LOS CABALLOS DE DIOS

Los caballos de Dios (Wanda)

LOS CABALLOS DE DIOS

Todos lo sabemos, pero no todos se prestan a aceptarlo: la semilla del terrorismo islámico está en la miseria. Los caballos de Dios lo pone en evidencia como ninguna otra película hasta ahora. Tomando como punto de partida (el punto y final en la película) los atentados de Casablanca en 2003, la cinta recorre la vida de cuatro chavales desde su infancia en Sidi Moumen, un poblado de chabolas en aquella ciudad marroquí, hasta su inmolación años después.

Fiel a la novela Les Étoiles de Sidi Moumen, de Mahi Binebine, el director Nabil Ayouch (recientemente censurado en su país por su siguiente cinta, Much Loved, sobre la prostitución en Marrakech), pasea su cámara casi invisible por las chabolas para que el espectador sea mudo testigo de cómo es la vida en este barrio marginal en el que cualquier atisbo de esperanza queda anulada por la cruda realidad que les obliga a entender muy pronto que no hay más que lo que tienen a su alrededor.

Sin juzgar a sus personajes en ningún momento, ni religiosa ni humanamente, la cinta plantea un interrogante estremecedor: para estos chavales la única escapatoria posible es convertirse en islamistas radicales, ¿pero cuántos imanes de los que los convencen con su proverbial verborrea se sacrifican como aquellos a los que consiguen captar?

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