KLAUS & KINSKI

Klaus & Kinski, el Rey del Mambo y la Reina de Saba

 

 

Alejandro y Marina sorprendieron hace dos años cuando editaron Tu hoguera está ardiendo, un disco ecléctico, que se movía en un universo que iba de Los Panchos a My Bloody Valentine, aunque, a diferencia de lo que ellos aseguran, eso no quiere decir que carezcan de estilo y personalidad, sino más bien todo lo contrario. Tras el mini-álbum Por qué no me das tu dinero del año pasado, regresan ahora con un nuevo disco, Tierra trágalos, igual de abierto y cautivador que su debut. Este fin de semana se presentan en el Festival do Norte.

 

¿Cómo habéis vivido este año y medio desde la edición de vuestro anterior disco?

– Marina (M): Con una mezcla de emoción y estrés. Cuesta un poco compaginar el trabajo convencional con los viajes y los conciertos, pero se pasa muy bien y se viven experiencias que luego recuerdas para bien.

 

¿Qué fue lo que os planteasteis antes de entrar a grabar este segundo disco?

– Álex (A): Nada. Hacer el máximo número de canciones y luego elegir. Me hubiera gustado hacer más aún. Pero luego nos cuesta decidir.

– M: Teníamos miedico de que no gustaran y nos pusieran finos en los foros de internet.

 

¿Algún disco, algún momento de la historia del rock, algún artista que hayáis tenido más en mente a la hora de hacer este segundo disco?

– A: No. Sólo placer y responsabilidad. Responsabilidad porque sabes que es el segundo y te van a mirar con lupa y tienes que cumplir unas expectativas. Placer porque puedes hacer lo que te da la gana, se va a editar en un disco y parte del público le va a prestar atención, no sabes si para bien o para mal, pero una atención que en el primero no tienes y  te tienes que ganar.

 

¿Qué tiene el título del disco de venganza personal?

– M: Puedes aplicárselo a cualquiera que te caiga mal o te dé vergüenza, o ambas cosas a la vez. Yo tengo taaaantos, que no sé por dónde empezar.

 

Con el título y temas como “Eres un sinvergüenza” diría que tenéis un punto de mala leche que a mí, personalmente, me gusta. ¿Os sale así? ¿Es un tipo de pop que os gusta?

– A: Un poco a veces. Me gusta gente que escribe a veces con bastante despecho, como Morrisey o Stephin Merritt. Pero, sobre todo, es porque entiendo que el odio, el rencor, la desilusión, la desidia, los ajustes de cuentas, el conflicto en resumen, son tan cancioneables como el amor o la nostalgia, tan manoseados en la canción pop.

 

También parece que os preocupa bastante el paso del tiempo. ¿Es así? ¿Os sentís ya lo bastante mayores para que os inquiete?

– A: Yo lo llevo mal y soy joven. O abrazo alguna religión o preveo algún drama vital cuando sea más viejo.

– M: A mí me asusta tanto lo de envejecer y morir que a veces deseo que ocurra enseguida y ahorrarme el trámite. Hala, una cosa hecha.

 

¿Qué tiene que tener para vosotros la perfecta canción pop?

– A: Pues no sé. Supongo que un mínimo de sustancia musical, unos arreglos y producción interesantes y una letra que no de vergüenza ajena.

– M: A mí me sirve sólo con que si la pongo un poco fuerte se me pongan los pelos de punta.

 

En vuestra música se nota que habéis escuchado muchas cosas. ¿Cuáles son esos artistas clásicos que os han marcado y a los que volvéis una y otra vez?

– A: The Beatles, The Beach Boys y Elvis Presley a mí de muy pequeñajo. Así dicho parece la trilogía de los más grandes, rollo enciclopedia del rock, como Pelé, Di Stéfano, etc. Y Neil Young. Y, bueno, muchos autores de música clásica que no vienen a cuento.

– M: Yo tengo unos padres bastante progres. Me he hinchado a escuchar a Bob Dylan, Neil Young y otras cosas que han envejecido muy bien, además de otras menos confesables como Elton John o Dire Straits. Luego la chica que cuidaba de mis hermanos y de mí nos ponía lo mismo Dinarama, Pimpinela o la Tuna.

 

¿Han ido cambiando vuestros gustos con el tiempo?

– A: Sólo se han ido ampliando, pero no cambiando. Abarcando más cosas. Lo del pop y el rock sólo es una parte.

– M: Pero también hay algún disco por ahí que nos avergüenza tener.

 

 

¿Qué estilo nunca haríais o pensáis que es tan complicado que mejor dejarlo?

– A: Hombre, no sé. Yo creo que si está más o menos dentro de lo que se entiende por música pop, o música popular contemporánea, que para mí es lo mismo, es abarcable. Si nos apetece, claro. Habría ver los rasgos de estilo y sopesar qué se puede reproducir y qué no con lo que tenemos, tanto en nuestra naturaleza como en repertorio instrumental.

 

¿Seríais capaces de decir alguna canción ajena en la que os hayáis inspirado para una de las vuestras?

– A: Uf, muchísimas. Generalmente en varias a la vez. O en el sonido de un disco entero. Pero no me gusta contarlo, es quitarle un poco la gracia. Creo que hay cosas muy evidentes. Y luego seguro que nos sacarán parecidos a otras que no conocíamos pero que igualmente se parecen, y nos sorprenderemos.

 

¿Cómo lleváis trabajar y vivir en estos tiempos tan revueltos?

– A: Yo quiero dormir más. Yo no sé si es que mi cuerpo se ha acostumbrado a no dormir tanto como antes o es porque crezco, pero me da mal rollo. Quiero dormir como un adolescente.

– M: Yo me quedé en paro en junio, cuando más agobiada estaba por no poder viajar con el grupo tanto como quería. Al principio me parecía guay, pero ahora estoy un poco cansada de ser ama de casa.

 

¿Se hace difícil vivir de la música o es preferible considerarlo el hobby al que dedicarle todo vuestro tiempo?

– A: Yo vivo de la música, pero en otros ámbitos. Sacar discos y el irte por ahí a tocar hay que tomarlo con realismo, sabiendo cómo son y están las cosas, al menos aquí. Mientras dure, pues dura. Son cosas que se hacen con amor pero que te absorben, por eso es duro si no es tu fuente principal de sustento, porque va y viene.

– M: A mí me mantiene la música, a través de Álex. Lo de los conciertos llega para comprar algún vestido bonito de vez en cuando.

 

¿Os interesa la política, la seguís, habláis en el grupo de cómo están las cosas? ¿Hay una opinión mayoritaria en el grupo y, si es así, cuál es?

– A: Claro. Pero yo sólo puedo hablar por mí. Me interesa realmente más la economía que la política, porque es la que rige la sociedad en la que vivimos. Gobierne quien gobierne, lo va a hacer bajo el marco que impone la economía de mercado. A partir de ahí, sólo matices.

 

¿Os influye lo que leéis o la realidad para vuestras canciones o son otros los temas que pensáis deben tratar las canciones?

– A: Escribir una canción, aunque menor, es en sí un acto literario. Si la gente se cultiva, tendrá obviamente una visión más amplia y un control mayor del lenguaje con intenciones artísticas. Pero escribir canciones pop de alguna manera se enmarca en una tradición, en unos rasgos de estilo y en unas reglas que impone el soporte musical de la canción. Supongo que influye tu idiosincrasia y tu visión artística, pero no sé si más las cancioncillas y los dichos populares que  Dostoievski.

 

Ya que tenéis un nombre tan cinematográfico, ¿qué cine os gusta?

– A: Pregunta complicada, porque responder “el que no es una mierda” supongo que deja al lector igual. Muchas cosas, pero es como preguntar qué música nos gusta. ¿Referente a la clásica, jazz, flamenco, rock…? Hay tanta… Así que sólo voy a responder un par de cosas, por ceñirme a algo más concreto, el cine español: los que más de aquí Víctor Erice y Berlanga. Y Buñuel.

– M: Pues por decir algo de fuera: Bergman, Dreyer, Bresson y Truffaut.

 

¿Cómo os ha ido al tocar en el extranjero? ¿Dónde habéis estado y dónde os gustaría tocar?

– A: Hemos estado en Suecia, pero muy poco tiempo. Estuvimos a punto de ir a China. Si es para tocar, donde nos lleven. Nos gustaría ir a muchos sitios, pero sin responsabilidades y con un dineral a derrochar, que es lo que no tenemos. Así que si surge algo, bienvenido.

– M: A mí me gustaría ir a Estados Unidos, pero en condición de aristócrata adinerada.

 

¿Qué país de América Latina os gustaría visitar?

– A: Uy, el que sea. Con tal de cruzar el océano… Nunca hemos salido de Europa, así que ir allá debe ser tremendamente impactante para nosotros, vayamos donde vayamos. Ver árboles que no existen en Europa… Estaría bien, supongo, ir a un país con clima tropical.

 

¿Os llega mucho feedback desde allá?

– A: Alguna cosita por internet. Hace poco Sweet Electra, de México, nos pidió hacer una remezcla de un tema nuestro. Pero vamos, Internet es la única puerta para estas cosas, así que tampoco sabes realmente si allí te conocen más de cuatro o no.

 

¿Algún otro destino anhelado?

– A: Estados Unidos. Como son los que manejan el mundo, son los principales exportadores de cultura. La fisionomía de sus ciudades, incluso sus extensiones naturales, está inserta profundamente en las conciencias de todo el mundo, pues lo consumimos desde pequeños. Debe ser terrorífico y cautivador a la vez.

– M: Pues los típicos: Japón, Reino Unido, Alemania…

 

 

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