LINDA MIRADA 2009

Linda Mirada, bailando despacio

 

 

A principios de año, casi nadie sabía de Linda Mirada. Una canción, “San Valentín”, nos puso sobre la pista. Después, su disco China es otra cultura, un álbum autoproducido y autopublicado por Ana Naranjo, la persona tras el nombre tomado de un personaje de Barrio Sésamo, se reveló como uno de los debúts del año. Producido por Bart Davenport, el disco muestra verdadero devoción por el pop que va desde los 60 hasta la actualidad, con parada en los 80 y ecos de bandas como The Doobie Brothers, Orange Juice, Gary Low, The Whitest Boy Alive, OMD, Georgio Moroder, Captain Sensible, Prefab Sprout, Freeze, Missing Persons, Os Mutantes… La propia Ana nos revela los secretos de esta inesperada sorpresa.

 

¿Cómo has vivido este tiempo desde la publicación de tu debut?

– Bueno, como ha sido veraniego, ¡muy bien! Estoy contenta. Todo lo que he recopilado hasta ahora ha sido bueno. Me escribe mucha gente diciendo que el disco les encanta y demás. Quizá eso ha sido lo mejor.


¿Ayudó a crear expectativas la remezcla de Anorak para “San Valentín”?

– Desde luego, para mí fue una herramienta estupenda para hacerlo todo muy enlazado.


En el disco se intuye un aprecio por el pop de los 80 y de los 60. ¿Es lo que más escuchas? ¿Te influye más a la hora de componer el techno de los primeros 80, prefieres el pop electrónico con melodías o ambos por igual?

– En su mayoría yo creo que sí, pero también escucho muchas cosas de ahora y de los 70. Los 50 también me gustan mucho. La melodía siempre es importante.  Influirme, me influye todo muchísimo. A la hora de componer, es cierto que los 80 están muy presentes, pero los años 80 engloban tantas cosas… Y siempre me obsesiono por hacer melodías de sintetizadores diferentes de la de la voz. Eso es muy de esa época.

 

¿Te molesta que se hable de pop inocente o romántico en relación a tus canciones?

– No. Romántico es porque habla de relaciones, pero la verdad es que no sé por qué la sinceridad y la claridad en las construcciones siempre son clasificadas de inocentes. Encuentro más inocente a algo intencionadamente enrevesado. El hecho de tomarse a uno tan en serio es lo más inocente que he visto en una banda, musicalmente hablando, por no decir que es una forma de suplir ciertas carencias.

 

 

 

¿Has cantando desde siempre o simplemente has encontrado tu voz al tener que cantar lo que habías compuesto?

– No he cantado nunca y no creo que haya podido encontrar mi propio registro porque no he cantado más que en la maqueta una vez y en el disco. No he ensayado, porque sin banda es raro; ensayar yo en casa cantando me resulta raro. Mi voz suena como alguien que sale del paso, pero me gusta como quedó.

 

Nunca hubiera imaginado a Bart Davenport de productor. Al principio me chocó que lo hubiese hecho en un disco así, pero luego le fui encontrando sentido porque lo suyo también es puro pop. ¿Surgió por ahí la idea de contar con él como productor?

– La idea surgió de él, pero creo que antes de pensar en él como “El productor”, Bart pensó en un amigo que iba a ayudarme a grabarlo, porque yo no toco nada bien, y luego había que  producirlo en el estudio, claro. Llevo unos años siendo amiga de Bart y antes de que la idea de colaborar juntos surgiera hemos hecho otras cosas, como ir en su coche por el puente de San Francisco cantando “What A Fool Believes” de The Doobie Brothers a voces.  Quiero decir que ha habido siempre una conexión musical muy fuerte.


¿Has quedado contenta con el resultado o hay algo que cambiarías o no repetirías?

– Sinceramente no se me ocurre nada que quiera cambiar, simplemente pienso en hacer otras nuevas de otra manera.

 

Estas canciones se pueden bailar y, también, escuchar tranquilamente. ¿Te salen así inconscientemente o es donde más cómoda te encuentras?

– No lo sé. Quizá si hiciera las canciones con la guitarra… A veces lo he hecho y la dinámica es diferente. De todas formas, es que me siento en el ordenador y siempre encuentro un ritmo. Es la forma en la que compongo en su mayoría.

 

¿Has pensado en hacer más remezclas o un disco enteramente de remezclas de tus canciones?

– No, entero no. Es excitante que alguien manipule lo que tú ya has hecho, pero no me apetece un baño de ego semejante y aburrir a todo el mundo con lo que ya han escuchado. Quiero decir que no es un concepto que me guste mucho. Aquí llegan a veces cinco formatos de un mismo disco, remezclas y más cosas, y me he hartado de eso. Me gustaría a lo mejor un maxi con una canción y una remezcla.

 

Los textos son bastante melancólicos. ¿Son los que más te gustan en otros artistas?

– No. La verdad es que encuentro muy difícil hacer una buena canción que hable de la felicidad; es más fácil hacer una letra sobre desgracias que sobre un estado de felicidad, y cuando la felicidad es recuerdo, también resulta triste.

 

 

 

¿Serías capaz de reconocer alguna canción que haya servido de inspiración a la hora de crear alguna de las tuyas?

– Sí muchas: obviamente Gary Low con el estribillo de “San Valentín” o “What A Fool Believes” de The Doobie Brothers y muchas más. Lo que me inspiran son las canciones de otros: me toca un pie la forma que lo hacen otros. Para mí el motivo de componer es que existen canciones que me han alegrado la vida.


¿Por qué la fijación con el personaje de Barrio Sésamo?

– Ja, ja, ja. Pues porque fue el mejor programa infantil de la historia de la televisión. Pasé horas con mi hermana pequeña delante de la tele. Recuerdo mil anécdotas que luego he entendido más mayor, a diferencia de ahora, con la moda de lo políticamente correcto, donde los programas tratan a los niños como si fueran tontos. Era un equipo con mucho sentido de humor, que para mí es lo más importante.


¿La autoedición te ha proporcionado más ventajas que inconvenientes?

            – Ventajas al cuadrado: es mucho trabajo, es invertir tu dinero de vacaciones y muchas otras cosas, pero por poco que vendas, lo recuperas. No sólo la satisfacción de un trabajo propio, sino que no tienes a nadie diciéndote lo que tienes que hacer, porque aquí todo el mundo opina y todo el mundo sabe qué es lo mejor para ti. En fin, sigo pensando que todo lo que he hecho ha sido acertado, sobre todo porque he ido muy despacio, no tenía prisa por nada. Por otro lado, es muy difícil dedicarse a la música; aplaudo al que pueda, pero yo prefiero tenerlo aparte.

 

¿Habrá posibilidad de ver estas canciones en directo?

– No digo que sí pero tampoco que no.

 

Finalmente, ¿cómo has recibido lo del Premio Pop-Eye del público?

            – Muy bien: fue divertidísimo y nunca me habían dado un premio.

 

(Fotos: Silvia Varela)

 

 

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