GRAHAM PARKER: Don’t Tell Columbus

GRAHAM PARKER: Don’t Tell Columbus (Bloodshot-Junk)

 

Con “I Discovered America” (“Yo descubrí América”) se abre el nuevo disco de Graham Parker. Esta broma privada, en un disco que se titula No se lo digas a Colón, hace referencia al año 76, fecha en la que pisó por primera vez territorio norteamericano, y a lo que vino después: tras editar algunos álbumes, Parker se marchó a vivir a los EE.UU. Si sus primeros discos se pueden ver como una inmejorable radiografía de los tiempos de la new wave, el pub rock y el punk, a partir de su llegada a los Estados Unidos en 1985, su trabajo dejó de ser interesante.

Ahora, 30 años después, a Parker se le puede seguir de nuevo. “En mi modestia, siempre intento no hacer una canción mala”, ha comentado recientemente. Y ejemplos hay unos cuantos: una canción como  “You Can’t Be Too Strong”, de su obra maestra del año 1979 Squeezing Out Sparks, sigue siendo, a día de hoy, la reflexión más emocionante sobre un aborto hecha desde la perspectiva de un hombre.

Ciertamente, Parker nunca he hecho un disco malo, pero sí que ha hecho unos cuantos más dignos que inspirados, más con la vista en recuperar sus logros pasados que en intentar tocar la fibra sensible. Su revitalización de los últimos tiempos tiene que ver con la edición de sus nuevos discos por la compañía Bloodshot de Chicago. Tras el más cercano a las raíces americanas Your Country (2004) y el rockero Songs Of No Consequence (2005), se publicó el disco en directo 103 Degrees In June (2006). En todo este tiempo, además, ha habido varios discos de rarezas, maquetas, recopilaciones y álbumes en directo.

En su decimoctavo y más acústico Don't Tell Columbus llaman la atención cortes como “Stick To The Plan”, una airada reflexión sobre cómo George Bush llevó la gestión del huracán Katrina, canción que podría haber estado tranquilamente en el disco Modern Times de Bob Dylan. Y no es la única en la que recuerda a Dylan: además de la ya citada “I Discovered America” está “Bullet Of Redemption”, que habla del hijo de unos amigos que se suicidó.

Pero el epicentro del disco está en la épica “The Other Side Of The Reservoir”, ocho minutos con el lamento de un hombre por un lago artificial levantado en los terrenos que ocupaba un antiguo bosque y su recuerdo de una mujer que tuvo que marchar a la ciudad por este motivo. Después de quejarse y de descubrir que sus lamentos no van a cambiar nada, Parker comienza a murmurar como si fuera Van Morrison.

Sí, también está en el disco “England’s Latest Clown”, sobre el enfant terrible del pop británico Pete Doherty, poniendo el dedo en la llaga: la sociedad actual casi está esperando que muera para entretenerse. Sucede que a los británicos les da igual: este disco, que completa la resurrección definitiva de Graham Parker, ni siquiera va a ser editado en el Reino Unido. Efectivamente, Parker descubrió América y a los británicos ya no les interesa.

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