EVERYTHING BUT THE GIRL

Everything But The Girl, vuelta de tuerca

 

U2 lo habían hecho antes. Después de Rattle And Hum llamaron al mago de la producción Brian Eno y se reinventaron a sí mismos con Achtung Baby. Eso después de cambiar las reivindicaciones por la ironía y de escuchar una buena colección de discos con ritmos de su tiempo. La jugada les salió redonda y muchos pudimos reencontrarnos con Bono y compañía. Dicen que, agotados sus planteamientos, grupos como Bon Jovi, Def Leppard o Metallica siguieron ese mismo camino.

 

El caso es que Tracey Thorn y Ben Watt han dado en este año 96 el salto de estilo más grande que se recuerda y sin colocar una red debajo, como hicieron todos los anteriores. Ellos, que aún firman sus discos como Everything But The Girl, podrían haber empezado de nuevo con otro nombre y casi no lo notaríamos. Salvo, quizás, por la voz de ella, pero para nada por los ritmos que acompañan sus nuevas canciones.

 

Recapacitemos. ¿Qué indicios había de tal cambio? Lo primero, la remezcla de “Missing”, un corte de su último disco, Amplified Heart, una canción que con su nueva versión apta para las pistas de baile se convirtió en el mayor éxito del dúo y en una de las canciones más bailadas y pinchadas durante el año pasado.

 

Todo gracias a las manos de Todd Terry, un genio del house de Nueva York que supo abrir nuevas vías en el más que repetitivo mundo de Everything But The Girl. Y gracias también a que la escena de baile siempre acoge con los brazos abiertos a cualquier compositor que sepa hacer algo más que la típica rima fácil a la que están acostumbrados.

No fue todo. Lo más importante sucedió el día que el trío de Bristol Massive Attack, responsable de los dos discos de baile claves de los años 90, decidió contar con la voz de Tracey Thorn. Ya no estaba con ellos Shara Nelson, la emocionante voz de “Unifinished Sympathy”, y llamaron a la nigeriana Nicolette y a Tracey Thorn. Por lo visto a Mushroom, 3-D y Daddy G la voz de Tracey los tenía cautivados y pensaron que era perfecta para dos de las canciones de su segundo disco: “Protection” y “Better Things”.

 

Pasaron bastante tiempo juntos, lo suficiente como para que Ben Watt firme también como compositor en la segunda de aquellas dos canciones del disco “Protection”. Aprendieron bastante y quedaron encantados con la experiencia. Según reconocía Tracey Thorn entonces, lo mejor de Massive Attack es la sensación de espacio y de amplitud de su música, un enfoque minimalista con el cual conectaron enseguida.

 

Antes de eso Tracey Thorn había grabado dos discos con la banda Marine Girls a principios de los 80 y uno en solitario: A Distant Shore (81). Por su parte, Ben Watt también había editado uno en solitario, orth Marine Drive (82). Después de un primer single firmaron con una multinacional, y entre 1.984 y 1.994 colocaron siete discos en las estanterías de las tiendas -de los que saldrá en estos días una colección con sus mejores canciones, titulada The Best Of-, además de un recopilatorio y dos colecciones para América y Japón. En sus surcos no había más que sonidos acústicos, baladas y medios tiempos, el pop perfecto para una generación de adultos que aún compraban algún que otro disco de vez en cuando. Este período se cerró con una larga enfermedad de Ben Watt que estuvo a punto de acabar con su vida.

 

Por eso cuando amenazaron con un cambio casi radical, no había quien les creyera demasiado. Una gira por Inglaterra lo confirmó: de los instrumentos acústicos se había pasado a las secuencias de ordenador y a los samplers. La técnica actual había sustituido a los músicos de siempre, algo en lo que Ben Watt no se siente tan extraño, ya que es un asiduo de Internet.

Walking Wounded es su reto y su triunfo. Nueve nuevas canciones y dos remezclas, con un repaso rápido, casi de manual, a lo más reciente en la música de baile. Aunque no todo es ruptura con el pasado, y ahí continúa la voz melancólica y seductora de Tracey Thorn en un primer plano como el elemento más definitivo de Everything But The Girl.

 

Dos momentos valen por dos discos enteros. El primero se llama igual que este octavo disco, “Walking Wounded”, una maravilla impregnada de melancolía y que cuenta con los arreglos y la producción de una pareja habitual del jungle, Srping Heel Jack. El otro sirve para comprobar que, aunque Ben Watt no llega a los niveles de los que llevan toda su vida trabajando con estos ritmos, también ha aprendido lo suyo: “Before Today” abre el disco fundiendo jungle con esa tristeza ya característica de la voz de Tracey: “No quiero excusas. No quiero tus sonrisas. No quiero sentir como si estuviéramos a mil millas de distancia. No quiero tu actitud. No quiero tus cosas. No quiero un teléfono que nunca suena. Quiero tu amor y lo quiero ahora”.

 

“Wrong” es la prueba de lo contrario. Cuando Ben Watt se hace cargo de los mandos no pasa de intentar un nuevo “Missing”, que no es más que una buena canción apta para ser radiada hasta la saciedad. Pero con la remezcla final de Todd Terry, “Wrong” se convierte en un corte con vida propia y energía añadida. Algo similar a lo que ocurre con la remezcla que hace Omni Trio de “Walking Wounded”, con un principio a lo Kraftwerk y un asombroso final de drum’n’bass.

 

“Mirrorball” es casi el único recuerdo del pasado. “Single” lo más cerca que nunca estarán del trip-hop de sus nuevos amigos Massive Attack, aún teniendo en cuenta sus limitaciones. Y para “Flipside” cuentan con Howie B en la producción y una línea que puede resumir el espíritu de todo el álbum: “¿Soy la misma persona que solía parecer?”. Tal vez sí, pero el envoltorio resulta mucho más atractivo.

 

 

DISCOGRAFÍA:

 

– “Eden”, 1.984

– “Love, Not Money”, 1.985

– “Baby, The Stars Shine Bright”, 1.986

– “Idlewild”, 1.988

– “The Language Of Life”, 1.990

– “Worldwide”, 1.992

– “Amplified Heart”, 1.994

– “Walking Wounded”, 1.996

– “Home Movies” (colección de singles)

– “Acoustic” (1.992, colección de temas acústicos para el mercado americano)

– “Essence And Rare” (1.992, colección de rarezas para el mercado japonés)

– “The Best Of”, 1.996

Xavier Valiño

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *