GUERRERA

Guerrera, blues cíngaro y psicodélico

  

 

Vienen de otros grupos. Antes de ponerse con Guerrera estuvieron bien ocupados en bandas como Disappointment, Ictus, Cuzo, Zairus, QA’A, Un lobo en la jaula, Desert Icons… Actualmente, su batería Luis también toca en Holywater y Álvaro, el bajista, en Durarara. En directo les acompañan otro buen par de amigos, Rubén y Xavi, que también tocan en Cró!, Es un Arbol, y Trilitrate. Acaban de editar su primer disco, Under the Gypsy Sun, financiado gracias al micromecenazgo de 119 seguidores. Lo llaman psychedelic gypsy blues.

 

¿Cuándo surge el encuentro entre vosotros y cuáles son las bases sobre las que se construye el grupo?

– Más o menos por octubre de 2009. Luis, Hugo y Alex a base de jams y experimentar en el local dimos nuestro primer concierto en A Coruña, con 3 o 4 ensayos encima. A partir de ahí comenzamos a tocar más y, tras darnos cuenta de que necesitábamos un bajista, primero nos ayudó Javi Chulo y poco después Álvaro, con quien seguimos.

 

Lleváis dos años en activo, más o menos. ¿Cómo ha sido la experiencia hasta ahora?

– Bastante positiva. Hemos conocido un montón de nuevos amigos y dado más conciertos que ensayos: disfrutamos de tocar en directo, compartir escenarios con otras bandas o ir en la furgoneta echando unas risas.

 

En vuestra trayectoria, ¿qué importancia ha tenido el Colectivo Metamovida?

– El colectivo Metamovida y Guerrera nacen casi a la vez, y para nosotros es un orgullo estar rodeados de grupos que nos gustan y gente majísima con la que compartir una manera de hacer las cosas en esto de la música. Tal y como están las cosas a la hora de editarse/tocar/buscar conciertos, para nosotros es importante encontrar a gente con la que compartir las ideas y el trabajo que conlleva sacar una banda adelante.


¿Y el Liceo Mutante? Hace poco hubo problemas que llevaron a su cierre. ¿Qué pasó?

– Sí, han tenido problemas con la policía en los últimos meses y, aunque están luchando por llegar a un acuerdo con el Ayuntamiento para poder seguir realizando conciertos, no se lo están poniendo fácil. ¡O Liceo Mutante non é un crime!


¿Sería Guerrera lo mismo sin ambos?

– Claramente no. Hemos hecho nuestros mejores conciertos en el Liceo Mutante y el colectivo nos enriquece con un entorno de creación brutal, edición de recopilatorios y sesiones de improvisación en hermandad con la Orquesta Metamovida.

 

A mediados del año pasado os propusisteis editar vuestro debut a través del micro-mecenazgo, posible gracias a la plataforma Verkami. 119 personas se apuntaron. ¿Os sorprendió la  respuesta de la gente? ¿Veíais factible llegar al presupuesto que os habíais propuesto?

– Cuando decidimos presentar nuestro proyecto, confiábamos en que podía funcionar. El recopilatorio del colectivo y el Ónkalo de Cro! se financiaron con éxito de la misma manera. Aun así, no nos deja de sorprender ver que tanta gente se interese de esta manera en nosotros. ¡Desde aquí mil gracias a todos los mecenas por vuestro apoyo!

                                                
Tengo entendido que el disco fue grabado en directo. Me da que es la mejor forma de hacerlo para vosotros, ¿no?

– Sí, por supuesto, una grabación en directo suena diferente… Y es tan sencillo como que son 4 músicos tocando en una habitación y registrando algo en ese momento, sin ediciones posteriores, corta-pegas y cosas por el estilo. Tuvimos la suerte de trabajar con Pancho Suárez en el estudio de Planta Sónica, y suerte que tiene una gran sala porque para poder recoger el feeling/duende/flow o como quieras llamarlo, para nosotros hacerlo en directo y en la misma habitación era la mejor y única manera de hacerlo.


Y también está claro que en directo ganáis adeptos, que es vuestro fuerte. ¿Cómo vivís esa experiencia física que son los conciertos?

– Los conciertos para nosotros son para sudar y pasarlo lo mejor posible. Intentamos dar lo máximo siempre y compartir nuestro viaje psicodélico con las personas que vienen a vernos.

  

 

El álbum tiene 6 temas. Hay temas de menos de dos minutos y temas de casi 11 minutos. ¿Es lo que pide cada canción? A la hora de improvisar, ¿cuándo se pone un límite?

– El álbum es un pasaje completo que solo tienes que interrumpir para darle la vuelta al vinilo. A pesar de ello, para ponernos de acuerdo cuando lo tocábamos, lo dividimos mentalmente en 5, 6 o 7 piezas dependiendo de a cuál de nosotros le preguntes.

 

¿Es la música de los 70 vuestro mínimo común denominador?

– Claramente el blues más sucio es una influencia clara, pero no la única. Hay variedad de gustos entre nosotros como la psicodelia nacional de Smash, Storm, Máquina, los grupos alemanes de esa década como Neu!, Faust, Can o el rock ácido del Abraxas.


¿De quién fue la idea de la etiqueta psychedelic gypsy blues? Me parece tremendamente acertada.

– Gracias, la idea nacería en la neurona de alguno de nosotros en algún momento de lucidez para intentar describir lo que salía en las primeras jams.

 

¿Cuál creéis que debe ser el modelo, el objetivo de una banda en estos tiempos?

– El modelo y la manera de ver la música sería algo entre Fugazi y MC5, aplicado a nuestro tiempo: ser realista, independiente y todo lo coherente que puedas ser, intentando que esto te lleve a dar todos los conciertos posibles.


Por último, ¿que planes hay para 2013?

– Actualmente estamos cerrando fechas para presentar el disco. Empezaremos el día 22 de marzo en Vigo, el 23 en Carballo y continuamos toda la Semana Santa una gira de 9 conciertos por el norte de la península: el 24 en Oviedo, 25 Euskadi, 26 San Sebastián, 27 Zaragoza, 28 S. Feliu de Guixols, 29 Barcelona y 30 Madrid. Y entorno a mayo atacaremos a la zona sur. También estamos preparando el que será nuestro segundo disco. A ver si lo podemos grabar este año.


 

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