RICKIE LEE JONES

Rickie Lee Jones, el Cadillac de Elvis

A estas alturas, Rickie Lee Jones estaba ya casi condenada a un segundo plano en el mundo del rock. Buenos discos, pero ninguno que llamase especialmente la atención como para sacarla del espacio que se había creado. Sin embargo, todo cambia en este 2007, poniéndose en la primera línea con su regreso triunfal con The Sermon On Exposition Boulevard.

La cantautora más mitificada del pop, la autora de “Chuck E.’s in Love” y de tantos otros himnos de la bohemia californiana, Rickie Lee Jones, ha regresado con el trabajo más rockero, vitalista y directo en sus 27 años de carrera, el primero en el emblemático sello independiente norteamericano New West.

Tras su cruzada anti-Bush con el combativo álbum The Evening of My Best Day (V2, 2004), Rickie Lee Jones publica un disco que parece poseído por el espíritu del Van Morrison de Astral Weeks. Inaugurado por el tema de punk pop rock minimalista “Nobody Knows My Name”, el nuevo trabajo de Rickie Lee Jones ahonda en su particular y peculiar universo espiritual, con la hermosísima voz de Rickie planeando en todo momento por las trece canciones que lo componen.

Estas 13 canciones tratan de actualizar la figura de Cristo de la forma menos ortodoxa imaginable. “Sí, como el tema “Elvis Cadillac”, que además de llevarnos de paseo por el cielo en el famoso coche del Rey, se refiere a Janis Joplin como una suerte de Jesús femenino y laico”, asegura su autora. Solo esto podría esperarse de la poetisa libertaria que fuera musa de Tom Waits, Chuck Weiss y de varias generaciones de inconformistas y bohemios.

“Creo que la verdadera historia de Jesús se repite una y otra vez en cada generación, pero ninguno de nosotros reconoce al Jesús que llevamos dentro”, explica Rickie Lee Jones. “La gente hoy no puede oír la palabra Jesús sin ponerse tensa porque la asocia con los predicadores de TV y toda esa pandilla. Yo tan sólo quería elevar un poquito el listón”.

“La grabación comenzó en un loft de una zona industrial abandonada de Los Ángeles en el verano del 2005”, continúa Jones, “en principio concebida como un proyecto de pequeña envergadura y de recitados sobre bases musicales por el compositor Lee Cantelon (una especie de moderno hombre del renacimiento) y el guitarrista Peter Atanasoff, cuyo plan inicial era reclutar a varios amigos y músicos: desde el icono punk Mike Watt hasta un vagabundo con el que cada día me cruzaba, con la idea de  recitar los textos de Cantelon, en concreto de su libro The Words”.

Pero el proyecto cambió de rumbo cuando, al llegar al estudio, Rickie Lee Jones, en lugar de recitar el texto, dejó a todos perplejos improvisando una canción completa que jamás había escuchado. “Nobody Knows My Name” fue esa primera grabación, y también el punto de partida para un disco en el que decidimos optar por la improvisación”, comenta Jones, “y la intuición tanto en los textos como en la música, llegando a convertirse en una preciosa colección de canciones”.

“Si tratas de no controlar y simplemente creer, todo llega solo… Esto es cierto en la vida misma, pero es especialmente cierto en el arte. Comienzas a darte cuenta de que dentro de ti hay mapas que te guían hacia todo tipo de señales que no podrías interpretar en las horas normales del día”, explica Rickie Lee Jones. “La música es una verdad, una conexión viva con el espíritu y el trabajo más elevado que podemos hacer, sea blues o jazz o punk u ópera. Trabajar con ese texto, improvisar, y usar esa crudeza… Era todo nuevo para mí, y, de muchas maneras, yo soy nueva… Nuevas estrellas, nuevo sol…”

Meses después, Rickie Lee Jones contrató al productor Rob Schnapf (Elliott Smith, The Vines, Beck) para plasmar aquellas grabaciones en el estudio. Rob llevó a Rickie Lee y a toda su tropa (incluyendo a los arriba citados) al legendario Sunset Sound de Hollywood, donde Rickie Lee continuó aportando nuevas ideas musicales y líricas, que culminaron en los nuevos temas “7th Day,” “Tried To Be A Man,” “I Was There”, y “Elvis Cadillac”. También se incorporó a la grabación Joey Waronker (hijo de Lenny, co-productor de los dos primeros discos de Rickie) para tocar en varios temas. Rickie comenzó a tocar el bajo y la guitarra, y de nuevo el proyecto dio un vuelco de 180 grados.

Seis semanas después el álbum estaba terminado, incluyendo, además de los temas ya mencionados, otros como “It Hurts”, “Where I Like It Best”, “Donkey Ride”, “Road To Emmaus”, “Lamp Of The Body” y “Circle In the Sand” (originalmente escrita para el film independiente Friends With Money). Con él, Rickie Lee Jones recupera su papel protagonista en la historia del rock. Bienvenida de nuevo.

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