DAVID CROSBY

David Crosby, ávido marinero en el proceloso mar de la música

 

 

David Crosby ha publicado recientemente su nuevo disco, Lighthouse, una pieza íntima y desnuda de artificios donde destaca de forma inmediata la reconocible voz de Crosby, su composición incisiva y el trabajo de guitarra. Esta colección de nueva canciones captura al icónico artista en una explosión inesperada de inspiración: “Crear música nueva que me emocione es encontrar una perla de valor incalculable”, asegura.

 

En Lighthouse encontramos una rara economía en el sonido, basado principalmente en la voz de Crosby y en las guitarras y en la diestra producción de Michael League de Snarky Puppy. “Hay una calidad carente de adornos en los temas que permite a las canciones respirar y darle el peso emocional correcto a las letras, libres de instrumentación superflua”, asegura su autor.

 

“La imagen elegida para Lighthouse tiene que ver con mi profundo amor por el océano, ya que he sido un ávido marinero desde mi niñez en Santa Bárbara y el mar ha sido una de sus musas a la hora de componer durante décadas”, afirma sobre su nuevo disco. Ahí están, para probarlo, alguna de sus canciones más emblemáticas como “Wooden Ships”, “The Lee Shore”, o “Carry Me”, sin ir más lejos.

En la canción que abre el disco, “Things We Do for Love”, compuesta para su mujer desde hace casi 40 años, Jan, la voz de Crosby rebosa ternura poética. “Paint You a Picture”, es un cuento cinematográfico de arrepentimiento romántico coescrito junto a Marc Cohn (el autor de “Walking in Memphis”). Son temas llenos de una resignación contrita. El largamente activista social Crosby también suelta sus puyas políticas cuando condena a los políticos cobardes que quieren enviar a los hijos de los demás a la guerra en “Somebody Other than You”, y que nos recuerda de forma compasiva que somos todos iguales en “Look in Their Eyes”, un cuento conmovedor sobre la inmigración inspirada en la crisis de los refugiados sirios.

Particularmente llamativo en Lighthouse es la curiosa forma de tocar la guitarra de Crosby, tan creativa como siempre, pero nunca ostentosa. A veces amable y cáustico, su trabajo aquí le sorprendió incluso a él mismo mientras descubría nuevos tonos. “Afino la guitarra de forma extraña y veo a dónde me lleva”, dice. “Te da diferentes inversiones de los acordes y diferentes sonidos. Tengo muchas afinaciones. Me ayuda a encontrar cosas nuevas y que son mías propias más que dedicarme a repetir lo mismo que otra gente ha hecho”.

“De todos los compositores de folk rock, David es un verdadero caso aparte”, asegura su productor Michael League. “Trae un elemento de color y experimentación y se arriesga en el proceso de composición a la hora de escribir las letras, en las partes de guitarra y en las armonías vocales. No tiene miedo de añadir notas en los acordes que normalmente no escucharías”.

“Grabé el disco con Michael League en Groove Masters, el estudio de Santa Mónica propiedad de un viejo amigo mío, Jackson Browne. League coescribió la mitad de las canciones de Lighthouse conmigo”. En una de las pocas desavenencias entre ellos, Crosby le pidió a League que le dejara un mes para grabar, a pesar de que League insistía en que solo necesitaban dos semanas. “Le dije que nunca había hecho un disco en dos semanas, que estaba mayor y él era un joven bólido, que tenía que desacelerar un poco y darme un mes entero”, recuerda Crosby. “Finalmente grabamos el disco en 12 días”, añade con una risa cordial.

En las seis décadas de carrera que tiene ya tras de sí, el californiano ha creado canciones que resuenan como piedras de toque indelebles de la cultura para más de tres generaciones, no solo como artista en solitario, sino también como miembro fundador de The Byrds a mediados de los años 60, Crosby, Stills & Nash (ganadores del Grammy al mejor nuevo artista en 1969), o Crosby, Stills, Nash & Young, en este caso añadiéndose al trío Neil Young.

 

Ha colaborado también con docenas de artistas, incluyendo a Joni Mitchell, James Taylor, David Gilmour (Pink Floyd), Phil Collins, Elton John y Carole King. Este pionero del folk rock, que entró en el prestigioso Salón de la Fama de los Compositores en 2009, también nos ha servido como conciencia social, no solamente escribiendo elocuentemente sobre temas sociales en canciones como “Almost Cut My Hair” o “Wooden Ships”, sino donando continuamente ganancias de sus conciertos para ayudar a diversas causas.

Pero Crosby no es solo un miembro de la generación que se desarrolló tras la Segunda Guerra Mundial, de la generación beat y la de los hippies. Hoy en día sigue siendo, a pesar de su edad, un músico reverenciado y respetado por muchas jóvenes estrellas de la escena rock, folk y jazz actuales como Bon Iver, Fleet Foxes, Iron & Wine, The National, Beirut, James Blake o Sufjan Stevens, y eso es motivo más que suficiente para poder seguir sintiéndose relevante.

 

 

 

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