JERRY LEE LEWIS

Jerry Lee Lewis, el último hombre en pie

 

            La desenfrenada vida de autodestrucción que llevó Jerry Lee Lewis con las drogas, el alcohol, continuos escándalos y distintos matrimonios frustrados dista de ser la fórmula para una carrera prolongada. Sin embargo, de alguna forma extraña, ha conseguido seguir en el mundo del rock, como lo prueba su último disco, Last Man Standing.

 

A punto de cumplir 71 años, Lewis, que alcanzó la fama hace 49 años con “Whole Lotta Shakin’ Goin’ On”, presenta ahora su primer disco de estudio en más de una década. “Sentí que ya estaba listo para hacerlo otra vez”, dice el músico con una sonrisa. ¿El título del álbum? Last Man Standing, que podría traducirse como ‘el último que queda’.

 

Como uno de los precursores del rock and roll en la legendaria discográfica Sun Records de Sam Phillips, Lewis formó parte del llamado ‘Cuarteto del millón de dólares’ con Elvis Presley, Carl Perkins y Johnny Cash. Juntos, los cuatro jóvenes astros de Sun forjaron un sitio especial en la historia de la música estadounidense con el sello Sun e influyeron a generaciones de futuros músicos. Por supuesto, aunque compartieron giras en sus primeros días de gloria, nunca actuaron juntos como cuarteto, aunque una fotografía del 4 de diciembre de 1956 muestra a los cuatro en torno a un piano en los estudios Sun, y a Presley -no a Lewis, como podría esperarse- en los teclados.

Ahora, Lewis es el único que queda. Presley falleció en 1977, Perkins en 1998 y Cash y Phillips en el 2003. “Yo soy el último hombre que queda”, manifiesta Lewis. “Y el último que respira”. Aunque Lewis no tuvo la popularidad del Rey del rock o el legado crítico que dejó Cash, es una de las figuras más importantes en la historia de la música popular. Sus improvisaciones al piano, junto con su voz fogosa, dieron vida a unas cuantas de las canciones más influyentes de este estilo, en especial la clásica “Great Balls Of Fire”.

Sin embargo, desató uno de los más sonados escándalos del rock and roll al contraer matrimonio con su prima de 13 años en 1957, mientras estaba casado con otra persona. Su entonces ascendente carrera nunca se recuperó completamente del golpe, aunque al paso de los años su imagen ha logrado rehabilitarse. Lewis, a pesar de ello, nunca dejó de hacer música.

Su nuevo álbum ha venido haciéndose durante cinco años, y en él el septuagenario rockero es acompañado en el disco de 21 canciones por 21 invitados que incluyen a Mick Jagger, Bruce Springsteen, B.B. King, Neil Young, Jimmy Page, Little Richard, John Fogerty…, aunque el álbum está claramente enfocado en Lewis. “Tuve conocimiento de eso desde el principio”, dice el músico, a quien nunca le gustó compartir los focos con otros. “Los invitados son figuras prominentes, pero en su mayor parte cantan segundas voces o tocan instrumentos sin cantar”.

En él Lewis todavía posee una sonoridad plena, aunque no puede aporrear el piano con la facilidad que tuvo en otros tiempos. Por ejemplo, cuando se presentó en una estación de radio de Memphis para grabar anuncios promocionales de Last Man Standing, Lewis salió arrastrando los pies de una cabina de sonido ataviado con chancletas, una camiseta gris de cuello amplio y pantalones deportivos negros con dibujos de pequeños ajíes rojos.

“Estoy definitivamente satisfecho”, asegura. “Creo que es el mejor álbum que he hecho en 20 años”. En declaraciones por teléfono desde Los Ángeles, Lewis revela que solicitó a su viejo amigo Mick Jagger que participara en Last Man Standing y que otros artistas comenzaron a sumarse mientras el proyecto crecía. “Tenía dudas sobre la participación de tanta compañía. No sabía cómo iban a reunir a tanta gente”, dice. “Pero las cosas salieron tersas como la seda”.

La mayor parte de las grabaciones de Lewis fueron realizadas en el Servicio de Grabación Sam Phillips, un estudio administrado por los hijos de Phillips. Algunas voces fueron grabadas en el viejo Sun Studio, ahora una atracción turística. Pero muchos de los invitados grabaron sus aportaciones en otros lados, aunque el productor se niega a decir cuáles artistas estuvieron con Lewis en el estudio.

Desde el principio, cuando Lewis era un adolescente y fue expulsado de una escuela religiosa en Waxahatchie, Texas, por tocar ‘la música del diablo’, su vida personal ha sido un desastre. Ha destrozado automóviles, ha sido detenido ebrio por la policía y ha jugueteado con armas; incluso en una ocasión le disparó a un compañero de banda en el pecho y casi lo mata.

El músico, que estuvo a punto de morir por úlceras sangrantes en 1981, pasó por seis turbulentos matrimonios, de los cuales dos terminaron con la muerte de sus esposas, una ahogada en una piscina y la otra por sobredosis de drogas. El año pasado tuvo su último divorcio. Ha enterrado a dos hijos que murieron en accidentes y ha peleado con el fisco por no pagar impuestos.

Pero hoy en día comparte su tiempo libre con amigos bebiendo limonada y relatando historias de sus tiempos pasados, además de pasearse por zonas rurales de Mississippi en su Cadillac rojo descapotable.

Jerry Lee Lewis también cuenta con Kris Kristofferson en “The Pilgrim”, el último corte del disco, una canción sobre los giros adversos de la vida para llegar a las estrellas. Lewis recita en la parte final del álbum una de las principales líneas de la canción , “el triunfo justificó las penurias”. “No sé si estoy de acuerdo con esa línea o no”, dice, precisando, “y no siempre”.

Xavier Valiño

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