JET LAG

Jet Lag, la aventura de lo desconocido

 

Valientes. E inspirados. Es lo menos que se puede decir de Jet Lag, grupo que se arriesga en su tercer disco,  , a hacer algo distinto a lo que se esperaba de ellos. Ramiro, el  , nos lo comenta.

La respuesta a vuestro segundo disco fue distinta a la del primero, ¿no?

         – Si te refieres a la respuesta del público o la crítica ante el segundo disco (Beautiful Scars), efectivamente fue muy diferente a la que tuvo con el primero (Amplifier). Creo que el primero sirvió un poco de muestra del potencial del grupo y de carta de presentación. Era más bien una colección de canciones, mientras que Beautiful Scars ya se trabajó más como algo global, un disco con una temática y unas canciones más acordes con el concepto general del disco, y esto nos sirvió de consolidación como grupo con algo más que decir y aportar.

Sin embargo, decidisteis que no queríais repetiros. ¿Cuándo surge la idea y de quién parte?

         – Efectivamente, al comenzar a componer para este nuevo disco, nos planteamos como enfocar este trabajo. Teníamos dos opciones: la segura, que era repetir la formula que usamos para Beautiful Scars, o la arriesgada, que consistía en ser honestos y fieles con nuestra música y hacer el disco que realmente nos apetecía hacer en este momento. Supongo que sobre todo la idea partió de Juan y de mí, ya que somos los que mayoritariamente componemos, aunque luego todas las canciones tomen forma en el local gracias a todo el grupo.

¿Teníais algún grupo o disco que cambiara respecto a su anterior trabajo para seguir el ejemplo?

         – Desde luego que hay muchos discos que te hacen pensar en la importancia que tiene para un grupo el hacer lo que realmente siente que tiene que hacer. Discos como Sgt. Peppers de los Beatles, o What’s Going On de Marvin Gaye fueron muy criticados en su momento, y supusieron una apuesta del artista por su música ante todo, dejando a parte cualquier otra cuestión. Incluso Miles Davis hizo eso durante toda su carrera, reinventándose una y otra vez.

¿Hay algún descubrimiento musical reciente que haya empujado la aventura?

         – Creo que estamos en un momento musical bastante interesante, en el que se pueden mezclar las más añejas raíces con la electrónica más innovadora, y casi cada día escuchas cosas nuevas que te llaman la atención. No obstante, al menos en mi caso, me sigue tirando mucho más toda la música que surgió en los 60 y 70. Creo que aún hay muchísimo que descubrir ahí.

¿Que se mencione a Wilco a la hora de comentar lo que este disco significa es una losa con la que hay que cargar o un halago?

         – Ni una cosa ni otra. Wilco es un grupo con unas raíces muy diferentes a las nuestras, por lo tanto su evolución no tiene mucho que ver con nosotros. Simplemente es un grupo más que decidió no repetir la formula que la gente esperaba de ellos.

 ¿A quién le costó más asumir el reto?

         – A Fer, sin duda. Fer nunca llegó a ver claro este disco, y, meses antes de terminar el disco nos anunció que lo pensaba dejar. Es lo malo que tiene el no poder dedicarte profesionalmente a esto. Nos dio mucha pena, pero fue una decisión totalmente amistosa y admirable por su sinceridad y valentía.

¿Qué precio tuvisteis que pagar en el empeño?

         – Todo el proceso de creación y grabación tuvo momentos muy tensos y momentos de bajón donde te entran las dudas. Pero creíamos tanto en esto que enseguida se superaba. Lo peor fue tener que dejar de contar con Fer por lo que he explicado antes. No obstante, y aunque no quiera, seguirá siendo uno más.

Supongo que el resultado será más que satisfactorio para todos, comprobar que podéis ir más allá de lo que pensabais que podíais hacer.

         – Sí. Una vez que tienes el disco en la mano y lo oyes de principio a fin, sabiendo todo lo que ha costado, sabes que ha merecido la pena, y que lo que empezó siendo una visión borrosa de lo que podía ser, termina gustando y emocionando a tanta gente que nos escribe o nos cuenta después de los conciertos.

Decisiones así son de valientes, y más en un Estado como el nuestro en el que cuesta incluso vender repitiendo la fórmula. ¿Hasta qué punto no os preocupa ese tema?

– Realmente, en un país como éste es muy difícil vivir de esto, así que, a nuestro nivel, la diferencia en número de discos entre hacer algo que crees que va a vender muchísimo, y hacer lo que realmente te apetece, es de muy pocos miles de discos. Simplemente hemos decidido ser honestos con nosotros mismos, y hacer lo que queríamos, sin preocuparlos por la repercusión económica que ello conllevara.

Curiosamente, los invitados, aunque comparten con vosotros un cierto estilo, parecen estar más anclados en su propio estilo y les cuesta romper con él. ¿No os parece?

         – Para nosotros son músicos que, a parte de mantener una relación muy especial con nosotros, realmente admiramos y, de una manera u otra, con su música han conseguido ponernos los pelos de punta. Contar con ellos ha sido un autentico lujazo.

“Skyscrapers Cant’ Collapse” tiene ese tipo de melodía que, en un momento dado, pone la piel de gallina. ¿A quién o a qué se debe?

         – La canción originalmente es mía. Es curiosamente la última canción en la que trabajamos, y supongo que estaba tan influida y tan inmersa en el proceso de gestación y creación de todo el disco que enseguida captó su esencia.

¿Hay algún nexo en común entre los textos de las canciones, intencionado o no?

         – De las letras se encarga Juan y, en este caso, no mantienen una temática concreta a lo largo de todo el disco. Pero sí que en todas puedes encontrar un punto de optimismo o de positivismo que le dan un toque común a todas.

¿Qué es lo que más relaciona a Jet Lag ahora con su anterior etapa?

         – Que seguimos siendo un grupo en el que lo que prima es la cuestión creativa, el trabajo enfocado hacia la búsqueda de lo mejor para cada canción sin prejuicios, y la inquietud musical.

¿De qué parte del DVD que se acompaña habéis quedado más contentos?

         – En general con todo. El documental de Javier de Agustín ha quedado interesante, sin llegar a aburrir o a ser pedante. La galería de fotos de Carlos Vacas ha quedado muy cool. Los videos y el montaje que hizo Pablo del Making Of de “Shine On” está genial también. Y los audio extras, con las versiones instrumentales que hice en casa, te permiten disfrutar de las canciones desde otra perspectiva, oyendo instrumentos en algunas que no están en la versión final, por ejemplo.

¿Hacéis ahora interpretaciones distintas de vuestras canciones de antes?

         – Sí, pero sin ser intencionado. Ahora somos seis en el escenario, tres de ellos nuevos, y eso ya le da un toque diferente a las canciones antiguas. Además, nuestra concepción de la música ha cambiado y, ahora, temas como “Baby” o “Don´t Forget The Clock”, que creemos que son buenas canciones, suenan con un cariz más acorde con lo que es Jet Lag ahora.

Tras este disco, ¿está la trayectoria de Jet Lag más abierta que nunca?

         – Puede ser… Lo que es seguro es que seguiremos haciendo lo que nos apetezca, sin ningún tipo de barreras. 

Por último, ¿qué se vislumbra para el futuro?

 De momento, para este verano hay bastantes conciertos confirmados. Creo que en septiembre empezaremos ya con una gira más extensa de salas. Y no habrá que esperar mucho para tener nuevo material grabado.

Xavier Valiño

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