MARLANGO

Marlango: “Este año ha sido todo un regalo”

 
         Serán sólo diez minutos y en ningún caso con Leonor Watling. “¿Confirmas la entrevista?” Está claro: estos chicos son estrellas. Eso y que un año de promoción pesa como una losa. Pese a tanto aviso (que siempre hace temer lo peor), el pianista de Marlango, Alejandro Pelayo, se pone al teléfono de buen humor. Hoy, él, Watling y el trompetista Óscar Ybarra cierran la minigira gallega del grupo en Pontevedra. Y lo hacen con todo vendido desde hace días.

¿Es posible hacerle una entrevista a alguien de Marlango sin mencionar a Tom Waits y la angora?

        – Sí, sí, claro que sí.

Los grupos de rock siempre presumen de directos potentes y contundentes. ¿Por qué se caracteriza Marlango en vivo?

        – Nosotros intentamos que el disco sea el material de base para llevar al escenario unas canciones que van a coexistir con un ingrediente nuevo que no había en el estudio: el público. La presencia de la gente que va a vernos es muy importante para los temas y para nosotros. Somos seis en el escenario y uno más fuera de él. Entre los siete pasamos una hora y media con la música que se supone que nos gusta.

Se ha dicho desde el primer momento que el vuestro era un disco para escuchar a oscuras. En el Pazo seguro que también se apagan las luces, ¿o no?

        – Bueno, lo bonito de esto es que cada una de las personas que escucha el disco decide cómo quiere hacerlo. Tú eliges si quieres escuchar la canción a oscuras y triste o si quieres ponerla a las ocho de la mañana con el primer café y después en el coche de camino a la oficina. Y además no siempre tiene por qué ser siempre de la misma manera. Una canción un día te parece triste y una semana después te puede dar muy buena onda. Hombre, está claro que nosotros en directo no llevamos fuegos artificiales ni bailarines. Somos seis personas que salimos a tocar el disco que hemos grabado, algunas versiones que nos gustan y algunas canciones nuevas que sacamos a pasear para ver cómo se desenvuelven. Lo que sí es verdad es que, como te decía antes, la gente acaba por definir cada concierto. Algunos temas se nos van para arriba con el público, son como más rebeldes, y otros son para tumbarse en la butaca y poner los pies encima del respaldo.

A estas alturas, con un año de vida más o menos, ¿se puede decir que fue una buena idea montar Marlango?

        – Sí, ha sido una gran idea montar Marlango. Este año ha sido todo un regalo. Para nosotros era muy importante y necesario, a nivel  egoísta, hacer el disco y hacerlo tal y como queríamos para enseñárselo a nuestros amigos y a nuestras familias. Ése era el primer objetivo. Se cumplió y todo lo que ha venido después ha sido un gran regalo que nos llena de orgullo. Todo lo que te sale decir es gracias todo el rato.

Así que a por el segundo.

        – Sí, ya estamos en ello y con muchas ganas. Igual que el primero, es una necesidad. En ningún momento hemos parado de escribir y de tener cosas que contar. Están ahí, en el estómago, y necesitas sacarlas. Ya hemos empezado a grabar canciones nuevas y ahora vamos a darle el tiempo que necesite cada una… Y a por el segundo, sí.

El santoral de Marlango mola un montón: Almodóvar, Sinatra, Capote… ¿Se mueven con una capillita como los toreros  y se encomiendan a todos los “santos” antes de cada actuación?

        – (Risas) Físicamente no llevamos la capillita pero sí que están presentes siempre. La verdad es que se nos ha quedado mucha gente fuera de ese santoral. Hay muchos más que nos mueven y nos conmueven y a los que, a la larga, debemos todo lo que escribimos. Y no paramos de sumar gente nueva. Mark Lanegan, por ejemplo.

Creo que lo de “sexo, drogas y rock and roll” en las giras de Marlango es más bien “furgoneta, cansancio y jengibre” o eso han dicho alguna vez. En Galicia tendrán que sumar el frío a la ecuación.

        – El frío y el marisco. Siempre que vamos de promoción comemos muy bien. El lema original no está mal pero el nuestro, con el marisco, tampoco es malo, ¿no? 

Belén López

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