ROGER DE FLOR

Roger de Flor, la sociedad de conservación del pueblo verde

  

  

 

 

El de Ferrolterra llega a su tercer disco, El mundo está loco, loco, loco, haciendo lo que mejor sabe hacer: mezclar pop, swing y tiempos medios con unas letras plenas de vitalidad, melancolía, retranca, esperanza, morriña, desamparo, humor, desencanto, amor, resignación, reflexión… Vamos, como la vida misma. Él mismo nos lo presenta.

 

¿Crees que tu maqueta y tu disco anterior llegaron a aquellos a los que podía interesarles? ¿Estás satisfecho con su difusión?

– Rotundamente no. Todavía hoy en día hay gente que me pregunta como adquirir mis dos primeros trabajos, Canciones de amor y retranca y Naturalidad silvestre, de los cuales, al tener una edición tan limitada, no quedan copias. Con los dos últimos recibí una modesta ayuda en la difusión, pero insuficiente como para llegar a toda la gente que quisiera, pero supongo que la mayoría pensaremos lo mismo, ¿no? Estoy convencido de que con una buena difusión, con un buen respaldo, el número de fans de Roger de Flor sería considerablemente mayor.


¿Se tradujo eso en suficientes conciertos? ¿Hasta dónde llegaste en tus giras? ¿Dónde deberías haber tocado que no lo has hecho y dónde te gustaría tocar aunque sea un sueño?

– Todo está relacionado: cuanta más difusión tengas, más posibilidades hay de que se te abran puertas para los directos. En cualquier caso, para tener un manager tan desastroso como el que tengo (yo mismo), no me quejo de cómo me va en ese sentido. Tengo bastante bolos, aunque pequeños, eso sí. Con el anterior disco llegué a tocar en Bilbao, Madrid, Oporto… Este mes (octubre) he estado en Vigo, Pontevedra, Lugo, Ourense, Pontevedra, Ferrol, Ponferrada, León… Que no me quejo, vaya. Mi sueño sería hacer un dueto con Gayoso en Luar. Espero poder conseguirlo algún día…

 

Tienes un documental llamado Naturalidad silvestre, en el que aparecen otros músicos amigos y con gustos similares, que fue nominado a los premios Mestre Mateo del audiovisual gallego. ¿Qué ha significado en tu trayectoria?

– Ha significado que, gracias a la promo del mismo, mi nombre le suene un poco más a algunas personas. Aunque estoy muy agradecido, nunca me he sentido cómodo con dar nombre a un documental de 80 minutos. Uno que es pudoroso…


¿Y la colaboración con Magín Blanco, Boy Elliott o el Marqués de Viñas, cómo ha influido en tu forma de componer, tocar o grabar?

– Soy consciente de que el Marqués, en su momento, sí influyó en mi estilo guitarrístico. O Neno Elliott y Magín creo que no, aunque es posible que algo se haya pegado.


¿Se puede decir que tu tercer disco El mundo está loco, loco, loco… buscas más bien perfeccionar un estilo en el que te encuentras cómodo (swing, pop, medios tiempos) o tú crees que hay una evolución significativa?

– Entre los tres trabajos que llevo hechos hasta la fecha como De Flor, Canciones de amor y retranca, Naturalidad silvestre y este último, hay muchas cosas en común: en los tres hay mucha vitalidad, melancolía, esperanza, desamparo, humor, amor… Creo que hasta podrían conformar una especie de trilogía, aunque es evidente que la producción, en este disco, sí ha mejorado con respecto a los anteriores.


¿Serían los metales la mayor innovación en este disco? ¿Por qué su inclusión?

– Bueno, las canciones en las que los he incluido lo estaban pidiendo a gritos, así que digamos que la decisión de incluir metales en este trabajo fue decisión suya. Estoy satisfecho con el resultado.

  
¿Cuánto ha tenido que ver lo que has escuchado en este nuevo álbum, la música que has descubierto en este tiempo, y cómo se introduce eso en tus canciones? ¿O sigues fiel a sonidos más clásicos descubiertos hace ya un tiempo?

– Sí que es verdad que la base donde se cimentan mis conocimientos musicales son sonidos clásicos de los 60 y 70, pero siempre estoy abierto a todo tipo de influencias en mis canciones, y de variados estilos. Además, no solo hay influencias musicales, también las hay cinematográficas, como lo demuestra el hecho de que, por ejemplo, mis canciones sean, digamos, tan visuales, como se evidencia en los siete videoclips que tengo hasta la fecha y que todo el mundo puede ver en youtube.

 

 

 

 

Está claro el homenaje cinematográfico del título pero, ¿cuál era la intención? 

– Simplemente es una frase extraída de una de las canciones del disco, y pensé que reflejaba muy bien lo que la gente se iba a encontrar al escucharlo. No quería homenajear a la película de Stanley Kramer, ni nada por el estilo, aunque me encanta y me parece divertidísima.


Tus textos tienen mucho de la morriña gallega, de la retranca en su humor, del desencanto y la resignación. ¿Está en el subconsciente? ¿Te sale de forma natural? ¿Es esa la forma en la que te encuentras más cómodo al componer?

– Sin duda son parámetros en los que me muevo como pez en el agua, aunque sí es cierto que fluye de forma natural, de lo contrario no tendrían autenticidad. Pero, como te decía antes, también hay esperanza, vitalidad, reflexión…


¿Ha tenido alguna influencia en tus textos la turbulenta situación actual?

– No. Lo que sí ha tenido influencia es “mi” turbulenta situación actual.


¿Cuáles crees que son esos temas que un artista debe tocar en sus canciones o, al menos, los que a ti más te motivan al escuchar un disco (aunque no tengan que coincidir con los que te motivan a la hora de componer)?

– Creo que no hay reglas al respecto. Solo creo realmente en la honestidad, aunque a veces también tengo mis dudas… Bromas aparte, a mí personalmente lo que me vale es que las canciones básicamente tengan algún tipo de emoción o que te hagan reflexionar, aunque la parte lúdica, el baile y la diversión también me gustan, claro.


Sigues incluyendo canciones en gallego. ¿Has pensado en un disco solo en gallego?

– Cómo te decía, son las canciones las que van pidiendo ser de una manera o de otra. Forzar que sean de un idioma u otro desvirtúa la canción, bajo mi punto de vista. Lo del idioma se está convirtiendo en algo esquizofrénico. Hay cuestiones en la creación que tienen que estar por encima de esto…


Siempre he visto una conexión de tú música con la de Sergio Makaroff. ¿Lo ves tú así? ¿De quién te sientes más cercano?

– Lo he visto recientemente en directo en O Grove, y hay muchas cosas de él con las que me identifico, aunque creo que tenemos estilos diferentes. De quien me siento más cercano (y más lejano al mismo tiempo, valga la paradoja) siempre será Ray Davies.


¿Buhardilla Ediciones es un sello creado por ti? Si es así, ¿era la única manera de publicar el disco o buscabas controlar ti el proceso?

– Sí, lo he creado yo y es un poco las dos cosas. Por un lado, la cosa está tan jodida que lo que te ofrecen para editarlo son unas condiciones lamentables. La gente ya no arriesga, quiere que se lo des todo hecho, grabado, producido y masterizado y no gastar un duro, estar ahí por sí, digamos, suena la flauta. Por lo menos es lo que a mí me ha pasado y veo que le pasa a muchos compañeros. Por otro lado, si no hay una oferta seria y atractiva, prefiero controlar el proceso, aunque ello conlleve más curro de promoción y todo eso.


¿En qué proyectos andas metido ahora? ¿Con quién? ¿Habrá más conciertos con este disco?

– De los proyectos no me gusta hablar hasta que son una realidad, aunque sí te puedo adelantar que estoy empezando a grabar canciones nuevas y la idea es que participen en ellas grupos o solistas amigos, que he conocido en todos estos años. En cuanto a los conciertos, este mes de noviembre tengo cerrado por ahora fechas en el Gatos (Melide) el 11, en el Doble Moral (Lugo) el 12, en la Sala Súper 8 el 18, donde por cierto se grabará la actuación en directo para un nuevo programa de la TVG, el 19 en el Mardi Grass (Coruña) en un concierto benéfico y el 25 en el Ourra (Neda).

 

 

 

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