| CAMPUS GALICIA ENTREVISTA LOS SECRETOS |
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| Entrevistas - Entrevistas 2000 |
| Escrito por tallerdeinternet |
| Martes, 30 de Noviembre de 1999 01:00 |
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Los Secretos, el sabor de la derrota
A todos se nos hizo un nudo en la
garganta cuando supimos que Enrique Urquijo había muerto. No había hecho más
que empezar su trayectoria con Los Problemas, que ahora queda reducida a dos
discos. También estaba en la agenda una posible reunión con su hermano Álvaro,
para retomar el pulso de Los Secretos. La primera colección de sus grandes
canciones, editada hace un año, había sido un éxito, y la segunda, editada el
mismo fin de semana de su muerte, lleva el mismo camino. Retomamos aquí una
entrevista con Enrique hecha poco antes de su desaparición. - ¿En que se diferencian Los
Secretos de Enrique Urquijo y Los Problemas? -
Los Secretos son un grupo de rock con la formación clásica: dos guitarras,
teclado, bajo y batería. Los Problemas cuentan con acordeón, piano, violín,
guitarra acústica o española, contrabajo y batería. Eso te condiciona a hacer
las cosas de otra manera. La voz también es más fácil de escuchar y se le
puede sacar más provecho. El sonido es distinto y cada músico aporta cosas
diferentes. El tratamiento de los temas no tiene nada que ver, ya que con estos
instrumentos es difícil dar variedad a un disco, pero te permite experimentar y
cantar más a gusto. No es un grupo de rock, no va dirigido a un público
determinado... Es difícil de calificar. - ¿Con qué te quedas, con las grandes salas de Los Secretos o las más reducidas de Los Problemas? -
Es más agradecido y directo el contacto y la recompensa en las salas pequeñas.
Y aunque es más difícil mantener la atención del público, percibes si le está
gustando a la gente lo que haces. - A
la movida madrileña empiezan a redimirla de sus pecados... -
Yo no soy producto de ninguna movida, si hubiera nacido antes o después creo
que habría grabado igual. Tampoco me siento tan madrileño; mis padres no son
de aquí y no hay muchas raíces... Fue una época muy rara, manejada por cuatro
tíos que escribían fanzines y que musicalmente no aportaron nada. Las compañías
se dieron cuenta que los grupos eran más baratos y empezaron a contratar. A
nosotros nos hacían grabar un LP cada año y así no hay forma de hacer nada
bueno. Fue la misma movida madrileña la que se encargó de hacernos
desaparecer. Luego nos han reivindicado, pero esto es como todo: el paso del
tiempo lo aclara todo y al final quedan las canciones. Si nos referimos a lo que
pasó en España a partir de 1980, pues si te puedo decir que hubo movimiento,
pero, personalmente, no es un tema del que me apetezca hablar... - ¿No estás agradecido a Madrid? -
Claro que sí. Me refiero a que la movida madrileña también nos
acarreó más desventajas. Por ejemplo, llegábamos a Cataluña y nos veían
como abanderados de algo que no nos ha beneficiado y eso que, curiosamente, en
Madrid no hay un sentimiento tan enraizado como otros sitios, al menos yo lo veo
así. De todos modos en Madrid era y es mucho más fácil abrirse camino. - Enrique Urquijo responde a un estereotipo: triste, torturado... -
De todo personaje público la gente se hace un estereotipo gratuito, pero eso es
normal e inevitable. Yo no sé si hay algo de cierto en cómo me ve la gente,
porque tampoco sé cuál es la idea que tienen de mí. Tan fácil es etiquetar
como difícil conocer a alguien. - Después de 20 años en la música -un récord en este país- ¿te quedan tantas cosas que decir? -
Pues sí. Aunque tampoco es tanto tiempo, no estoy quemado ni nada parecido. Es
simplemente el inicio de una nueva etapa. Además la música es algo mucho más
sencillo que todo eso. Si un grupo funciona, pues tú sigues porque puedes
alimentarte, si no funciona, éste se deshace y cada uno se busca la vida. Pero
mientras la gente vaya a los conciertos de Los Secretos y a los míos... - Enrique Urquijo es una figura importante dentro del pop español. ¿Se te ha subido en algún momento a la cabeza? - No, yo creo que soy muy consciente de mis limitaciones. Ahora tú puedes decir eso, pero he pasado etapas donde el grupo no funcionaba y otras donde ha ido algo mejor... En este país, además, la gente empieza a reconocer las cosas siempre tarde, pero me considero afortunado porque he podido hacer lo que más me gusta. Por otra parte, el público siempre se ha portado fenomenal y la crítica me ha tratado bastante bien.
- Si es porque no le apetece, debe empezar a pensar seriamente si quiere seguir en este negocio. A mí, por ejemplo, si no me apeteciera cantar una noche, no podría hacerlo; la gente no se lo creería.
- Quizá lo más duro sea la falta de seguridad de que puedas serlo durante toda la vida. Duro es levantarte a las siete de la mañana para ir a trabajar, pero dedicarte a lo que te gusta sin tener un jefe y viajar por ahí haciendo que la gente se lo pase bien es un privilegio al cual no se le puede poner ningún pero.
- Que la gente te escuche, se lo pase bien y se olvide durante un concierto o los tres minutos de una canción de lo dura que está la vida
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