ADAM COHEN LIVE

Adam Cohen en concierto 

 

 

 

 

Sean Lennon. Julian Lennon. Chris Stills. Jakob Dylan. Teddy Thompson. Harper Simon… Todos ellos, asegurado su futuro, puede que acaben mostrando algo del talento de sus progenitores. A cambio, tienen también que llevar a cuestas la carga del apellido familiar. Sobreponerse a él lleva su tiempo y algunos nunca lo conseguirán.

 

 

Seguramente hoy tan solo Jeff Buckley y Rufus Wainwright sean más conocidos que sus padres. Todos son nombres que pueden salir a la luz en una conversación con Adam Cohen o en uno de sus conciertos. Sobre todo ahora, que reconoce haber encontrado finalmente su espacio y su voz, a sus casi 40 años, tras aquel momento catártico que le cambió la vida al interpretar hace cuatro años por primera vez en público una de las canciones de su padre.

 

Todo viene a cuento porque Adam ahora sí menciona a su padre en directo, dejando atrás el chiste de que es hijo de un conocido cantante canadiense (él hace la gracia con Céline Dion). Y el legado de Leonard sobrevuela toda su actuación sin tapujos, pues deja caer unas estrofas de “Bird on a Wire” en medio de su propia composición “Hey Jane” o al interpretar su versión de “So Long Marianne”, la más coreada de la noche, lo que lo dice todo.

 

 

 

 

 

Tres discos después de su debut (uno con la banda Low Millions), Adam ha aceptado finalmente que le toca vivir en y del negocio familiar: la música. Y si antes escuchaba más los discos que ponía su madre (Aretha Franklin, Marvin Gaye, Prince), hoy está descubriendo lo que le siempre le gustó a su padre (Joni Mitchell, Bob Dylan), como reconoció en escena. Ese sonido, con la influencia mayor de Leonard, es el que manda en Like a Man, su cuarto álbum. Y de ahí vienen sus mejores canciones; él lo sabe y entre los once temas de la noche solo recupera “Hey Jane” de Mélancolista y “Eleanor” de su aventura con aquel grupo de rock en el 2004.

 

El resto del concierto, además de la versión de su padre y un “What’s Going On” de Marvin Gaye que sonaba mejor desnudo que cuando le introducía instrumentación, lo componen siete cortes de este disco. Mejor que las más prescindibles “Beautiful” o la propia “Eleanor” resultan “Overrated” (el tema que Paul McCartney le dijo que desearía haber compuesto), aquellas que su padre más valora (“Like a Man”, “What Other Guy”) o el bis inesperado de “Out of Bed”.

 

El formato trío es el que mejor le va a sus nuevas canciones, acompañado por el multinstrumentista Michael Chaves y la violonchelista Mai Bloomfield (también telonera en esta actuación, en la onda más bucólica de Joan Baez, y que se atrevió en gallego con el “Catro vellos mariñeiros”). Y su espectáculo lo adereza con largas parrafadas en inglés y castellano entre tema y tema, con lo que parece que también ha conseguido convertirse en un entertainer, algo a lo que habrá ayudado la búsqueda de estos trece años como músico. Ahora que ha aceptado su origen, empieza también a encontrar algunas canciones y un futuro.

 

(Salón Teatro, Santiago, 27-10-2011. Público: lleno. Promotor: Sweet Nocturna)

 


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