VAN MORRISON

 

Van Morrison, cuando ruge la marbunta

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         Dicen que regresa Van Morrison a su mejores momentos con su nuevo disco, Magic Time. En cualquier caso, una vez más está por España para una serie de conciertos: el 26 de julio en Gijón y el 27 en San Sebastián. El 23 y 24 de septiembre dará dos conciertos en el Liceo de Barcelona, convirtiéndose así en el segundo artista en tocar en ese recinto después de Björk.

 

Como siempre en los últimos años, tu nuevo disco parece distanciarte una vez más del rock, como si estuvieses más interesado en definir la música en tus propios términos. ¿Por qué es tan importante?

– Era algo que necesitaba decir. Aun así, no importa cuánto lo repita, la gente no parece enterarse. Tal vez sea que ese punto de vista no vende. Ser un músico de rock se percibe como algo noble, algo predecible a lo que la gente puede agarrarse fácilmente. Todavía se sigue vendiendo y propagando ese mito. Si escuchas mi música, ¿cómo puedes pensar que soy un músico de rock o una estrella del rock? Mi música se basa en el blues, el soul y el rhythm & blues, a veces con elementos del jazz, folk o gospel. Pero no tiene nada que ver con el rock.

 

Muchas de tus canciones recientes parecen ser diatribas contra la industria de la música, periodistas, biógrafos, la cultura de la celebridad… Aunque muchos lo piensan, nadie muestra su enfado como tú. ¿Por qué te molesta tanto?

– No escribo canciones sobre la industria de la música, sino sobre mi propia experiencia directa. No digo que todo el mundo lo haga así. Tampoco estoy enfadado con la industria; simplemente no me gusta cómo manipulan. ¿Cómo no me va a preocupar? No puedo pretender ser neutral. No he cambiado desde los 18 años. Entonces no soportaba sus montajes, y tampoco los soporto ahora. Si hace que parezca enfadado, de acuerdo. Si las canciones muestran enfado, de acuerdo. No podría ser otra cosa. Hablan de mis experiencias. Si sueno resentido, entonces sueno resentido. Tengo derecho a sentirme así. No espero que nadie que lo haya tenido fácil me entienda. La diferencia es que recientemente he sido más explícito. Pero no se trata de vengarme de nadie.

 

¿Pero lo bueno no compensa por mucho a lo malo? Mucha gente que te considera un tipo con mucha suerte.

         – Viene y va. Por supuesto, intento encontrar lo positivo. Lo necesito para seguir adelante. Pero te diré lo que hay: los medios pueden decir lo que les plazca sobre cualquier persona en cualquier momento. Pero si alguien como yo va y escribe una canción en la que diga ‘No es así’, me aniquilan por ello y me echan encima los demonios. Bueno, pues tengo el derecho a decir ‘¡Qué os jodan!’, ¿no? De eso van mis canciones. Tengo libertad de expresión. Si quiero ir a Hyde Park, subirme a una caja y decir que Rupert Murdoch es un jodido gilipollas, lo puedo hacer. Si leo una biografía sobre mí y me parece que está llena de mierda y mentiras, tengo el derecho de decir que quien lo ha escrito es un completo hijo de puta. ¿Es éste un país libre o qué?

 

¿Y cuál es el mayor bulo acerca de Van Morrison?

         – No puedo decirlo exactamente, ya que va cambiando. El mayor, supongo, va sobre lo que ha sucedido realmente en mi vida. Hay un montón de biografías que dicen ser sobre mí. Se crean historias en las que una parte es verdad y otra parte es una completa invención. Todo viene de terceros, de entrevistas con gente que me conoció pero no sabe nada de mí y que probablemente tampoco sabían nada entonces. También hay libros que dicen cosas de mi música, de dónde vienen las canciones. Todo es una mentira. Es la única razón por la que llevo tiempo trabajando en una biografía, para acabar con esos bulos, porque es muy difícil vivir con ellos.

 

Está claro que te sorprende saber que hay gente para la que eres alguien fascinante porque aman tu música.

         – No tiene nada que ver con la gente a la que le gusta mi música, sino con la gente que escribe libros que no sabe nada de mí. Me entristece pensar que la gente a la que le gusta mi música busca en esos libros saber de qué va la música. Nunca lo encontrarán ahí. No es real. No me reconozco en esos libros.

 

¿Cómo respondes a la acusación de que es muy difícil -casi imposible- trabajar contigo?

         – No estoy sólo ahí. Todos los famosos son descritos como difíciles o imposibles. Así perpetúan el mito los medios. Nos catalogan como difíciles o buenas personas, aunque en este caso sólo están esperando una oportunidad para cambiar su opinión y decir que, en el fondo, también esa persona era alguien desagradable. Siempre habrá connotaciones negativas con los famosos. Esas acusaciones son porque trabajo duro. Creo que eso dice más cosas de ellos que de mí.

 

¿Te dice algo que tu música sea apreciada por tanta gente, que haya marcado y ayudado a tantas personas? Para mucha gente eres más un salvador que un héroe.

         – Sí, ocupa un lugar muy importante, desde luego, pero no es todo lo que hay. Es como una espada de dos filos. Es algo grande, pero todo tiene su precio. ¿Hago música que significa algo para la gente? Está bien. Pero yo tengo que tratar con la escoria, con la clase de gente a la que ni escupiría. Hay cosas que me hacen seguir en los momentos negativos. Música, libros… pero la mierda sigue en el mundo real. Yo siempre regreso a la música. Es lo único que me ha preocupado. La música me escoge y, cualquiera que sea la energía, es algo que no se entiende fácilmente. Llega a través de mí en algún momento y tengo que cogerla y usarla, hacer que funcione. Es lo que necesito hacer. Es todo lo que siempre he necesitado hacer. Es todo lo que conozco. Es todo lo que hay.

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Xavier Valiño

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