REFREE

Refree, padres y nones

 

         Raül Fernández se ha curtido en grupos como Corn Flakes, Sitcom y Élena o aventuras como Romo y Shudo. Ya como Refree editó un primer álbum, Quitamiedos, que sirvió de ensayo para lo que habría de venir, su gran segundo disco, Nones.

Me da la impresión de que, después de este segundo disco, queda claro que éste va a ser tu proyecto principal. ¿Es así?

– No me gusta hablar de proyectos principales y proyectos paralelos. Cuando estoy trabajando en uno, para mí es el más importante. Lo que sí que es cierto es que en Refree hay mucho de mí y, por lo tanto, sí que es mi proyecto más personal.  

¿Porqué crees que vemos en Nones elementos de la música mediterránea?

No fue algo consciente, no busqué que sonara mediterráneo, simplemente apareció y, no sólo no dije que no, sino que estuve contento por ello. Creo que es fruto del poso de  mi infancia, pues mi madre escuchaba, además de mucha música clásica, cantautores catalanes.  

¿Viene de antiguo lo de escuchar a Serrat, Sisa, etc.?

– La verdad es que a Serrat no lo había escuchado antes de grabar el disco, fue posteriormente, y ahora estoy enganchado a un disco que se llama Per el meu Amic. Sisa sí que hace tiempo que me gusta; creo que viene de los Corn Flakes, que todos éramos muy fans.  

¿Puede que hubiera una idea o una intención más clara en éste que en tu primer disco Quitamiedos?

– Sí, yo creo que una diferencia básica entre los dos discos es la conciencia previa: mientras que en Quitamiedos no era  consciente de estar trabajando para un disco, en Nones tenía clarísimo desde el primer día que quería un álbum coherente y de una forma concreta.  

¿Había algo en tu primer disco que decidiste no repetir en el Nones?

           Sí: el sonido doméstico y las primeras tomas.

¿Y qué crees que hay en Nones que no hubieras podido hacer en Quitamiedos?

– Vestir los temas con tantos instrumentos, grabar en un muy buen estudio y, sobre todo, las letras, que necesitaban de un Quitamiedos para crecer.  

¿Ha cambiado también la música que escuchas?

– No especialmente; como mínimo, no la forma de escucharla y de encontrarla. Soy buscador y comprador compulsivo de música que no conozco, y siempre estoy tratando de sorprenderme como oyente.  

Los aires jazz que tiene tu disco no son nada habituales en el pop estatal. ¿Estás de acuerdo?

– Sí, claro que estoy de acuerdo.  

¿Piensas que hay alguien trabajando en la misma línea que tú?

– No lo tengo claro. Creo que no, pero sí que hay algún otro grupo que flirtea con el jazz de forma interesante, como Pauline en la Playa o 12Twelve.   

¿Cómo llegaste a la hermosa portada de Françoiz Breut?

– Bueno, fue cosa suya. Yo simplemente le comenté que quería que me hiciera la portada del nuevo disco y ella se ocupó de todo. Me mandó muchas distintas, todas muy chulas, y al final escogí la que más me gustaba. 

¿Con qué instrumento te encuentras más a gusto?

– Con la guitarra, aunque ahora mismo creo que disfruto más con el piano, porque descubro más cosas, me aprieta más.   

¿Es la gente con la que colaboras la que sientes más cercana, la que más sigues?

– Es gente que creo que puede aportar algo a mis canciones: hay mucha gente que sigo y que me gusta su trabajo, pero la mayoría no encajarían en mi forma de trabajar y en mis canciones.  

¿De qué trabajo con Corn Flakes, Sitcom o Élena estás más contento?

– Del EP de Sitcom estoy muy contento por lo inmediato y visceral que es, y me gusta también el Present de Élena porque me parece que recoge todo lo que queríamos explicar en el primero y lo hace mejor.  

Este disco es de los que tienen todo para gustar a la crítica. ¿Crees que puede llegar también a la gente?

– A mí  me gustaría que llegara a la gente. Yo lo entiendo como un disco cercano que, aunque pueda tener sus complicaciones interiores (como todo el mundo), no es hermético y se puede disfrutar. Así es como yo lo veo y, por la respuesta que de momento he recibido, creo que así es.  

¿Cómo fue lo de tocar en Rusia?

– Raro, muy divertido y también emocionante. Lo más impresionante fue la respuesta de la gente: llevan muchos años de espaldas al mundo y tienen muchas ganas de conocer cosas nuevas y de disfrutar con la cultura.  

Para quien no los conozca, ¿qué haces en Romo y Shudo?

– Son proyectos ya cerrados. No sé si tiene mucho sentido hablar sobre ellos ahora. Shudo fue sólo una colaboración y Romo un proyecto con amigos, muy divertido que dio sus frutos por momentos.

Xavier Valiño

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