THE WOMACK SISTERS: The Womack Sisters(
THE WOMACK SISTERS: The Womack Sisters(Daptone)
Kucha, Zeimani y BG Womack aprendieron el oficio viajando con sus padres, Womack & Womack (Zeimani aparece como bebé, en brazos de su madre, en la portada de Conscience), entrando y saliendo de estudios, camerino, hoteles y escenarios desde niñas. También son nietas de Sam Cooke y sobrinas de Bobby Womack (para quien trabajaron como coristas), una genealogía capaz de intimidar a cualquiera. Sin embargo, lo que viene a demostrar su debut es que la herencia genética es apenas la mitad del trabajo cuando sobra talento.
Eso sí, se lo trabajaron. La historia que desemboca en el álbum tiene bastante más recorrido que su fecha de edición. Las hermanas llegaron a Los Ángeles, trabajaron en empleos ajenos a la música -como, por ejemplo, conductoras de Uber- y durante años fueron encontrando ejecutivos que les pedían alejarse del soul y orientarse hacia el pop o incluso el rap. Acabaron financiando su propia música y finalmente Daptone Records apostó por ellas, aunque antes de grabar nada invirtieron aproximadamente un año en escuchar discos y tratar con Bosco Mann, hasta que encontraron un terreno común en el sonido analógico.
El resultado son once canciones que caben en poco más de media hora, lo que evita divagaciones. “Chauffeur” es especialmente reveladora: cada una toma un verso para narrar anécdotas al volante del Uber en trayectos ajenos y madrugadas eternas, hablando de deseo, dinero y sentirse invisible, sobre una instrumentación cálida de soul clásico. “If I Let You” introduce un guiño latino con vibráfono, güiro y un ritmo juguetón que sorprende sin romper la coherencia del conjunto.
Entre las piezas más emotivas destaca la doliente “You Went Away Too Long” o “I Just Don’t Want You (To Say Goodbye)”, una balada que podría haber salido de un catálogo clásico de soul, con un dramatismo contenido que evita el exceso. Y en “You Went Away Too Long” la producción despliega todo el arsenal de estudio de Bosco Mann, con arreglos teatrales que no eclipsan la voz.
El disco avanza con una precisión casi coreográfica: cada hermana toma el liderazgo cuando la canción lo pide y las armonías se ensamblan con una naturalidad que solo llega desde la sangre compartida. Para confirmarlo, el recorrido se cierra en un tono casi autobiográfico: “My Sisters and Me” es su “We Are Family”, relatando separaciones, pérdidas y años buscando un lugar propio, para acabar situando la fraternidad en el centro de su historia. Es, también, un homenaje explícito a su abuelo, la raíz más profunda de su linaje, con claros ecos de “Wonderful World”.
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