PRIMAL SCREAM

 Primal Scream, el rock’n’roll más excitante

PRIMAL SCREAM

 

Riot City Blues es un buen disco de rock de ahora, justo lo que los Rolling Stones deberían estar haciendo hoy en día para mantener su leyenda en todo lo alto en sus grabaciones. Pero no, ese papel lo interpretan Primal Scream, probablemente la mejor banda de rock del mundo en directo hoy en día, aunque en estudio todos preferimos su otra faceta, la de discos como Screamadelica, Vanishing Point, Xtrmntr o Evil Heat. Repasamos con Bobby Gillespie lo mejor y lo peor de un grupo como los que ya no existen.

 

El nuevo disco da a entender que no os arrepentís de haber editado en su día, 1994, Give Out But Don’t Give Up, vuestro disco más rock, el que más se critica.

         – No me arrepiento. No teníamos otra elección. Son las canciones que escribíamos entonces, cuando el grupo estaba metido en un pozo. Es difícil darle continuidad a algo como Screamadelica. Cuando llegaron la heroína y la cocaína se jodió la creatividad. Aunque ya estaban ahí desde el 91, la cosa se volvió peor. Los del grupo sólo nos presentábamos a los ensayos en Brighton para conseguir drogas, porque allí eran más baratas, y después nos metíamos de nuevo en el tren a Londres. Fue algo deprimente. Pero al menos un par de nuestros mejores momentos están ahí, como “Sad And Blue”. Cuando la oigo me siento orgulloso de estar en este grupo. No hay un grupo británico que pueda tocar country-soul como nosotros. Mucha gente, como Elvis Costello, lo han intentado, pero no lo consiguen. Nosotros tenemos el jodido ritmo. Es muy difícil tocar despacio y suave. Da igual lo que diga la gente: intentamos hacer algo diferente. Perdimos un montón de seguidores. ¡Pero eso está bien!

 

Este disco es una vuelta a lo básico. ¿Os habíais cansado de ser unos pioneros?

         – Simplemente queríamos hacer música excitante y buena que fuera estática. Me gustan los primeros singles de The Beatles, en los que el goce es increíble. Es la droga más rara del mundo. Es como estar enamorado. Sin saberlo siquiera, creo que es lo que estábamos buscando. Creo que somos uno de los grupos  de rock’n’roll más excitantes del mundo, así que quería capturar eso en el disco.

 

En el álbum destacaría “Suicide Sally And Johnny Guitar”, que habla del abuso de uno mismo que sigue a la fama.

         – Sí, es mi favorita. Pero también habla de la cirugía estética y de la gente que odian cómo son. Conocí a un George que se voló los sesos, y también conozco a una Sally. Es una canción de rock’n’roll sin moraleja. Es lo que es.

 

“When The Bomb Drops” es otro gran momento, como de psicodelia malsana y música malévola.

         – Incluso cuando hacíamos música electrónica en el último disco, en directo sonábamos diferentes, con capas de ruido, muy fuerte y duro. Este álbum es más tradicional. Sigue el espíritu de Creedence Clearwater Revival, Jerry Lee Lewis y Gene Vincent, aunque también hay alguna pequeña parte de música escocesa e irlandesa.

 

Es cierto que vuestros conciertos hacen que la gente quiera estar en un grupo.

         – A mí me hace querer estar en un grupo. Me encanta. Todo lo que siempre quise es estar en un grupo. Creo que estoy en un gran grupo. Nos ha llevado mucho llegar hasta aquí, pero ahora sienta bien estar en Primal Scream.

 

Has declarado tu admiración por Ian Brown (The Stone Roses), que te has emocionado cuando Shane McGowan (The Pogues) ha subido a cantar con vosotros, que te impresiona que a tu héroe de la adolescencia Mick Jones (The Clash) le guste el grupo. Pero, ¿hay alguien que pienses que es mejor que vosotros?

         – Nosotros lo hacemos lo mejor que podemos. Con alguien que está en un cartel de un festival por encima de nosotros lo único que pensamos es en destrozarlo, haciéndolo lo mejor posible.

 

Con vuestro comportamiento después de Screamadelica, ¿deberíais estar muertos?

         – Como grupo, sí. Algunos componentes del grupo, sí. Yo, tal vez. Alguna gente que conocemos, sí, murió. Y otros nunca regresaron, mental y emocionalmente. Pero lo pasamos bien. ¿Arrepentimientos? No, no, no…

 

Hay muchos mitos sobre el grupo. Hay un periodista que cuenta que una vez en Nueva York estabais discutiendo en la calle. ‘Cojamos chino’. ‘No, vietnamita’. ‘¿Por qué no indio?’ Cuando sugirió una hamburguesa, todos le mirasteis sorprendidos y le dijisteis: ‘Estamos hablando de drogas, no de comida’.

         – Seguramente. Recuerdo que en la gira de Screamadelica teníamos una cena con ejecutivos. Cuando llegó la heroína todos nos esfumamos. Era tan fuerte que, cuando volvimos, empezamos a caernos encima de la comida. No era una buena señal. Había mucha presión sobre el grupo, muchos intereses de mucha gente, con lo que hay muchas historias así. Nuestro guitarrista Andrew Innes y su mujer tienen el título de Farmacia. Experimentará con cualquier cosa que le des. Él fue de los primeros en comprar un ordenador y aprender a trabajar con él. Los chicos de Oasis le llaman ‘Cerebro’.

 

Otro mito: Primal Scream se negaron a participar en el programa Top Of The Pops en 1995 porque el aeropuerto al que os tenían que llevar, el de Luton en Londres, no era lo suficientemente rock’n’roll. A partir de ahí vetaron vuestra presencia.

         – Bueno, leí hace unos años que el último concierto de The  Yardbirds había sido en la Politécnica de Luton. Así que nos dijimos que nunca iríamos ni remotamente cerca de Luton. ¿No es algo bueno, no? No es un lugar mítico, no es legendario. Estábamos en Dublín y tocábamos a continuación en Cork. Querían que volásemos a Luton, que pasásemos el día allí para grabar el programa, lo que normalmente lleva unas nueve horas, y que volásemos de vuelta a Cork para el concierto sin probar sonido. Así que decidimos ir a Cork. Era una pérdida de tiempo. El single “(I’m Gonna) Cry Myself Blind” estaba en el puesto 65 de las listas, lejos de los 10 primeros. No creo que nos vetasen por ello, aunque sí ha habido incontables ocasiones en que nos han dicho que nunca volveríamos a trabajar en este negocio. Nos pasa todo el tiempo y nos importa un pimiento.

 

¿Todavía lo vivís de verdad?

         – Todavía interpretamos las canciones con total convicción y pasión. En este disco se puede escuchar claramente que todavía nos gusta la música. No se trata de apariencia.

Xavier Valiño

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