LORETTA MARTIN

Loretta Martin, salen solos

 

 

 

 

 

Tras Paraíso distante, Loretta Martin dan continuidad a su carrera con un disco de seis canciones, Despois da mandinga, en el que al funk habitual se le suman algunos nuevos ritmos, especialmente brasileiros. Brais Morán nos lo presenta.

 

¿Por qué han pasado cinco años entre los dos discos?

– Son consecuencias del momento que atraviesa una banda. En el 2007 sale a la luz Paraíso distante y comienza una gira por toda Galicia, Cataluña y Portugal con más de 30 conciertos. En el 2008, debido al agotamiento por necesidades personales de cada uno y acabando contrato con Falcatruada, ponemos fin a una larga temporada en los escenarios, y nuestro anterior batería Iago Otero decide abandonar la banda. Fran y yo decidimos hacer un parón de casi dos años indefinido sin saber lo que pasaría.

¿Cómo fue la repercusión de aquel debut?

– Fue única y auténtica, nunca habíamos llegado a colocar nuestra música tan alto, y fue un éxito en todos los sentidos. Se hablaba de nosotros en los medios tanto a nivel nacional como en el extranjero. Cuando repasas lo vivido te das cuenta de lo que has conseguido paso a paso, y nos hicimos un hueco entre los mejores grupos de Galicia.


¿Pensáis que llegó a su público potencial, a la gente que le podía haber interesado vuestro disco?

– Sí, claro. La gente que tuvo la mala suerte de escucharnos en directo y a través del disco no se quedó indiferente, je, je. Sabíamos que nuestro proyecto tenía una personalidad propia, y con el disco lo certificamos porque el público respondió con mucho interés. Los que aún no nos han escuchado siempre tendrán la oportunidad de hacerlo algún día y apreciarlo con su propio oído.

 

¿Hubo algún momento de desengaño o ganas de tirar la toalla en este tiempo?

– Nunca hemos tirado la toalla porque la música es una necesidad y una forma de vida. Lo peor que puede pasar es engañarte a ti mismo y renunciar a lo que verdaderamente eres. Se pasa por etapas de mucho curro y de mucho estrés, y a veces parece que se está saturado, pero en este caso, conviene respirar y dejar que la mente y el cuerpo renueven su energía. En esos dos años de silencio de Loretta Martin, cada unos de nosotros nos dedicamos a tocar con otros proyectos. De hecho, seguimos en ello. Yo, personalmente, me marché una temporada a Portugal, y allí he conocido a buenos músicos con los que toqué aprovechando la posibilidad de hacer algún bolo.


¿Cuál era la intención a la hora de componer y grabar este segundo álbum?

– Con la incorporación de Miguel Cabana a la batería en el 2010, la banda ha cambiado mucho; no tanto en su identidad y sonido, sino a nivel creativo. Cuando entra a formar parte un músico nuevo, siempre hay nuevos recursos y nuevas ideas para componer. En este sentido, sabíamos que íbamos a hacer un disco muy diferente y más parecido a lo que hacemos en directo, grabado por los tres componentes actuales exclusivamente y sin colaboraciones. Nos dejamos llevar, y siempre hay más variedad en las canciones y en la forma de abordarlas.


¿En qué habéis encontrado la inspiración esta vez?

– En las musas, en las divas, en los viajes…No sé, la inspiración siempre llega cuando estás trabajando con gusto. Realmente, queríamos cambiar la imagen de las playas y lo hawaiano que identificaba el primer disco, por una imagen más urbana y más cotidiana del día a día. No por eso vamos a dejar de tener lo exótico y lo ensoñador presente. Despois da mandinga es una aventura musical que habla de un hechizo, de la magia de volver a juntarnos para tocar. El título del disco tenía que ser después de algo…La palabra mandinga salió sola, remitiendo tanto a la cultura brasileña como africana, y así éste fue nuestro medio de expresar nuestra inspiración e inquietud constante de comunicar.


¿Cuál sería la mayor diferencia con el anterior álbum? ¿Un acercamiento a ritmos más latinoamericanos?

– En este disco hay una gran fuerza, energía, intensidad y espontaneidad en cuanto a la forma y el fondo. Aprendimos, sobre todo, a saber lo que no debemos hacer de un disco a otro. Menos siempre será más. Lo que se escucha es un trío que suena a funk y combina otros estilos que para nosotros son muy cercanos. Los ritmos de Brasil son nuestra compañía en los viajes interiores que nuestra formación y experiencia nos hace crecer como músicos. Pero algún corte tiene una producción muy diferente que se aparta de todo lo hecho anteriormente. Siempre es bueno desmarcarse con alguna sorpresa.

 
¿Qué canción o momento relacionado con la grabación del disco o su composición os trae mejor recuerdo?

– Sin duda alguna, el tema más reconocido del disco es “Saio só”. La gente lo vive intensamente en los conciertos y suena por sí sólo siendo el tema que representa el disco, con un videoclip dirigido por Omar Rabuñal que refleja muy acertadamente las sensaciones de las acciones de lo que se visualiza. Ha participado mucha gente trabajando desinteresadamente y ha quedado un resultado absolutamente profesional.

 

¿Cómo fue la grabación en Friol en los estudios de Arturo Vaquero?

– Excelente. Es un lujo trabajar con Arturo Vaquero. La introducción de nuestra música en la naturaleza de los estudios de Abrigueiro ayuda a producir mucho mejor un trabajo inolvidable. Nos sirvió para desconectar de todo y dedicarnos sólo a lo que teníamos que estar.


¿Por qué habéis optado por incluir solo seis canciones en el disco?

– Fue muy debatido entre nosotros, pero llegamos a la conclusión de que hoy en día un disco es más productivo y económico cuanto más corto es. Salimos del formato clásico, aunque nos hemos dejado un montón de temas sin grabar tendrán que esperar a otro nuevo trabajo. Así, el oyente se quedará con ganas de otro o lo escuchará una vez más.


¿Cómo está siendo la acogida desde que se editó el disco hace un par de meses?

– No nos ha dado mucho tiempo a saberlo y a recibir esa acogida, pero todo el mundo reacciona positivamente con ganas de más canciones y las ventas van aumentando poco a poco. Ya hemos dedicado algunos, y en los próximos conciertos esperamos poder repetirlo.


¿Ha tenido o tiene la turbulenta situación actual algún reflejo en las letras o el sonido de Loretta Martin?

– Las letras son siempre el reflejo actual de las vivencias sociales más intimistas o más populares, pero siempre con un síntoma de esperanza e inconformismo, queriendo caminar más allá. Los tiempos actuales no son buenos para los músicos y debemos responder ante ellos. El último tema, “Quen”, es una llamada a la impotencia social del individuo. El sonido cambia con el tiempo, como las canciones, pero sigue siendo fiel a nuestro estilo y, por tanto, es auténtico.


Atrás queda Falcatruada y parece que este disco es autoeditado, ¿no?

– Con Falcatruada había acabado el contrato hace un par de años. Creo que la autoedición es la mejor apuesta de este momento para un proyecto musical. La carencia industrial cada vez es mayor y, exceptuando las multinacionales, las discográficas no tienen peso. Era lo más inmediato y económico.


¿Algún grupo que os haya sorprendido en este tiempo o alguno que veáis trabajando en la misma dirección que vosotros?

– Hay muchos luchando por hacerse un hueco en el panorama nacional y también en el extranjero, y otros que ya han hecho sus lanzamientos con éxito. Prefiero no decir ninguno, porque me olvidaré de muchos y todos estamos trabajando por lo mismo.


¿Cómo se han vivido desde vuestros diez años de experiencia los cambios en la industria musical de este tiempo?

– Creo que hemos mejorado mucho en el mundo de la industria de la tecnología musical, pero no hemos mejorado nada en la calidad de distribución y en el sentido de abrir fronteras a nuevos sonidos que existen en muchos lugares del mundo. Se queda corta la oportunidad de ofrecer una mejor originalidad de producciones musicales que serían tan comerciales como otros proyectos vigentes.

 

Por último, ¿cuál ha sido la mejor anécdota de este tiempo en la música?

– Hubo muchas. Todas han sido espectaculares. Cada una por su momento vivido. Creo que el camino se hace al andar, y de todo aprendemos. Los momentos difíciles ayudan a crecer y a saber lo que tienes que corregir. Vas dejando atrás instantes que recuerdas y la música viene siempre a la cabeza asociando imágenes de eses tiempos. Es la mejor anécdota que te puede pasar.

 

 

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