FENCES

Fences

Denzel Washington (Paramount)

 

No es muy difícil aventurar su origen teatral si no se conoce de antemano: Fences son 140 minutos de verborrea apabullante sin casi respiro; de ahí que deba ser catalogado como cine dialogado, no de acción, un cine que podría percibirse perfectamente por los oídos sin más. Aunque su trasvase a la pantalla mantenga los larguísimos soliloquios que permiten conocer perfectamente a los personajes y sus motivaciones, pierde fluidez narrativa.

 

Denzel Washington dirige esta cinta basada en la misma obra que interpretara en su día en Broadway junto a Viola Davis, que también repite personaje, conservando, pues la química en pantalla y un dominio absoluto del texto. Es una película de personajes y actores, perfectos ambos, a partir del guion de August Wilson adaptando su propio libreto antes de fallecer en 2005 (y con la recompensa del  Pulitzer y el Tony).

 

Su texto se cuestiona el oficio de ser padre –e hijo–, en una familia que se desmorona en los EEUU de los 50 a causa de diversas frustraciones y sueños rotos, reproduciendo valores reaccionarios en una época de cambios sociales. Pocos papeles tan intensos se han visto recientemente en el cine como el de ese padre que busca en la sociedad una justicia que no sabe aplicar a su vida privada y el de su abnegada aunque decidida esposa.

 

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