RICHARD AND LINDA THOMPSON
Richard & Linda Thompson, vigilando la oscuridad

La escena se desarrolla en un bar musical de mi ciudad hacia el año 1991, tal vez 1992. En la televisión aparece un Bob Dylan medio ido que no parece saber muy bien que pinta en un escenario sevillano invitado a una cumbre de guitarristas. Mientras el ínclito Bob se dedica a “deconstruir” algunas de sus canciones con una guitarra acústica, detrás de él, medio escondido, hay un tipo que intenta denodadamente arreglar el estropicio con otra entre sus manos. A los clientes que están a mi lado no parece llamarle la atención el homicidio que Dylan está cometiendo con sus canciones (¡es Bob Dylan, tío!), y se dedican a reírse de aquel tipo de la gorra con pinta de haberse colado en tan magno evento sin invitación. Por supuesto no saben que el invitado pobre es el gran Richard Thompson, que sí pintaba algo en dicha cumbre como demostraría en su concierto posterior, y también ignoran que Dylan ni siquiera se ha molestado en decirle qué canciones iba a tocar a pesar de haber reclamado personalmente su presencia en el escenario. Es más que probable que ni siquiera hubieran oído su nombre en su vida.



