THE HOLD STEADY 2008

The Hold Steady, nacidos para correr

 

En sus inicios eran un grupo modesto, sin intención de dar muchos conciertos ni de prolongar mucho su vida discográfica. Pero tras su primer álbum, Almost Killed Me (2004), pronto se reveló un grupo de rock de alto voltaje, que trasciende la barrera de la música independiente para llegar a grandes audiencias. Ahora, tras Separation Sunday (2005) y Boys And Girls In America (2006), editan su cuarto álbum, Stay Positive, con el que dejan claro que son los más claros herederos al cetro de Bruce Springsteen. Craig Finn, su líder, se muestra preocupado por hacerse mayor.

 

¿Qué lapso de tiempo hay entre la edición de vuestro anterior disco, Boys And Girls In America, y la preparación de este nuevo, Stay Positive?

            – Cuando comenzamos con este grupo queríamos ser muy agresivos en lo que se refiere a la política de edición de discos. Hasta ahora hemos editado cuatro discos en cinco años. Para mantener ese ritmo, nos dimos cuenta, más o menos a finales del verano del año pasado, tras acabar la gira de festivales, que teníamos que trabajar en nuestro nuevo disco antes de irnos a casa. En esas fechas hicimos algunas maquetas juntos en las habitaciones de los hoteles. En septiembre y octubre, de vuelta a casa, las pulimos, y después las sacamos a pasear en una gira que hicimos con Art Brut en noviembre. Tras esa gira, nos metimos en el estudio y les dimos los últimos toques. Al final teníamos 19 canciones que, como ya sabes, han acabado siendo 11 en el disco.

 

¿Teníais una noción desde el principio de cómo sería el álbum?

            – Sí, quería que este disco echase un vistazo a los personajes que han aparecido en los tres discos anteriores y viese cómo crecen, con una vida más adulta y más problemas de adultos. Uno de los motivos del disco es hacerse mayor dignamente. Tengo 36 años ahora y estoy viviendo del rock’n’roll, y eso me hizo pensar mucho en cómo crecemos y en cómo a una determinada edad la gente tiene objetivos como tener niños, poseer una casa y cosas como ésas. Pero también intentas ser fiel a los principios que tenías. Así que el álbum surge de esos pensamientos: seguir adelante, perseverar, intentar permanecer fiel a los ideales y las ideas que tenías cuando eras más joven.

 

¿Se podría decir que partes de una idea preconcebida de cómo debe ser el disco y, después, escribes canciones que encajen en el concepto?

            – Sí, es cierto. Pero hay una parte que se te va revelando a medida que avanzas. Puede que si has escrito ocho canciones, las cuatro siguientes te enseñen algo de las primeras ocho.

 

Las canciones de este álbum no tienen lazos entre sí, pero sí que hay muchas referencias a otras de los discos previos. Pienso, por ejemplo, en “Stay Positive”, que remite a “Hornets! Hornets!” de Separation Sunday.

            – Sí, es algo que siempre he hecho. Me lo planteo como un reto al oyente más atento. Es algo que siempre tengo presente, esa idea sobre cómo conectar las cosas.

 

¿Es ése un plan desde el inicio, que los discos que hicierais tendrían algún tipo de unidad, bien temáticamente o a través de las canciones?

            – Supongo que sí, aunque cuando empezamos no pensamos mucho sobre el segundo disco. Pero creo que si me hubieses preguntado lo mismo entonces, seguro que hubiera respondido que sí, aunque no hubiese estado seguro de que las ideas que tenía llegarían a ser puestas en práctica.

 

Escuchar el nuevo disco junto a los tres anteriores se parece a una de esas series televisivas de varias temporadas, con las conexiones narrativas, la presencia recurrente de los personajes, cómo se solapan las escenas…

            – Ésa es ciertamente la intención que tenía y aprecio realmente que lo digas. La idea es que alguien, cuando lo escuché 50 veces, siga descubriendo algo que no ha visto antes.

 

La película Noche de estreno de John Cassavetes parece haberte impresionado. “Slapped Actress” se refiere a ella directamente, pero, además, los temas de la película parecen estar presentes en otros aspectos de Stay Positive, tales como hacerse mayor, el arte frente al entretenimiento, la autenticidad de la interpretación, el conflicto entre el personaje público y el privado…

            – No me emocionan muchas películas, pero me hice con una caja de películas de John Cassavetes y me sorprendió el impacto que sus películas tenían en mí. En Noche de estreno me sentí muy intrigado por la idea de la actriz que envejece. Quiero decir que, si te ganas la vida con tu belleza, el proceso de hacerte mayor es realmente tu enemigo. También me impresionó la escena en la que Cassavetes quiere pegarle a Gena Rowlands y le dice: “Si no te pego realmente, no parecerá una actuación real”. Eso conectó con la forma en la que creo que la gente está preocupada por mi relación con los personajes sobre los que escribo. Siempre he dicho que a nadie le importa si los personajes de Quentin Tarantino mueren o hacen kárate, pero para un escritor hay ese interrogante sobre la honestidad que se percibe, de que tus canciones son la historia de tu vida.

 

Tus protagonistas habituales -Holly, Gideon, Charlemagne- no aparecen por sus nombres en el disco. ¿A qué se debe esta anomalía?

            – No aparecen, no, excepto en un corte que aparecerá en la versión de vinilo, “Ask Her For Some Aderall”. Lo dejamos fuera del compacto porque no encajaba donde lo queríamos. Cada vez que haces un disco, tienes que tomar estas decisiones descorazonadoras. Pero la gente se podrá hacer con ella. No los nombro en las otras canciones porque quería que las aguas bajasen algo más sucias.

 

Los personajes de Stay Positive pasan por tiempos difíciles, pero lo que continuamente les hace seguir es el rock’n’roll.

            – Bueno, mis héroes son gente como Joe Strummer o Bruce Springsteen, gente que te hace sentir que todo es posible, que la música rock, por ejemplo, puede ser algo grande e importante. No puedes expresar en palabras qué es ver a Springsteen en concierto: es tan enorme, tan grande.

 

¿Crees en el poder redentor del rock?

            – Totalmente. En su máximo apogeo, interpretado con las mejores intenciones, puede ser trascendente.

 

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