ULTRASÓNICA 2006 ENTREVISTA CON NATACHA ATLAS

 Natacha Atlas: dos mundos, una música

natacha atlas

 

         Se podría decir que es la cantante árabe de más repercusión en Occidente. Pero tal definición tiene trampa, porque aunque Natacha Atlas tiene antecedentes en Oriente Próximo, nació en Bélgica y se crió en el Reino Unido. Tal vez por ello su mezcla de sonidos árabes y ritmos occidentales se escuche por igual en ambas civilizaciones entre la gente con menos prejuicios y seguro que hay pocas cosas que sirvan para tender puentes entre ambas como su música. Mish Maoul es ya el sexto disco a su nombre, aunque cuenta, además, con otro a medias con Marc Eagleton y un recopilatorio. Lo presenta este jueves en la Sala Capitol de Santiago.

¿Cuál es el nexo común que corre por tu música?

– Creo que mi voz, mi estilo oriental al cantar. En cualquier cosa que haga, incluso cuando canto una versión, mi voz siempre incorpora el estilo árabe, incluso aunque sea en la última línea de una canción.

 

¿Qué idioma te sale con más naturalidad: árabe, francés o inglés?

– El inglés es el idioma con el que crecí y con el que me siento más cómoda al hablar. Pero cuando canto me siento más cómoda en árabe, y más ahora, después de haber vuelto a Egipto para vivir un año allí.

 

¿Cómo te defines a ti misma?

         – Siempre habrá dos identidades viendo dentro de mí: la árabe y la europea. Cuando era muy joven, intentaba ignorar mi lado árabe, la parte de mi padre, porque lo veía como algo extranjero. Pero al final de mi adolescencia, estando en un club en Bruselas, escuché música árabe y me di cuenta que había algo dentro de mí a lo que quería volver. Así que acabé yéndome al otro extremo. Cuando maduras, te das cuenta de que tienes ambos mundos dentro de ti. Así es como Dios me hizo. En estos días sueño en dos idiomas, y no pasa un solo día sin que acabe utilizando el árabe.

 

Parece mentira que pudieras ir a las discotecas a una edad tan temprana. Probablemente, pocas chicas árabes lo puedan hacer.

– Mis padres no eran estrictos en absoluto. Pero sé que es muy difícil para los que tienen padres así. Es difícil encontrar un balance entre ambos lados. Creo que lo que sucede muchas veces es parecido a lo que me pasó a mí: los jóvenes intentan ignorar uno de sus dos lados. A veces parecen mundos totalmente separados, pero es porque no hay la suficiente comprensión.

 

Últimamente has pasado más tiempo en Egipto y el mundo árabe. ¿Cómo te ha ido?

         – Fue increíble. He podido trabajar con muchos músicos egipcios jóvenes y me encantó vivir allí. Vivía en Zamalek, aunque también alquilé un apartamento en Helwan Gardens, un barrio de clase obrera, durante un tiempo. Me gustaba bajar mi cesta con una cuerda por la ventana y conseguir así mis huevos. El portero siempre estaba pendiente de mí. Una vez que me vino a visitar un músico a las 10 de la noche, me dijo que tuviera cuidado, que se sentía responsable de mí. Me sentía muy segura: podía ir con mi ropa tradicional a cualquier tienda en medio de la noche y no tenía que andar preocupada. En estos últimos tiempos están pasando cosas muy excitantes en El Cairo, hay lugares muy interesantes a los que ir.

 

Aún no has conseguido en el mundo árabe la misma popularidad que en Europa. ¿Por qué crees que es así?

– Durante mucho tiempo, toda la música que venía del mundo árabe tenía el mismo ritmo. Durante diez años me pareció que escuchaba la misma canción. Pero eso está cambiando. Creo que algo está sucediendo. Cada vez me llaman más de los países árabes. También sucede que mi compañía ve más oportunidades en Europa y le dan prioridad sólo porque entienden mejor ese mercado.

 

¿Cuál es la principal diferencia entre el público árabe y el occidental?

         – En Francia tengo ambos públicos. Con los árabes sé inmediatamente que entienden lo que canto. Los europeos se quedan fascinados, pero no puedo decir que me entiendan completamente. Por eso he incluido más inglés en mi repertorio.

 

Has incluido mucha imaginería y textos religiosos en tus canciones. Incluso has incluido la llamada a la oración en tu disco Diaspora. ¿Por qué?

– Me gusta cantar la llamada a la oración. Algunos musulmanes palestinos me han pedido que la incluya en mis conciertos, pero aún no tengo el valor suficiente para hacerlo. Me atrae mucho el sufismo, y cuando estoy en Egipto pongo mi pequeña radio por la noche, sintonizo el canal del Corán y escucho la recitación. Dejo la radio así toda la noche. Me hace sentir segura.

Xavier Valiño

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *