WÖYZA: Valiosa
WÖYZA: Valiosa (Wötom)
Sofía Trigo lleva más de dos décadas componiendo canciones bajo el nombre Wöyza, un apodo que, según ella misma ha explicado, representa la lucha y la pasión por un sueño a la vez que una realidad. Nació en Moaña (Pontevedra), tiene raíces uruguayas y se crio oyendo a Aretha Franklin, Whitney Houston, Lauryn Hill y el Wu-Tang Clan en la misma tarde. Esa mezcla imposible es exactamente lo que suena en sus discos, y Valiosa no es una excepción.
Diez años sin publicar un álbum de larga duración en solitario pesan lo suyo. No es una ausencia imposible en términos industriales, pero sí lo suficiente para que las cosas cambien por dentro. En el caso de Wöyza, lo que ha cambiado incluye la maternidad, que atraviesa este trabajo sin convertirlo en un disco sobre ser madre. Lo que hace, más bien, es transformarlo en un disco sobre entender quién se es después de que algo te cambia por completo, te descoloca el centro de gravedad y te obliga a volver a encontrarlo.
El tema titular, adelantado ya el año pasado, cuenta con las voces de Alana Sinkëy y Lhanze, dos artistas de la escena urbana portuguesa y gallega que aportan capas corales sin robarle protagonismo a la voz central. Hay algo deliberado en ese gesto: un disco que lleva ese título necesita voces que lo respalden colectivamente, no que lo ilustren desde fuera.
“Florecer” es la canción más despojada del disco, casi sin ornamentos, con una base que respira más que golpea y que deja espacio para que la letra aterrice sin amortiguadores. “Equipo” tiene otra lógica, con una mayor presencia del hip hop en la columna vertebral y de góspel a la espalda, mientras que en “Melodrama” Wöyza se permite más tensión sin resolver, más ambigüedad, como si supiera que no todo necesita cerrarse para ser verdad. Son tres ventanas abiertas al mismo edificio.
Lo que sostiene el conjunto es la voz, que a estas alturas tiene el tipo de autoridad que no se enseña en ningún sitio. Wöyza fue la primera en rimar en gallego dentro del hip hop -en 2008, con Tempos de muller– y desde entonces ha levantado el primer coro de música negra de Galicia, adaptado cantigas medievales del siglo XIII y colaborado con Nach sin que ninguna de esas cosas suene a experimento puntual. Lo que queda después de escuchar Valiosa no es solo una colección de canciones bien construidas, sino la sensación de haber asistido a un proceso de reconstrucción personal narrado en primera persona. Son fragmentos de una identidad que se reafirma mientras todavía sigue cambiando.
