DÚO COBRA

Dúo Cobra, mínimo dandi moreno

 


¿Saben aquel que diu que se encentran en el bar Patillas de Burgos, un día de mucho calor, un gallego (Javier Álvarez) y un lugareño (Álvaro Burrioso)? Ambos se miran y saben que hay algo más, lo que deriva en unos años de amistad y proyectos. La bossa de Tom Zé, el folk de Jim O’Rourke, el rock de Zappa, el pop de Vainica Doble o la forma de entender la electrónica de Aphex Twin o Autechre… Todo ello se funde en un proyecto inclasificable, autosuficiente. Electroacústica experimental, folclore generacional… Pequeñas guitarras, apuntes de percusión, sintetizadores, pianos, juguetes, voces, ordenadores, más sintetizadores, furbys mutantes y mucho más y mucho menos en el debut de Dúo Cobra, Déjate morder (Repetidor Disc).

 

 

 

 

¿Cómo, cuándo y con qué intenciones surge el grupo?

– J (Javi): Surge de la paradoja de temer al núcleo y a la vez estar fascinado por lo nuclear. Y surge con bellas intenciones

– Á (Álvaro): Sí, las intenciones están siempre presentes, saltando a la menor provocación, de veras, no sé si sabrás lo que es eso. Cada canción tiene sus historias, por decirlo de algún modo, las cosas que te rondan la cabeza desde que te despierta la intuición hasta que la idea se convierte en algo más material, un objeto animado.


 

¿Qué buscabais con Déjate morder?  

– DC (Dúo Cobra): Javi buscaba tabaco y Álvaro, mechero.


 

¿Qué queríais plasmar?

 J: Te voy a contar algo sobre el protoplasma: de chaval, haciendo en un examen sobre el apasionante mundo de los linfocitos, me equivoqué y puse protoplasta en vez de protoplasma. Aquel día me suspendieron, pero años más tarde aún hay toda una comunidad que usa la palabra protoplasta para definir a ese plasta especial que vaga por las discotecas a altas horas, el plasta primigenio… ¡El plasta alfa! Dúo Cobra le debe mucho a esta consideración positiva del error.


 

Al escucharlo, parece como si el disco estuviera hecho con cariño, con paciencia, cuidando los detalles, trabajado artesanalmente, ¿no? Da la impresión de que lo habéis cuidado y lo queréis como a una criatura.

 Á: Está escrito con mimo, editado a mano, grabado a máquina. Pararse en todos los detalles puede parecer insano, pero lo queremos mucho, sí, como a nuestro primer disco.  

 – J: Efectivamente, queremos a nuestro hijo como si fuese un disco.

 – DC: ¿Te has fijado en que artesano es anagrama de reo Satán?


 

Por ejemplo, para cada canción hay una imagen y un video ¿Quién se encarga de ello? ¿Qué ideas os impulsan a hacerlos?

 – J: Los hace Álvarez, pero como obra, pertenecen a Dúo Cobra. Nos impulsa a hacerlo la intuición de que todo es reversible.

 – Á: Creo que el impulso viene de todos esos videoclips que nos han gustado, pero también del cine y de la basura en youtube. El hecho es que todo el mundo graba vídeos, y esos vídeos son como la gran esperanza blanca de nuestros ratos de ocio. Nacimos en la era del vídeo, y hoy día hay en la calle cajas enteras de cintas VHS que no valen nada. Es un pequeño drama. Nosotros queremos dejar constancia antes de correr el mismo destino que esas cintas, pequeños tesoros en un tiempo, hoy montones de plástico inútil, en el futuro hipotético, ¿quién sabe?


 

¿Qué representan?

 – J: Mayra, ¿me puedes leer un poquito más?

 – Á: Ja, ja, lo siento pero creo que te vas a quedar sin apartamento en Torrevieja.


 

También es especial la sonoridad. ¿Qué instrumentos habéis utilizado, qué samplers?

– DC. Estuvimos a punto de acreditar los instrumentos que usamos en el disco, pero en el último momento nos dio miedo, por aquello del síndrome Tubular Bells. Para quien le interese, el disco lo hemos grabado con todo lo teníamos a mano: cuerdas mil -guitarras de todas las formas y tamaño, ukeleles, banjo, contrabajo…- piano, sintes monofónicos -miniKorg 700 y Polivoks-, juguetes imposibles, una familia de ponys, tortugas y furbys modificados, cajas de música, xilofón, casiotones, Commodore 64, Atari 2600, Gameboy, Stylphone, electrónica doméstica, mucho circuit bending variado, cajas con luces de colores y cables, muchos cables, amigo. También hemos trabajado grabando coches en Madrid, grillos en Riotorto, vecinos en Barcelona y una manifestación de camioneros en Cuenca. Asimismo, nos gustaría hacer una mención especial al Fruity Loops, que nos estará escuchando. Respecto al sampling, entendiéndolo de forma estricta, no hay nada realmente sampleado; todas las partes sintéticas y secuenciadas del disco usan sonidos propios.


 

Del mismo modo, personalizáis cada copia de la edición del disco. ¿Es un extra para que la gente se haga con él o, también, otro modo de demostrar vuestro cariño por el álbum?

 – J: Ya que el disco puede bajarse gratis en duocobra.com, nos parecía razonable que si alguien compra la edición física se lleve un objeto único. Además, el ser coleccionistas de discos nos hace tenerle un cariño especial a las ediciones cuidadas, al disco como fetiche.

– Á. La vida es un poco así, ¿no?, como el papel de un caramelo.


 

¿Quién ha colaborado en el disco?

– DC: Josean toca el contrabajo en “Todo me apetece”.


 

A veces, los silencios cuentan tanto como las notas. Supongo que es algo intencionado, ¿no?  

 – J: ( ).

 – Á: Suena así como a anuncio de Evax, pero nos gusta el silencio zen, como idea, aunque no estemos rapados por debajo del tupé.

 


 

¿Hay alguien que os guste a la hora de usar los silencios en sus canciones?

 – J: Andrew Coleman, Parker & Lily, Lullatone, La Jr, Songs Ohia y Takagi Masaktsu.

– Á: AC/DC (los cuatro, el cantante no cuenta), Diego Carrasco y, por supuesto, James Brown.


 

¿Hubo algún disco, algún momento de la historia del pop, algún artista que hayáis tenido más en mente a la hora de hacer este disco?

 – Á: ¡Ay! La procesión de santos sería interminable.

 – J: Sí, una cosa que dijo Lemmy Kilmister: “El verano de 1973 fue fantástico”. No me acuerdo de nada, pero nunca lo olvidaré. El disco se parece un poco a eso.


 

¿O, por el contrario, tendría más que ver el disco con algún tipo de cine en concreto, alguna película, algún libro…?

– Á: Con Lost Highway, todo el rato.

– J: Bufff… Demasiados referentes: del género greaser a Stan Brakhage, o del Dr. Who a Kenneth Anger… La lista sería enorme. Libros, muchos, y, claro, cómics. Hay más de cómic que de cine.


 

Canciones como “Levante” tienen un sonido más inquietante. ¿Qué lo motivó en concreto?

 – J: Un paseo alucinado escuchando el viento en bucle. Tope mutante, oiga.

– Á: ¿Cómo te quedas si te digo que una mala mañana?


 

El disco empieza acústico en sus primeras canciones y acaba con más samplers y ruidos hacia el final. ¿Fue premeditado?

– DC: No y no. Fue en defensa propia. Ordenar así las canciones fue una forma de hacer el disco más legible.


 

Venís de mundos distintos y, supongo, tendréis gustos distintos. ¿Es Dúo Cobra vuestro mínimo denominador común?

 – Á: Es tan común como un ring de boxeo o una cama con dosel. En cualquier caso, tiene más que ver con la suma y la multiplicación que con la división.

 -J: ¿Te has fijado que denominador es anagrama de dandi moreno? Mínimo dandi moreno, es muy común.


 

¿Qué es La Follable, vuestro salón-estudio-local?

– Á: El lugar perfecto para una beca de residencia, incluso para una residencia sin beca, un salón de casa cargado de energía y magia.

 J: Ponemos problemas a tus soluciones.


 

¿En qué otros proyectos estáis cada uno de vosotros?

– DC: Javi en Fluzo y Néboa, Álvaro en La Risoto y ambos en Roldán. Un tipo con suerte, este Roldán.


 

¿En qué medida os compensa hacer música?

 – J: En hertzios y decibelios.

– Á: Gurdjieff le dijo a su hija entre otras muchas cosas: “hija, haz planes de trabajo y cúmplelos”.

 

¿Cómo lleváis trabajar y vivir en estos tiempos tan revueltos?

– DC: Con una explosiva mezcla de valor, miedo y simpatía.


 

Por último, ¿cuál ha sido la mejor anécdota de este tiempo en el mundo de la música?

– Á: A mí una vez me dijeron ‘músico étnico’.

– J. Yo no tengo ninguna buena, así que te cuento una trapallada de Farruco: en Ourense, después de haber hecho un chiste de curas, el párroco se le enfrenta diciéndole “cuidado con esa boquita”, y Farruco, señalándole la iglesia, le contesta: “respete mi púlpito como yo respeto el suyo”. Ejemplar.


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