí está David Byrne escupiendo sus palabras cortantes sobre el funk de coartada intelectual que facturaban Chris Frantz y Tina Weymouth, arropado todo ello por el instinto melódico de Jerry Harrison.

El tercer compacto se centra en lo que siguió a su época más gloriosa. En Little Creatures (1985) el grupo se acercó al pop sin disimulos, para continuar con la banda sonora de True Stories, casi un proyecto personal de David Byrne, que, no obstante, aportó canciones redondas como “Wild Wild Life”, “Love For Sale” y “People Like Us”. Su último disco, Naked, a pesar de estar inmerso más que nunca en ritmos de otras partes del mundo, mostraba ya una cierta pérdida de inspiración.

Si se juzga desde el punto de vista musical, sólo se echa en falta “The Great Curve”. Por ello, salvo un par de cortes menores en esa parte final,  y a que omite completamente Stop Making Sense,  Once In A Lifetime se convierte ya en la recopilación definitiva de Talking Heads.

Pero esta caja ofrece algo más que música. El cuarto disco, Storytelling Giant, en DVD por primera vez, incorpora, en relación con su edición en VHS hace unos años, tres vídeos nunca antes vistos. Y no se trata de un extra más: dado que la parte visual siempre fue uno de los elementos más importantes del grupo, Storytelling Giant se convierte en una parte imprescindible de la caja.

Esos vídeos vistos ahora, años después de su filmación, revelan que permanecen totalmente vigentes aunque las técnicas de producción hayan envejecido. Queda claro que en este caso -uno de los muy escasos en el mundo del rock-, sí había imaginación y una razón para poner imágenes a su música. De todas formas, era tan importante esta faceta que no se puede tener una visión completa sin acudir a Stop Making Sense y True Stories, puede que la omisión más importante de esta colección.

Mención especial merece el envoltorio, aquí a la altura del contenido. El ancho libreto que guarda  dentro los cuatro discos contiene en su interior, además, recuerdos de los cuatro componentes del grupo, del crítico de rock David Fricke, del novelista Rick Moody, de la artista Maggie Estep y de otras luminarias de la escena artística de Nueva York. Lo mejor son unas ilustraciones que invitan a descubrir su contenido. Lo dicho, una obra de arte. 

Xavier Valiño

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