BOB DYLAN

 Bob Dylan, camino sin asfaltar hacia tu corazón

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Modern Times es ya el disco de la consagración comercial de Bob Dylan. Y, aunque parezca difícil, también se encuentra entre sus álbumes más brillantes, cerrando una trilogía que ha dado en los últimos años Time Out Of Mind (1977) y Love And Theft (2001).

 

Puede que todo lo que ha hecho en los últimos tiempos haya ayudado a este éxito. Desde su libro de memorias hasta el programa de radio por satélite que presenta y dirige semanalmente. También cuentan los discos exclusivos para su venta en cadenas de cafeterías o librerías, los anuncios de ropa interior con él de reclamo, los musicales con sus canciones, los documentales como No Direction Home (de Martin Scorsese), los proyectos de películas sobre su persona como I’m Not There (que dirigirá Todd Haynes y en el que será interpretado por siete actores, entre ellos Cate Blanchett o Heath Ledger), los videos con actrices como Scarlett Johansson, los discos y canciones inéditas a través de la serie Bootleg o las cajas de 800 canciones para iTunes…

 

Además, para acompañar su edición y hacerla más efectiva, Bob Dylan acaba de hacer unas interesantes declaraciones a USA Today. “No hay nostalgia en este álbum. No me interesa hurgar en el pasado”, comienza diciendo Dylan. “No me obsesiona escribir canciones. Puedo dejar de hacerlo por períodos muy largos. No las necesito. Cuando eres joven escribes para poder tocar, pero después no puedes tocarlas todas. Se hace difícil encontrar una razón para componer algo distinto”.

 

Modern Times rompe un silencio de cinco años, en los que Bob Dylan no había publicado ningún disco, ninguna nueva canción. “Lo que tengo que hacer es encontrar un espacio y casi hipnotizarme a mí mismo, sin drogas por supuesto”, dice. “Ésas son mis mejores canciones, cuando no soy realmente consciente. Después tengo que buscar las frases perfectas, el vocabulario, los ritmos para hacer que funcione. No me gusta escribir canciones donde empiezo con algo poético y luego encuentro la melodía. Lo he hecho, pero no me funciona”.

 

Su nuevo disco Modern Times tiene algunas referencias al huracán Katrina y al 11-S. “Las palabras se te escapan de una manera tremendamente rápida”, dice. “Tal vez para el oyente sea difícil comprenderlas todas y quizá ni siquiera le interese. No podría decir que añaden estas canciones a otras anteriores. Significan lo que significan. Te tocan en sitios donde puedes sentirlas. Con este tipo de música lo que quieres es conmover a alguien y para eso tienes que conmoverte antes a ti mismo”.

 

Modern Times está producido por Bob Dylan bajo el seudónimo de Jack Frost, ya utilizado en otros álbumes como Love And Theft, Under The Red Sky  y Time Out Of Mind. “Hay tantas capas en un disco de hoy, tantas pistas en los estudios… Los productores piensan que tienen que usarlas todas”, afirma sobre el trabajo de producción. “No es una forma de arte, sólo un sonido corporativo. Hay tan poca cosa detrás de la mayoría de las canciones que hay que vestirlas con todas esas pistas. Hasta el metal es elaborado. Para mí, todo tiene que tener un propósito o no sirve para nada. Un productor debe haber crecido con el tipo de música que está produciendo. Los ritmos de hoy hacen que la gente pose, pero no la hace moverse ni cambiar sus vidas, y en eso debe consistir la música popular”.

 

En 44 años de carrera, Bob Dylan ha publicado otros tantos álbumes, siempre con el mismo sello discográfico. “Detesto ir como un predicador hablando sobre la industria discográfica”, dice. “Estoy seguro que hay muchas cosas buenas en las canciones que se graban hoy, pero no puedo escucharlas. Sólo oigo un zumbido. Hay una superficialidad que puede tener éxito, pero la gente lo olvida rápidamente y pasa de inmediato a la próxima. Yo no quiero ser un músico así. Los artistas que han cambiado mi vida eran individuos. No respondían a otro tipo de realidad que la suya propia. El último músico que apareció como un ser original es Bruce Springsteen, creo. Me conmueven los individuos, no las mafias. La gente quiere originalidad, sea Héctor, Aquiles, Ted Turner, Jerry Lee Lewis o Hank Williams”.

 

En sus declaraciones Bob Dylan quizá no se muestra tan huraño como es habitual, pero sí aparece como un solitario: “En el instituto, todos los demás jugaban en deportes de equipo. A mí me gustaba el boxeo porque eras sólo tú y tú mismo, y no te hacías daño. Una vez luché contra un profesional y boxeaba para centrar mi mente. Ese tío podía cruzar un campo de fútbol haciendo el pino. Me sigue gustando y todavía lo hago cuando puedo. Me gustaría correr con un coche en un circuito. Esos tíos también están realmente solos”.

 

También tiene su opinión clara sobre la utilización de sus canciones. “Alguna gente es muy protectora de lo que tiene y tiene derecho a ello. Pero me han hecho tantas cosas a mí y a mi trabajo, se ha explotado a niveles tan grandiosos sin tenerme en cuenta, que llega un punto en el que ya no te importa. No me importa la imagen. Me da igual en qué tipo de películas, programas de televisión o anuncios usen mis canciones, o cómo y cuántas veces han sido cantadas en clubes u obras de teatro en las escuelas”.

 

Queda para el final el Dylan más genuino: “Paso de la posteridad. Todo lo que me interesa actualmente es que las canciones funcionen bien mientras las estoy tocando. No podría ir por ahí haciendo versiones como Rod Stewart. Para empezar, nadie las compraría. Amo esas canciones, pero tengo que tocar las mías y tienen que funcionar de inmediato. Hay más en mi música que en mis letras. Es algo que sólo puedes apreciar si tienes los oídos y la mente abierta y me das un canal libre. Dame un camino sin asfaltar hacia tu corazón”.

Xavier Valiño

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