THE RUBINOOS

The Rubinoos, el pop a 45 revoluciones por minuto

 

“Nadie dijo que la vida fuera justa”

 

No cualquier banda sería capaz de tocar “Heartbeat, It’s A Lovebeat” como teloneros en un concierto de Jefferson Starship para, después de ser abucheados, cantar a continuación “Sugar, Sugar” y el tema de “Pepsi Generation”. Estamos en 1975, y los que se atrevieron a hacer tal cosa eran The Rubinoos, un grupo formado por dos compañeros de escuela que se hicieron amigos el día que su profesor los puso contra la pared como castigo y que decidieron llamarse así tras descartar el nombre elegido en un principio de Jon Rubin & The Rubinoos, en honor a Buck Owens & The Buckeroos. Puede que tal actitud ya adelantara la razón por la que al grupo le iba a ser esquivo el éxito durante los siguientes 30 años.

 

Desde 1973, Jon Rubin (vocalista y guitarrista) y Tommy Dunbar (vocalista, teclista y guitarrista) siguen manteniendo viva la llama del power-pop con The Rubinoos. A finales de los 70 tuvieron algo parecido a un éxito con su versión de “I Think We Are Alone Now” de Tommy James & The Shondells, incluida en su primer disco, The Rubinoos (1977). Dos años más tarde se editaría su otro single más recordado, “I Wanna Be Your Boyfriend”, presente en su segundo álbum Back To The Drawning Board (1979), su segundo álbum clásico y una referencia para todo el power-pop desde entonces.

 

En 1983 aparecería el mini-LP Party Of Two, con cinco canciones, que daría paso a una década que prefieren olvidar y en la que The Rubinoos desaparecieron temporalmente tras una mala experiencia con la multinacional Epic. Su regreso discográfico llegaría con dos discos de temas rescatados de sus primeros tiempos, Basement Tapes (1993) y Garage Sale (1994). A pesar de seguir con los bolos de vez en cuando, no habría disco nuevo del grupo hasta 1999 con Paleophonic, uno de sus mejores trabajos.

 

Desde entonces han editado un disco de versiones a iniciativa de su discográfica japonesa Airmail Recordings, publicado aquí por Houston Party Records, Crimes Against Music (2003, con temas de The Beach Boys, The Sweet, Del Shannon, Elvis Costello, The Flamin’ Groovies, Utopia, American Breed, Lou Christie, Eurythmics o The Yarbirds) y un disco en directo, Live In Japan (2004). Su última grabación, Twist, Pop, Sin (2005), ha sido editada recientemente por Rock Indiana. Con este motivo hablamos con los dos componentes que han mantenido a The Rubinoos y su amistad desde los tiempos del instituto en Berkeley por encima de todo.

 

Nuevas canciones de The Rubinoos, nuevos temas para engrosar la lista de clásicos. De vuestro nuevo disco me gusta en especial “Lost And Found”.

            – T: Estaba leyendo un libro titulado Crossing To Safety de Wallace Stegner y encontré la frase “más fácilmente perdido y encontrado”, y pensé que sería un buen titulo, así que lo apunté en la libreta en la que anoto ideas. Cuando llegó el momento en el que necesitábamos canciones, me la encontré de nuevo y escribí la canción. Por si eso no fuera suficiente robo, sabía que la melodía me recordaba a algo que no lograba situar. Por fin descubrí que es similar a una pieza de Mozart, Sonata en C mayor, que está en un ritmo de 6/8, pero que aun así es semejante. ¡Lo siento, Wolfgang!

 

¿Y que hay de la traca final con “Altamont”? Parece que realmente disfrutasteis con la grabación.

            – T: Tenemos una tradición en The Rubinoos de abrir nuestros conciertos con una canción a capella (como “Rockin’ In The Jungle”, “Mr. Sandman” u otras perdidas en el tiempo llamadas “Rockin’ Diplomatic A Go Go” o “Juvinile Delinquent”), así que nos pareció que ya era hora de grabar un original a capella. No sé si por ahí conocéis la historia del concierto maldito de los Rolling Stones en Altamont, California, en el que todo salió mal y en el que mataron a cuchilladas a un tipo. La canción habla de ese concierto. Puede que sea una lección de historia para los chavales. ¡Y sí, fue muy divertido! (La canción, no el concierto.)

– J: Yo estoy muy orgulloso de mi imitación del sitar eléctrico.

 

Como veteranos que sois que lo habéis vivido todo, me interesaría conocer vuestra visión del negocio en estos últimos 30 años.

            – Jon (J): Pues tendrás la visión de un tipo con un ojo tuerto (broma)… He tenido todos los pensamientos concebibles sobre el negocio, del amor al odio, de la miseria a la carcajada. Creo que se ha vivido un círculo completo desde que yo crecí, cuando se trataba de singles de 45 revoluciones por minuto, a ahora, cuando, una vez más, por causa de Internet, todo gira alrededor de los singles de nuevo. Me encantan los singles. Pero lo más importante para mí es que he trabajado con mi mejor amigo Tommy todos estos años.

– Tommy Dunbar (T): Para ser honesto, no he prestado mucha atención a la escena musical. Para mí la escena ha sido siempre los músicos con los que coincidíamos y con los que tocábamos. Además de eso, habitualmente le presto más atención a la música en la que esté interesado en ese momento, bien sean grupos japoneses, el pop italiano de los 60 u otra cosa.

 

¿Lo pasasteis mejor al principio, en los 70, o lo estáis disfrutando más ahora?

            – J: Me lo pasé en grande en los 70. Era joven e inocente y no tenía la piel curtida, así que a veces fue doloroso. Me gustó la energía de aquella década. Era más liberal, sin SIDA, con más esperanza en el futuro, sin un jodido estúpido como George Bush arruinando el mundo y matando a la gente (aunque teníamos al gilipollas de Nixon). Todo era nuevo; se escuchaba música nueva todo el tiempo. En Berkeley estábamos expuestos a muchos estilos diferentes de música, y eso era algo importante al no existir Internet. Teníamos grandes tiendas de discos, y la gente que trabajaba en ellas sabía mucho del tema. Yo compraba discos continuamente. En cuanto a lo de tocar en directo, lo hacía de forma diferente. Era joven e inexperto, así que a veces me lo tomaba demasiado en serio y no lo disfrutaba. Ahora me divierto mucho cuando nos juntamos y tocamos, pero es más relajado. Así que fue más excitante en los 70, pero todavía me divierto hoy en día.

            – T: Mientras pueda tocar en vivo, me lo pasaré bien. Por supuesto que los primeros años de The Rubinoos fueron muy excitantes porque estábamos aprendiendo sobre grabaciones, arreglos, etc. Disfrutábamos de nuestros conciertos, aunque también lo hacemos ahora. En nuestro último disco, Twist Pop Sin, hemos vuelto a trabajar con nuestro amigo Gary Phillips, quien también produjo nuestros dos primeros discos para Beserkley. Creo que no se puede pedir mucho más que estar con los amigos. La próxima semana me marcho a Los Ángeles para grabar un nuevo álbum con la banda a capella de Jon, The Mighty Echoes. Es todo música, es todo divertido.

 

Supongo que para vosotros los 80 fueron una década en blanco, una década que os gustaría olvidar.

            – J: Sí, en particular Ronald Reagan.

            – T: ¡Bueno, yo lo he olvidado casi todo! Pero tampoco me preguntes que comí ayer. ¿Te refieres a la situación del mundo, de la música o a mi vida personal? Creo que estaba muy metido en las armonías de los 50 por aquel entonces, de grupos como The Hi-Los o The Swingle Singers, y era interesante. Para The Rubinoos fue un poco complicado, porque no teníamos grupo entonces, sólo estábamos Jon y yo. Pero siempre estuvimos metidos en varios proyectos.

 

Es cierto que siempre habéis estado metidos en el mundo de la música, aunque en aquellos años The Rubinoos parecían haber desaparecido. ¿Nos contáis vuestros otros proyectos?

            – J: Yo he estado cantando con un grupo doo wop a capella, The Mighty Echoes, durante 16 años. Tommy es nuestro arreglista y productor. Podéis vernos en: www.mightyechoes.com.

            – T: Al Chan (nuestro bajista desde 1980, ¡el chico nuevo!), Donn Spindt (el batería original de The Rubinoos) y yo tuvimos un grupo durante un tiempo, llamado Vox Pop. Fue sobre 1990 cuando había vuelto a Berkeley desde Los Ángeles. Grabamos un disco e hicimos algunos conciertos. También empecé entonces a trabajar con el grupo de Jon, The Mighty Echoes. Todavía lo hago y nos lo pasamos muy bien. Siempre nos ha gustado el doo wop, y ésa es la especialidad de The Mighty Echoes. También toqué la guitarra durante 10 años en una banda de 19 componentes llamada SRO e hice música para anuncios de radio, películas, etc.

 

¿Cuál de vuestros discos pensáis que os representa mejor?

            – J: Me gusta mucho Paleophonic, que fue producido por el ya fallecido Kevin Gilbert. Creo que tuvo un efecto muy positivo sobre nosotros.

            – T: Creo que todos ellos representan muy bien dónde nos encontrábamos musicalmente en ese momento. Si alguna vez escucho uno de nuestros antiguos discos, inmediatamente me lleva a lo que hacíamos entonces, el lugar en el que vivíamos…

 

¿Y cuáles serían vuestras gemas perdidas?

            – J: Todas las gemas perdidas aparecerán pronto en una recopilación que tiene previsto titularse Cess Pool (es una broma).

            – T: Lo único que se ha perdido en una versión a capella de “The Love You Save” (la canción de The Jackson Five). Jon y yo hicimos todas las voces y, de alguna manera, perdimos la grabación final, aunque tenemos una versión sin mezclar en casete.

 

Nunca habéis sido estrellas, pero supongo que ganáis lo suficiente para seguir adelante.

            – J: ¿Estás loco? ¡Somos más grandes que los Beatles! (Es broma). Bueno, ganamos lo suficiente para seguir, pero no con The Rubinoos.

            – T: ¡Ten por seguro que no ganamos dinero con The Rubinoos! Simplemente lo hacemos porque nos gusta tocar y grabar juntos. Todos hacemos otras cosas por las que nos pagan mejor. Ya sabes: bodas, fiestas, sesiones de grabación…

 

Hubo algún momento en el que sobrevivisteis de los derechos de autor de “I Wanna Be Your Boyfriend”?

            – J: No.

            – T: No; de alguna forma nunca vimos el dinero de eso. No nos gustaría dañar nuestra credibilidad ahora diciendo que nos ganamos la vida con ello, ¿no?

 

¿Veis vuestra influencia en grupos de los últimos años?

            – J: Desafío a cualquier grupo nuevo a que diga que no han estado influidos por The Rubinoos… Eso siempre que hayan oído hablar de nosotros (broma).

            – T: Me atrevería a decirlo si fuera cierto, pero si otros grupos suenan como nosotros es simplemente porque tienen las mismas influencias que nosotros. No se nos conoce lo suficiente como para haber tenido mucha influencia.

 

¿Y han cambiado vuestras influencias con los años?

            – J: Completamente. Cuando empezamos, nuestras influencias eran canciones de la era clásica del rock and roll, los 50 y los primeros 60. Después, The Beatles, The Beach Boys, The Jackson 5, Earthquake (el grupo del hermano mayor de Tommy), Jethro Tull, Jimi Hendrix, Rolling Stones, Elvis Costello, Van Halen, The Ramones, The Sex Pistols, Lou Christie, muchos grupos de soul de los 70, Motown… La lista seguiría hasta el infinito, aunque no contiene artistas contemporáneos.

            – T: Creo que la música (o la pintura, o cualquier forma de arte en este caso) con la que creces y que te emociona en un principio deja un marca indeleble en ti. Así que la música con la que crecí (cualquier cosa en la radio de los 60 y 70) siempre formará parte de mi DNA por así decirlo. Pero creo que también hemos recibido influencias de todo aquello con lo que hemos entrado en contacto. Siempre hemos escuchado muchos tipos de música distintos y no necesariamente lo que ponían en la radio.

 

¿Cómo os fue con vuestro disco de versiones Crimes Against Music?

            – J: Nuestro sello japonés (Airmail Recordings) nos lo pidió. Nosotros no hubiéramos tenido tal iniciativa. Nos gustó mucho hacerlo, y tuve la oportunidad de cantar unos cuantos temas que nunca pensé que tuviera la oportunidad de hacer. Ahora me gusta mucho el disco.

            – T: Fue divertido. Nos lo pidieron después de escuchar otras versiones que habíamos hecho, como “Brandy” o “96 Tears”. Fue todo un reto interesante hacer “Heroes and Villains” de The Beach Boys, con todos los cambios en el tiempo y todo eso. Y nos dio la oportunidad de grabar una canción que siempre hemos admirado por su estupidez, “Bubblegum Music”.

 

Vuestros últimos dos discos han sido editados por sellos españoles. ¿Por qué?

            – J: Los dueños de los sellos no hablaban inglés, con lo que se pensaban que estaban firmando a Mariah Carey (broma). España es un gran sitio para la música pop. Las discográficas nos conocían y conocían nuestro trabajo. Hicimos una gira por España en el 2003; lo pasamos muy bien y queremos volver.

            – T: La respuesta corta es porque nos lo ofrecieron. El hecho de que acabásemos tocando en España como resultado de ello fue algo mágico. Esperamos volver pronto. ¿Algún promotor está leyendo esto?

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *