THE HIGH LLAMAS LIVE

 

The High Llamas, salitre en el auditorio

 

 

Veinticinco años dijo Sean O’Hagan que llevaba el batería con él. El más ‘joven’ en el grupo, el bajista-guitarrista, solo le ha acompañado 12 años. El dato es más que significativo: tras más de 30 años grabando discos, primero como Microdisney y luego como The High Llamas, Sean O’Hagan y los suyos están de vuelta de todo, y eso se notó en su primera actuación en Galicia: lo suyo es hacer música pop y todo lo demás -las modas, lo ‘cool’…- hace tiempo que quedó atrás, bien olvidado. Cosas de la edad y de la experiencia.

 

 

Así se plantearon su concierto en el magnífico Auditorio de Expocoruña, tras la espantada de los nuevos responsables culturales del Concello de Ferrol, donde estaba previsto en un principio (en la Capilla Torrente Ballester). Da igual la cantidad de gente que hubiera -aseguraron que no esperaban nada-, que ellos se lo iban a tomar con el mismo interés. En formación de quinteto -teclados, guitarra, bajo, vibrafonista y batería- los irlandeses mecieron sus canciones, especialmente de la última etapa, a través del Mar del Norte.

 

Las referencias principales siguen siendo nombres con los que han colaborado en algún momento: Brian Wilson y los Beach Boys, Love o Stereolab. Tal vez solo falte meter en la mezcla la bossa de Antonio Carlos Jobim, pero una posible alianza con el brasileño es imposible por motivos bien evidentes, aunque no hubiese sido desmesurado pensar en tal cooperación.

 

O sea, todo menos Irlanda en sus canciones, salvo la canción dedicada a la ciudad donde viven, “Calloway”. Es más: para alguien que desconoce qué es estar, vivir o disfrutar una temporada de lugares como Barbados o Bermudas, incluso alguno de los lugares míticos de la costa brasileña antes de masificarse o muchos otros aún por descubrir, seguramente la música de The High Llamas sea lo mejor que puede imaginar para verse allí.

 

Sean O’Hagan se refirió más concretamente a California, aunque la asimilación viniera por un juego de palabras entre un ‘OK’ suyo y el ‘Alright’ que le devolvieron desde el público. El atardecer, la brisa marina y el salitre se respiraban en cada una de las 15 canciones de un concierto exquisito (que se inició con “Berry Adams” de su reciente Talahomi Way y remató con el recuerdo a “Leaf and Lime” y “Janet Jangle” en los bises) para rememorar con la misma placidez con la que discurrió.

 

(Auditorio Expocoruña, 4-7-2011. Público: 100 espectadores. Promotor: Sinsal)


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