CAMPUS GALICIA ENTREVISTA RYAN ADAMS

Ryan Adams, días de gloria

Olvídate de Prince o Andrés Calamaro. Ryan Adams es, sin duda, el tipo más currante del mundo de la música. Heartbreaker, Pneumonia, Gold… Tres discos clásicos editados en un año y ahora presenta Demolition, incluyendo parte de cinco discos que tiene ya grabados, esperando, incluyendo uno magistral -según sus palabras-, uno grabado con Beth Orton, otro con gente de Smashing Pumpkins y Lemonheads, otro con el cantante de Starsailor… Por si fuera poco, ha grabado el Is This It de The Strokes entero en clave blues. Y está en el estudio preparando otro más. En directo, da conciertos de más de tres horas. ¿Tiene un rato, señor Adams? Le pedimos un minuto al nuevo ídolo de gente como Elton John, Alanis Morissette y Keith Richards. 

– Recientemente afirmaste que tiene dos nuevas reglas. Una es no analizar lo que escribes, y la otra no leer lo que se escribe sobre ti. ¿Cómo te sientes al tener que enfrentarte a los periodistas para analizarte a ti y a tu disco?

– No se trata tanto de un sentimiento como de intentar asegurarme que soy lo suficientemente claro, y si alguien me pregunta algo, intento ser todo lo honesto que pueda. Si me siento gracioso, pues que sea así. Es como es… ¡No tengo elección! 

– En los dos últimos años has sido muy prolífico. ¿Qué importancia tiene para ti y para tu salud escribir canciones?

– Uno no necesita al otro. Disfruto escribiendo canciones, y escribo toneladas. Lo que resulta es que hago muchos discos, o al menos más rápido, así que salgo más de gira. De alguna forma, es algo habitual. A mí me parece que tiene sentido. Continuamente me siento inspirado y, además lo intento, no sólo porque me parece natural que me inspiren otros artistas o el arte, incluso tocar rock’n’roll o el sonido de una guitarra. Me hace sentir bien. Es como un viaje. Me gusta coger la guitarra y soltarme. Y también ir progresando en lo de explicarme mejor. 

– ¿Tiene que ver con lo que acabas de decir, de proyectar tus emociones y sentimientos tan directamente como sea posible?

– Es algo que me libera, que clarifica las cosas. Otras veces me vuelvo loco y tengo que expresarme. Pero cambia: tiene tantas dimensiones que es imposible describir el proceso. Imagino que tocar la guitarra solamente, sin hacer otra cosa, también es así. No sé cómo describirlo: tal vez si digo que es un sitio al que me gusta ir… Es uno de mis lugares favoritos. 

– Has dicho que eres un nómada, que no vives en ningún lugar. ¿Cómo afecta a tu forma de componer?

– Da igual dónde esté: siempre voy a encontrar huevos para el desayuno, aunque cambien otras cosas. Siempre viajo con mis ideas. A veces ayuda estar en un nuevo sitio. A veces escribo sobre los sitios en los que he estado. Últimamente me apetece más escribir sobre estar aquí, en Europa. También he pasado más tiempo aquí que en los Estados Unidos recientemente. Me gustan mis ciudades allí, Los Angeles y Nueva York, y el Sur de donde vengo, pero ya no me interesa tanto el país. Me apetece más trabajar como músico aquí. Hay más historia, la gente se lo pasa mejor, las conversaciones son interesantes. Nadie le presta atención a la jodida televisión. La gente habla de música y le gusta dar paseos. La cultura romántica existe y  mucho, en  Amsterdam, Barcelona, Londres… Podría vivir en Irlanda. Me encuentro muy tranquilo y enamorado de Suecia y Noruega. En Escandinavia en general me parece todo increíble. 

– Con Heartbreaker, Pneumonia y Gold editados en muy poco tiempo, ¿te preocupa estar sobreexpuesto o sacar la música de dentro de ti tiene más importancia?

– Mi idea es editarlo todo y que lo compre quien quiera. No forzamos a nadie. Publicamos un par de anuncios, hago algo de promoción y ya está. Todo editado y a defenderlo en directo. La próxima vez, teniendo en cuenta que ahora toco cerca de tres horas, va a ser interesante ver cómo lo hago, cuando la gente tenga acceso a millones de mis canciones. Después pasaré a algo nuevo. También estuve pensando en vender los discos grabados sólo en los conciertos o en un sello pequeño, para que la gente se tenga que esforzar y, más tarde, dejar que lleguen a las tiendas de discos. Tal vez podríamos anunciar que se han editado cinco discos. Tendrías más o menos todo mi catálogo, aunque también debo decir que hay mucho de lo grabado con Whiskeytown que nunca se ha editado, ya que no me apetece remezclarlo o escucharlo. Por ahora, todavía estoy escribiendo, todavía miro hacia delante. 

– También has amenazado con un disco fuera de serie.

– Sí, estaría bien que la mitad del disco tuviera una parte potente, optimista, y la otra parte romántica, pesimista. Un Sticky Fingers sólo mío. Estoy preparado para un disco de doce canciones increíbles que nadie pueda alcanzar jamás. Cada nota, cada canción, inalcanzable. Y tengo la banda perfecta para hacerlo. Así que ya es hora de meterse en la cocina y encender el gas. 

Xavier Valiño

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