NATALIE MERCHANT

Natalie Merchant, hija de la tradición

The House Carpenter´s Daughter es un regreso cercano a los comienzos del grupo de Natalie Merchant, 10.000 Maniacs, y en el que la encontramos convertida en una cantautora con mucha personalidad y muy apegada a la tradición folk.

Natalie Merchant, que al principio se dio a conocer gracias a la popular banda de folk-rock 10,000 Maniacs, posteriormente disfrutó de un éxito aún mayor como solista mientras su voz melancólica y sus letras cultas con conciencia social la ubicaron entre las mejores artistas femeninas del pop contemporáneo.

Nacida el 26 de octubre de 1963 en Jamestown, Nueva York, Merchant se unió a los 10,000 Maniacs cuando tenía 17 años y, rápidamente, se convirtió en la fuerza impulsora de la banda. Después de un par de exitosos lanzamientos independientes firmaron con Elektra en 1985 y, en los años siguientes, se convirtieron en una de las bandas más populares del rock alternativo, llegando al éxito con el magnífico In My Tribe de 1987.

Sin embargo, cuando grabaron Our Time In Eden” en 1992, Merchant les avisó a sus compañeros que en dos años dejaría el grupo, y así lo hizo después del Unplugged para la MTV en 1994. Su debut como solista llegó en 1995 con Tigerlily, al que le siguió en 1998 Ophelia. Su siguiente disco fue Motherland, una colección de canciones pasionales, radiantes y llenas de soul, constituyó otro paso hacia delante en su carrera.

Sin perder un ápice de su habitual sensibilidad Natalie Merchant se ha convertido en una de las artistas más respetadas y admiradas de la escena pop. Ahora presenta The House Carpenter´s Daughter, del que nos habla en estas líneas.

         “He estado buscando durante mucho tiempo una verdadera definición de lo que es la música folk. Una canción folk necesariamente tiene que ser antigua y tocada con instrumentos tradicionales, requiere ser humilde o no tener conciencia de sus orígenes, no seguir las corrientes, ser una música aislada pero con una personalidad ingenua. Es posible encontrar una identidad común en las texturas, ritmos y poesía de ciertas canciones. 

Yo comencé creyendo que una canción si es de amor universal aguantará el paso del tiempo, convirtiéndose en música folk, y que sería usada por muchos de nosotros. La colección de canciones que escucharás en este álbum de folk fueron encontradas en forma impresa y en grabaciones escritas por diferentes autores, tanto anónimos como de renombre; algunas son antiguas y otras relativamente nuevas.  

Estas canciones son de alivio para niños inquietos, para acompañar sus juegos, para facilitar el trabajo duro, para celebrar el amor o llorar la muerte de alguien, y hablan del espíritu del mundo y la debilidad de la carne. 

Algunas contienen palabras que hablan de la imparcialidad o simplemente cuentan una buena historia. Todas tienen en común el recordarnos nuestra humanidad y lo que compartimos. Tristemente, estas canciones han estado durmiendo gradualmente lejos de nosotros, desde el abandono de la vida del campo por la urbana, la rápida muerte del regionalismo y la llegada de la música grabada. Hemos dejado atrás muchas de estas canciones, como reliquias antológicas publicadas y grabadas por musicólogos. 

            Como gente moderna nos preguntamos cosas, como los antiguos cuentos de naufragio de bellas damas, de tesoros ocultos, de la solitaria estancia de los peregrinos o los juicios de granjeros. Aún estos signos tradicionales y baladas nos abrazan con su familiar nostalgia, podemos sentir tiempos que no vivimos o lugares que nunca visitamos. En nuestras mentes sofisticadas sabemos que todo esto ha desaparecido, pero estas canciones nos enseñan sobre lo que escondemos en nuestro corazón.”

Xavier Valiño

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