SONDRE LERCHE

Sondre Lerche, el pop pluscuamperfecto

 

         Insultante lo de este chaval. 24 años y cuatro discos en su haber que ya quisieran muchos. Además, llegando a todo el mundo desde Noruega. Lo tenía todo en contra -pop sencillo, país fuera de los circuitos, demasiada juventud, alergia a los EEUU- pero ha acabado imponiéndose lo que cuenta: sus grandes canciones. Como las que tiene su cuarto álbum, Phantom Punch.

 

Creo que vienes de una gira americana. ¿Cómo es allí la reacción a tu música?

– Ha ido todo muy bien, con conciertos en los que tanto nosotros como el público hemos disfrutado. También fue algo estupendo poder tener a mi grupo, The Faces Down, a mi lado. Y también hacía mucho tiempo que no hacíamos una gira como es debido por los EEUU. Al principio me costaba mucho venir a este país… Es increíble la cantidad de cosas a las que se puede acostumbrar uno.

 

Parece que el nuevo disco, Phantom Punch, es más el trabajo de un grupo.

         – Sí. Quería hacer un disco con un grupo pequeño de gente, al menos con menor cantidad de músicos que en ocasiones anteriores, en las que conté con muchos músicos diferentes, productores y muchas ideas que necesitaban de otro tipo de banda. Por un lado, había hecho demasiados conciertos en solitario y, por otro, quería recuperar la energía del directo con una banda al grabar en el estudio.

 

Hiciste canciones en una sola toma.

         – No todas, ya que nos llevó bastante tiempo conseguir el sonido que buscábamos. Sin embargo, con otras, las más cortas y energéticas, como “Face The Blood” o “She’s Fantastic” sí que lo logramos en la primera toma, así que tuvimos suerte con ellas, porque puede que de otra forma nunca lo hubiésemos conseguido.

 

Tienen más ritmo de lo habitual en ti.

         – Estoy muy contento con todos mis discos, pero en este álbum quería capturar una vertiente más física de la música. También quería que las canciones fuesen rápidas, no lentas. Ahora, incluso, cuando toco canciones de mis otros discos en directo las hago el doble de rápidas. Así que quizá deba empezar a hacer justo lo contrario: tocar las canciones nuevas de una forma más lenta.

 

Este disco me recuerda a algunas de las grandes bandas escocesas de los 80, como Aztec Camera, Prefab Sprout, Orange Juice…

         – Por supuesto, son las grandes influencias en este disco, en especial los primeros discos de cada uno de esos tres grupos. Por un lado tenían la influencia del punk, de la new wave, y por otro una ambición mayor en la composición. Fue una época única en la música británica, la de ese pop de principios de los 80.

 

No sé si sabes que Prefab Sprout acaba de reeditar su segundo álbum, Steve McQueen, con ocho canciones extra en acústico.

– Curiosamente, fui a la tienda de discos ayer mismo para comprarlo… ¡y no lo tenían! Realmente estoy desesperado por hacerme con una copia.

 

¿Y qué me dice de Elvis Costello?

         – Es otra de mis grandes influencias, en concreto todos sus discos rock, incluso los que hizo en los 90 como Brutal Youth o el último que hizo en esta onda hace un par de años, The Delivery Man, en el que utiliza al grupo para hacer rock. Creo que esa influencia ha sido ahora importante, pero de una forma distinta a cómo me influyó en mis discos anteriores.

 

A mi entender, tienes un don increíble para componer canciones pop. Y todavía tienes 24 años…

         – Gracias. ¡Me parece un grandísimo cumplido! De verdad que lo aprecio.

 

¿Por qué crees que la gente aprecia más las canciones tristes y los discos difíciles, cuando una buena canción pop es tan difícil de escribir?

         – Sí, exactamente, es así. Es una noción muy extendida. Y la verdad es que una canción pop puede ser muchas cosas. Creo que en mis discos hay muchos retos distintos y atmósferas distintas. Para mí se trata de variaciones distintas de la música pop.

 

¿Alguien más que veas trabajando en esta dirección?

         – Creo que gente como Rufus Wainwright es un gran compositor. También me gustan Phoenix, el grupo francés.

 

¿Compartes la opinión de que en Suecia y Noruega se hace mejor pop hoy en día?

         – Tal vez. Es difícil decirlo viniendo de Noruega. Hay mucha buena música que sale de allí y de Suecia. Puede que no nos preocupemos tanto lo que sucede en Nueva York o Londres o lo que puedan pensar los medios. En las grandes capitales todo está mucho más profesionalizado en lo que respecta a la cultura pop.

 

¿Cómo encuentras tu inspiración para componer? ¿Dónde eres más creativo?

         – Intento componer todo el tiempo, para que no desparezca la inspiración. Lo que hago es ir mucho al cine, escuchar mucha música nueva y, después, dejar todo marinar durante un tiempo. Si me pongo después con la guitarra y una grabadora, eso ayuda a que me ponga en una situación creativa.

 

¿Cuál era tu relación con la música en tu adolescencia? Tengo entendido que ya tocabas en directo a los 14 años.

         – La música era la única cosa que quería hacer. Escuchaba discos y quería tocar la guitarra, cantaba continuamente. Era mi única motivación, al igual que a otros les da por jugar al fútbol continuamente. Creo que surgió en mí de forma gradual, pero recuerdo que al escuchar “Take On Me” de A-Ha el interés creció.

 

¿Cómo ves ahora tus dos primeros discos?

         – Me siento muy orgulloso de ellos y creo que entiendo perfectamente por qué son como son. Ha sido una progresión natural y gradual. Cuando los escucho hoy me siento orgulloso de aquel tipo que los grabó y me gusta tocar en directo aquellas canciones, como, por ejemplo, “Track You Down”. De todas formas, tenía que progresar y grabar otras cosas. Espero también que me sorprenda más adelante con las cosas que estoy haciendo hoy en día. Veremos.

 

¿Y cómo llegaste a editar un disco como The Dupper Sessions?

         – Queríamos grabar Phantom Punch antes, pero tuvimos problemas con la agenda del productor, así que mientras tanto grabamos The Dupper Sessions porque tenía las canciones preparadas. No tenía intención de publicarlo en aquel momento, pero cuando se lo enseñé a mi discográfica quisieron editarlo inmediatamente. Fue interesante para mí pasar de grabar un disco como aquel a Phantom Punch a continuación. Aunque no lo parezca por lo distintos que son, para mí también hay un nexo de unión entre ambos discos.

 

Vives entre Nueva York y Bergen y viajas mucho. ¿Cómo lo llevas?

         – A veces siento algo de stress, pero no me quejo porque puedo viajar por el mundo y tocar mis propias canciones

 

¿Cómo te va con tu blog, Punch Lines? Ya llevas cinco años con él…

         – Todavía estoy con ello. Me gusta mantenerme en contacto con quien esté interesado en mi música. Lo mejor de todo es que gente de partes muy distintas del mundo que me sigue se están haciendo amigos, así que ahora es como una familia.

 

Te vi en directo hace un par de años en el Festival Primavera Sound y fue fantástico. ¿Qué recuerdas de aquel concierto?

         – Gracias, de verdad. Fue un concierto increíble. Normalmente en un festival no te puedes permitir lujos así, pero allí pudimos llevar cuatro músicos para la sección de cuerda y cuatro para la sección de viento, además de toda la banda. Fue, tal vez, el mejor momento de aquel verano y, además, un gran festival.

Xavier Valiño

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