BLUR

Blur, nuevas vías

 

         Ya hace tiempo que algo se mueve en el mundo de Blur. Después de renegar del brit-pop que encumbraron, giraron la vista hacia las bandas independientes americanas. Ahora, Damon Albarn habla de la crisis de las guitarras, viaja a Mali y busca nuevos parámetros rítmicos, aunque lo que presenta son sus viejas canciones en un disco recopilatorio, The Best Of.

 

– ¿La edición de este disco The Best Of y la grabación de “Music Is My Radar” ha sido un reencuentro?

         – Una vez que grabamos esa canción, quedó claro que podemos grabar otro disco juntos. Fue una experiencia agradable,  porque, de antemano, no estaba tan claro que todo el mundo hubiera avanzado.

 – ¿Esperas siempre que los otros componentes de Blur hayan progresado lo suficiente?

– No espero que sean copias en papel carbón de mi progreso, sino que ellos hayan progresado a su manera, eso es lo más importante. Así es como sobrevives. Y yo creo que cada vez somos mejores. Cuanto más tiempo estamos juntos, más importante se ha vuelto la música. No es que antes no lo fuera, sino que te das cuenta de que el tiempo pasa y que tienes que hacer que las cosas cuenten. Puede que con 21 años fuera buscando atención, para decirlo lo más suavemente posible. En aquel momento era importante también, y gracias a Dios que lo he sacado de mí. De eso se trata crecer, de quitar esas cosas tan irreales de tu sistema, lleve el tiempo que lleve.

– ¿Era importante entonces la música de los demás?

         – Aunque no lo creas, hasta los 26 o 27 no sentía pasión por comprar discos. Sentía pasión por la música, pero era muy inocente. A partir de ahí me fui metiendo mucho más dentro. Ahora compro discos sin parar de música africana, jamaicana, árabe, flamenco, cubana, y lo único que me interesa de mi país es la antigua música de baile, con ritmos alocados y totalmente irreverentes. 

– ¿Así que te parece que la música de guitarras es redundante y está en punto muerto?

– Probablemente defraude a un montón de gente, pero no puedo pensar en algo asombroso hecho con guitarras. Es una especie en extinción. No nos veo a nosotros como un grupo de guitarras: sé que lo somos, pero experimentamos con ritmos muy distintos. Creo que el aspecto rítmico es el más deprimente por su falta de imaginación. Tampoco soporto la actitud de los grupos de guitarras. No soporto a Limp Bizkit y todos esos. Tal vez sea demasiado viejo para entenderlos, pero tienen un sonido tan poco sincero. Suenan bien como grabación de estudio, pero no parece que haya goce en la textura del sonido. 

– ¿Y cómo es el mundo de Blur comparándolo con estos grupos?

– Yo diría que muy ecléctico y diverso, como es el mundo real. 

– ¿Qué es lo que te interesa ahora?

– Lo único que me importa ahora es que lo que haga sea realmente bueno. No necesita tener mi cara acompañándolo. De alguna forma, incluso es más importante que no la lleve, de verdad.  

– ¿Crees que a Blur se le da el suficiente crédito que merecen por la forma tan heterodoxa con la que se aproximan al hecho de hacer música?

         – ¿Qué es el crédito exactamente? ¿Crédito en el banco? ¿Crédito con la crítica? No sigo mucho la prensa musical, así que no sé si lo tenemos o no. Todo lo que sé es que todavía estoy en una posición en la que tengo suerte porque todo el mundo parece darme espacio para hacer lo que quiero y seguirme, así que desde ese punto de vista, sí. Pero sólo estoy agradecido por ello, no lo espero.  

– Después de diez años, ¿cómo crees que la gente ve a Blur?

         – Mucha gente conoce nuestras canciones y creo que hemos estado ya mucho tiempo ahí como para apagar un poco la expectación. Además, en los dos últimos años hemos intentado salir menos en la prensa, lo que nos ha hecho mucho bien. Aprendimos mucho de lo que les ocurrió a Oasis, que pagaron un precio muy alto por ello. Fue como una gran revelación, y lo he evitado desde entonces. Parece como algo atractivo, pero cuando empiezas a experimentarlo en todo su cenit… Mirando ahora hacia el 95, fue lo mejor que nos pudo pasar, ya que nos espabiló rápidamente. 

– ¿Hay algo decidido en cuanto al futuro?

         Lo mejor de este disco es querer hacer un disco mejor la próxima vez. Sólo nos espolea. He estado escribiendo de nuevo. He estado en Mali y va a salir un disco con mi nombre, que no tendrá nada que ver con lo de Paul Simon: todo el dinero recaudado será para una fundación de allí. Así que este año he hecho lo que he querido y es tiempo de volver con Blur. Pero les he dejado claro al resto del grupo que quiero trabajar de una forma determinada y creo que lo han entendido. Estamos de nuevo en sintonía, cuando otras veces no lo conseguimos, pero eso es la naturaleza de estar en un grupo. Creo que lo que nos da longevidad y deseo de continuar es que somos conscientes de ello. Además, ¿cómo vamos a estar siempre en sintonía si dos de nosotros tenemos hijos y los otros dos no? Lo que más me gusta de Blur es que podemos poner en las listas una canción tan extraña como “Music Is My Radar”, mientras que otros no, y ésa es mi razón para continuar. 

Xavier Valiño

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