JUAN RIVAS

Juan Rivas, el rey del mambo

   

         Tras encabezar Estereocéano, quienes editaron un único disco (Caleidoscópico, 1998), Juan Rivas se lanzó en solitario con un primer disco, Devenir del paraíso, en el que quedaba claro que se debatía entre su amor por los sonidos electrónicos y la herencia latina que había dejado en su familia el pasado de emigrantes. En su segundo disco, Un día es demasiado, vuelve a insistir en lo que mejor saber hacer.

¿Qué ha pasado hasta grabar este segundo disco?

– Han pasado cerca de dos años en los que he estado componiendo el disco, 4 meses metido en el estudio, varios conciertos y, sobre todo, me he dedicado a vivir y disfrutar en la medida de lo posible de los pequeños detalles.

¿Cómo has vivido el proceso, con impaciencia, desconfianza…?

– Cada día es más complejo que una discográfica respalde con uñas y dientes un álbum. Desde que se acabo la grabación hasta que se editó pasaron 4 meses. ¿Impaciencia? Sí, ja, ja. Cuando enseñé las maquetas previas al disco, rápidamente se aprobó su grabación. No soy un superventas y esto genera un poco de desconfianza. Nada que no haya vivido ya anteriormente.


¿Qué intención había o qué querías conseguir con el disco?

– Hacer música en sí mismo forma parte de mi vida, una parte muy importante. Quería, además, disfrutar de la oportunidad de componer y de grabar un álbum, y hacerlo lo mejor posible.


¿Es más electrónico o latino que tus discos anteriores, el de Estereocéano y el primero tuyo en solitario?

– Es más maduro en muchos aspectos: las melodías vocales están más afianzadas y trabajadas, los arreglos son más sutiles… La producción resultó más acústica de una forma natural aunque, eso sí, sin perder ese toque de electrónica. Trabajamos con sintetizadores, loops o samplers. Sigue habiendo un poco de todo.


De nuevo, un disco optimista. ¿Es que eres realmente así?

– Según el momento. Precisamente porque muchas veces no lo sea tanto, sienta la necesidad de optimismo. Soy tranquilo y quizá se escuche mi lado más extrovertido, pero tampoco creo que se pierda el lado íntimo. No soy exhibicionista, pero siento que me he desnudado con respecto a algunos sentimientos que cuento y escribo. 

¿Es “Canción de los viejos amantes” tu homenaje a la era de la música disco?

– Se llama como una canción de Jacques Brell. La escribí después de leer el cuento Alguien desordena estas rosas, de Gabriel García Márquez, y traté de acercarme al realismo mágico. La melodía se asienta sobre una armonía muy brasileña, los metales suenan un poco soul, como a Barry White o a Vacaciones en el mar y, aunque trataba de que la base rítmica sonara muy house, lo cierto es que se acerca más al sonido Philadelpia. Como ves, hay unos cuantos homenajes.


¿Es consciente el homenaje en los coros de “Amigo lobo” a “Video Killed The Radio Star”?

– Sí claro, como Mamas and the Papas; además suena un poco boogaloo y muy Motown.


¿Qué me cuentas de “Si tú no estás”, una de las más conseguidas según mi opinión?

– Aquí me acerqué al sonido más de los años 80, con una melodía muy Morrissey o, también, como el “Close To Me” de The Cure. Y la letra es bastante explícita.


¿Sientes que se cierra un ciclo al grabar con Pablo Novoa, que estuvo en Golpes Bajos, uno de tus grupos de referencia?

– Pablo ya grabó conmigo en Devenir del paraíso y es un gran amigo. No sé muy bien cuándo comienzan o acaban los ciclos, ni me preocupa. Eso se mira mejor desde la perspectiva que da el tiempo.


¿Puede que tu voz suene más que nunca a Germán Coppini?

– A él también le gustaban las melodías de Morrissey. Hay guiños y me gustan Golpes Bajos, pero no considero que mi voz suene como la de Germán.


¿Quiénes son El Electrocombo?

– Mis compañeros de escenario. Es un nombre que busqué para la gente que me acompaña en vivo, un colectivo sin cerrar, del que se puede ir o venir gente como Rúa, Martiño, Novoa, Iglesias, Delltell… Ellos siempre han estado ahí; además, mi nombre me suena a vecino del quinto, por lo que traté de huir del concepto de cantautor, tan devaluado.


¿Cómo te planteas esta vez el directo?

– Para disfrutar, con bases electrónicas e instrumentos en vivo como guitarras, percusiones, bajo, sintetizadores, pianos…


¿Crees que hay sitio para tu propuesta en la música española?

– No tengo la menor idea, aunque supongo que trato de pensar que sí lo hay.


¿Cómo ves la situación de la industria hoy en día?

– Delicada. Habrá cambios y no sabemos muy bien cómo serán, con lo que esta situación causa un poco de desazón. Hay demasiadas propuestas en el mercado y es difícil dar a conocer nuevas propuestas. En cuanto a discos se refiere, observo síntomas de recuperación.

Xavier Valiño

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