EL INSULTO

El insulto

Ziad Doueiri (A Contracorriente)

 

 

Hay veces en las que los acontecimientos externos al rodaje de una película condicionan o preparan para su visionado. En el caso de El insulto, el permiso para su proyección se consiguió después de meses de negociaciones con un comité libanés compuesto por representantes musulmanes, cristianos, judíos, de Hezbolá, de izquierdas y de derechas… Para lograrlo, sus productores fueron obligados a poner un cartel al comienzo en el que se dice que la película nada tiene que ver con las políticas actuales del gobierno libanés.

 

Increíble, sí, pero resulta que no es más que la traslación a la vida real del conflicto de ficción que se ve en la pantalla, en este caso movido por un insulto inoportuno y la reacción visceral del afectado, que encadena unos acontecimientos magnificados por los diversos orígenes de sus dos protagonistas (un palestino musulmán y un libanés cristiano) y que llega a convertirse en una razón de Estado con manifestaciones en la calle, repercusiones en los tribunales y en el poder político y la intervención directa del propio Presidente.

 

Con las razones de ambos bien explicadas, que se retrotraen a episodios del pasado no cerrados, este microcosmos refleja perfectamente las diferencias sociales, ideológicas, étnicas y religiosas en Oriente Medio, encontrando su posible solución solo al verse reflejados ambos trabajadores el uno en el otro.

 

 

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