CAMPUS GALICIA ENTREVISTA CON GROOVE ARMADA

CAMPUS GALICIA ENTREVISTA CON GROOVE ARMADA

ULTRASÓNICA

ENTREVISTAS 2003 


Groove Armada,  baile sin complicaciones

 

        “Sin duda”, afirma Tom Findlay, “se trata del disco menos enrevesado de cuantos hemos hecho. Es un álbum funky, con canciones más directas y más limpias”. Así se presentan Groove Armada en el 2003, con un sonido bastante distinto del que ofrecían en discos como At The River, uno de los trabajos más reconocidos de su carrera, allá por 1998. Lo mismo ocurre cuando comparamos el nuevo álbum con su segundo disco, Vertigo, del 1999.

        En lo que supone un paso adelante respecto a “Superstylin”, todo un clásico en las pistas de baile incluido en el tercer álbum del grupo, Goodbye Country, Hello Nightclub, su cuarto LP, Lovebox, destaca como una auténtica fiesta llena de soul y funk. Vamos, que vienen dispuestos a que su disco sea valorado como se merece, un premio mucho más ambicioso y genérico que supondría un reconocimiento a la gran variedad de ritmos que ofrece el nuevo trabajo, en un universo lleno de texturas musicales y mundos muy personales. 

        “Hemos hecho un trabajo más relajado, más fácil de comprender” , afirma Andy Cato. “Cuando grabamos Northern Star (el auténtico debut del grupo, un álbum que grabaron en 1997 a través del sello Tummy Touch), los discos no se hacían así, no existían cosas como “Lounge 45” o “Ibiza 597”, y resultaba muy aburrido. En nuestras nuevas canciones también hay temas tranquilos y canciones preciosas, pero también encuentras cosas como “Madder”, un tema más cercano al sonido independiente y que, al mismo, tiempo encaja en el mundo de la música de baile. En cambio, “Tuning In”, sin ir más lejos, tiene más de los Rolling Stones que de la escena de baile.”   

        “El mundo del chill out es algo tremendo”, afirma Tom. “Es imposible saber en cuántas recopilaciones se ha incluido “At The River”, pero como mínimo ha aparecido en más de 200. Cuando lo hicimos, nunca pensamos: “Muy bien, somos Groove Armada, así que vamos a hacer esto, y después nos pondremos a hacer otros seis discos iguales que “At The River””. Eso habría resultado tremendamente aburrido”. 

        Lovebox se grabó en el pequeño y caótico estudio que posee el grupo en Londres. Se trata de un entorno sin ventanas, claustrofóbico, en el cual trabajaron durante cuatro largos meses a lo largo del pasado verano, sufriendo un tremendo calor, lo que aportó al disco, en palabras de Andy, “una sensación de agobio y calor extremo, como si estuvieras en la selva”. Desarrollado con un grupo de ocho músicos que tocó en directo, el resultado es un disco que nos ofrece la sensación de encontrarnos frente a un impecable sonido directo, como el que podríamos disfrutar en un concierto durante el verano.  

        Tom habla del directo: “Cuando tocamos en Estados Unidos, conseguimos que los 10.000 norteamericanos que fueron a vernos no dejaran de saltar y bailar  en ningún momento. Lo mismo ocurrió en Alemania, Holanda, Inglaterra y Australia”. 

        Por su parte, Andy reniega del chill out: “Cuando actuamos en directo no dejamos de movernos ni un momento, entrando y saliendo del escenario constantemente. Cuando subimos al autobús escuchamos Abbey Road, y no esos asquerosos sonidos de ballenas…” 

        Las voces que podemos escuchar en Lovebox son sin duda bastante conocidas, gracias a la colaboración de un buen número de estrellas del hip-hop y el soul, entre ellas Neneh Cherry, que participa en la excelente “Think Twice”. “Es una persona maravillosa”, confiesan los miembros del grupo. Lo mismo sucede con Red Rat, que ha colaborado tanto en el primer single, “Purple Haze”, un tema de estilo blues-funk, como en un tema especialmente potente e irresistible, “The Final Shakedown”.  

        Otra de las sorpresas es la presencia del legendario Richie Havens en el tema “Hands Of Time”, lo mismo que Tim Hutton en “Tuning In”, y Criminal, por su parte, ha colaborado en el ritmo sex-funk de estilo hip-hop de “Groove Is On”. “Con Criminal nos reímos muchísimo”, afirma Andy. “Es un tipo genial. Al principio piensas que vas a encontrarte con un tío enorme, con una imagen impresionante, y en realidad se trata de un hombre más bien menudo, con gafas y muy sensible. Una noche se fue a la discoteca, se puso a hablar con unas cuantas chicas y al día siguiente nos dijo: “Tíos, la gente os adora; cada vez que le hablo de vosotros a alguna mujer se vuelve loca”. La verdad es que nos alegramos de que eso le sirviera para ligar un poco.” 

        A sus 30 años, Tom Findlay -nacido en Cambridge-, destaca como pinchadiscos, promotor de discotecas, relaciones públicas y es un auténtico loco del fútbol. Un buen día de 1994 conoció en Londres, a través de unos amigos comunes, a Andy Cato, también de 30 años, músico de Yorkshire, también pinchadiscos, experto en trombón y creador del sello discográfico Skinnymalinky. Poco después decidieron unir su talento y su entusiasmo para crear “Captain Sensual At The Helm Of The Groove Armada”, con toques de jazz, disco, house y funk.  

        Grabaron su primer LP, Northern Star, en Yorkshire, rodeados de naturaleza. El disco incluía “At The River”, tras el cual llegó el primer contrato con el sello Pepper. Fue entonces cuando reeditaron “Vertigo”. Hoy, el grupo sigue adelante, siendo una banda de referencia, un excelente dúo de pinchadiscos, y promotores de discotecas que organizan cada quince días una noche llamada “Lovebox” en diversas salas de Londres.  

        Los dos se muestran encantados al comprobar que por fin los pinchadiscos hayan dejado de ser las grandes estrellas y los auténticos protagonistas de la noche: “¿Qué sentido tiene pagar 40 libras para escuchar a un tío que se considera una superestrella haciendo lo mismo que podrías hacer tú en tu habitación? La gente quiere recuperar un poco de intimidad”.  

        “Lo importante es sumergirte en las cosas”, afirma Tom, “y abrir los oídos a la posibilidad de explorar la belleza que hay en la música. Ésta ha sido la época en que hemos escuchado más música de artistas blancos, sobre todo canciones de los Beatles y Nick Drake, junto a cosas más rockeras. Si realmente te gusta la música, la búsqueda de la calidad nunca termina, no tiene final, te puedes pasar la vida escuchando millones de cosas. Nunca vas a encontrar la canción perfecta, pero lo importante es no dejar de intentarlo.” 

        “Hace seis meses nos encontrábamos probablemente en nuestro peor momento”, afirma Tom. “Nos dejamos influir por toda la porquería que había a nuestro alrededor, y creo que incluso llegamos a olvidarnos de las razones que nos llevaron a entrar en el mundo de la música en un principio. En cambio, con este disco ha sido como si hubiéramos vuelto a redescubrirnos a nosotros mismos”. 

        “Estábamos en uno de esos períodos en los que piensas que quieres dejarlo todo o poner toda la carne en el asador para salir adelante con un trabajo maravilloso”, recuerda Andy. “Se trata de un momento de duda en el que nunca sabes qué hacer.”  

        “Al principio pensamos que era una locura grabar un disco en tan poco tiempo,” reconoce Tom, “pero al final ha resultado lo mejor que hemos hecho en muchos años Todos queríamos quedarnos trabajando hasta muy tarde cada noche, porque estábamos disfrutando al máximo con la experiencia, algo que desde luego no ocurrió con nuestro anterior disco, con el que pasamos demasiado tiempo metidos en aquel minúsculo estudio de grabación.” 

        “Esta vez he hecho exactamente el disco que me gusta escuchar,” reconoce Tom. “Normalmente, cuando termino algo ya estoy cansado de oírlo. En cambio, esta vez, cuando llegaba a casa, aún tenía ganas de escuchar de nuevo las canciones. Al final, lo más importante es que somos un grupo británico de directo, totalmente multicultural, y representamos lo bueno que hay en Inglaterra. La verdad es que ya no quedan demasiados buenos grupos ingleses: lo único que se escucha en la radio es la porquería norteamericana, y con la televisión pasa lo mismo, así que me parece que el hecho de que nos vaya tan bien siendo ingleses es algo que deberíamos celebrar”.

Xavier Valiño

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