SWAMP DOGG: Swamp Dogg Contemplates the Afterlife

SWAMP DOGG: Swamp Dogg Contemplates the Afterlife (S-Curve)

Superada con creces la barrera de los 80 años, la mayoría de los mortales busca la paz del retiro o el descanso de la rutina. Pero meter en ese mismo saco a una de las mentes más excéntricas e inquebrantables del soul estadounidense sería un error garrafal. Swamp Dogg, el genio vivo del soul regresa en este 2026 con un proyecto que mira de frente al abismo de la mortalidad, pero sin perder ni un ápice de esa guasa irreverente y ese espíritu fronterizo que siempre lo han caracterizado.

Tras haber explorado el bluegrass y los sintetizadores con autotune en sus anteriores  entregas,  decide ahora adentrarse en una especie de góspel lisérgico y soul profundo para preguntarse qué hacemos con el escaso tiempo que nos queda por vivir y qué demonios pasa cuando se apaga la luz. Dogg muestra curiosidad, humor retorcido y un deseo voraz de vivir y despedirse gozando cada minuto.

Hay dos temas especialmente significativos. Gary U.S. Bonds, con 87 años, aparece en “Waka Waka Waka”, una pieza con aire de desfile de Nueva Orleans. Ambos fueron amigos durante décadas y también compartieron crédito en “She’s All I Got”, canción que Johnny Paycheck llevó a las listas en 1971. Que vuelvan a cantar juntos después de una antigua disputa encaja perfectamente con el espíritu del álbum, ya que a ciertas alturas de la vida no merece la pena mantener según qué rencores. La otra es “Please Don’t Bury Me”, adaptación de John Prine. Swamp Dogg la convierte en un pequeño disparate de humor negro sobre el destino del propio cadáver. También funciona “Acid Tongue”, de Jenny Lewis, llevada aquí a un terreno de soul áspero, con órgano y metales, bastante alejado de su versión original.

En “Searching for Heaven”, el órgano y los coros podrían anunciar una confesión religiosa, pero Williams desvía enseguida el asunto hacia algo mucho más terrenal. El paraíso, viene a decir, quizá consista en tener cerca a alguien que siga considerándote maravilloso incluso cuando haces el idiota. La muerte aparece, así, como una excusa para hablar de la vida. Pero si algo estremece es “Daddy’s Little Girl”, el momento más desnudo del álbum, con una niña que pregunta por qué hay una bandera sobre el ataúd de su padre y un globo que sube al cielo como único ritual posible ante algo que no tiene explicación. Cuando Swamp Dogg deja a un lado el simple chiste, como aquí, es cuando más cala. Está situada justo antes de “Final Approach” (“Enfoque final”), la despedida y… ¿su testamento?

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