DESTROYER LIVE

Destroyer en concierto 

 

 

 

 

 

Curiosa formación, al menos su disposición en el escenario: delante, el saxofonista, el trompetista y los teclados; detrás, la sección de ritmo y los dos guitarras. Se supone, pues, que esto no es un concierto al uso. Se supone, también, que el emplazamiento de los músicos sobre el escenario no es caprichoso y que quiere indicar algo. Kaputt, el disco que presentan, tampoco lo es. Y Destroyer, o sea, el alias de Dan(iel) Béjar, mucho menos.

 

Cuesta pensar en un grupo británico que haga música así, incluso una banda estadounidense. Casi se puede asegurar que este tipo de sonidos solo pueden surgir de la periferia del pop: los países escandinavos o, sí, Canadá. Dan Béjar creció allí -aunque sea descendiente de españoles, más concretamente de padre cordobés-, así que no está mediatizado por unos medios que tanto encumbran como dictan las modas y lo que se debe hacer en música. 

 

 

Por eso Kaputt es tan especial, tanto que parece una isla sin archipiélago en el océano, un mundo en el que sumergirse para encontrarse aislado del resto, cuyos límites por mar se encuentran en las lejanas tierras de Steely Dan, Prefab Sprout y Talk Talk. Parece que su autor lo ha entendido perfectamente y su traslación al directo también lo transmite de una forma especial.

 

 

 

 

 

 

Para empezar, Dan Béjar sabe ceder el protagonismo. Pone la voz al servicio de la canción, claramente como un instrumento más y, cuando acaba su parte, se agacha, intenta pasar desapercibido, quiere fundirse con el resto de los sonidos de su banda de siete músicos. Entre ellos, sobresalen los colchones mullidos proporcionados las bases de teclados, el saxo y una trompeta muchas veces tratada con efectos. El resto de la banda, los instrumentos más habituales en el rock, ponen las notas justas, sin que sobre ninguna, sin que falte ninguna.

 

Destroyer repasa Kaputt pero también revisita parte de un catálogo heterogéneo que vio el primero de sus 9 álbumes editado hace ya 16 años. Lo que sucede es que con esta formación las adapta al pop etéreo y de otras décadas (los 70 y los 80) que marca su actualidad, sin que en ningún momento chirríe, lo que dice mucho -en positivo- de sus composiciones.

 

Probablemente, nunca la Terraza del Auditorio del Mar de Vigo, ese escenario tan exquisito soñado y logrado por Sinsal para otra de sus propuestas únicas en el Festival Sinsal X, nunca vaya a tener una música tan acorde con su localización. Y cuando Destroyer alargan hasta el cuarto de hora “Suicide Demo for Kara Walker”, uno querría, como Dan Béjar, disolverse en la canción y que el tiempo se parase eternamente en esa isla aislada y remota.  

 

 

(Terraza del Auditorio del Mar, Vigo. 19-7-2012. Público: 300 espectadores. Promotor: Sinsalaudio)

 

 

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